El relato del relato

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“…finalmente llegan a producirse formas ulteriores de “política”, aún más debilitadas, degradadas hasta extremos parasitarios y caricaturescos, en las cuales de la agrupación original según el criterio de amigos y enemigos no queda más que un momento de antagonismo cualquiera, que se expresa en tácticas y prácticas de todo tipo, en formas diversas de competencia e intriga, y que acaba calificando de “políticos” los más extravagantes negocios y manipulaciones”.

Carl Schmitt, Concepto de lo político

La semiótica social ha producido una cantidad de publicaciones semejante a la montaña de libros que quemaron los nazis. Innumerables papers, que citan a libros que se citan entre sí, insisten en que el kirchnerismo activó la política, que “el pueblo dañado” se lanzó masivamente a luchar por la conquista de nuevos derechos y a la recuperación de los más fundamentales y que el macrismo articulando los despojos sociales del naufragio neoliberal -mediante el engaño de los medios “hegemónicos” de comunicación- logró alistar un ejército de zombies políticos que se lanzó a votar en contra de sus propios intereses.

Una vez en el poder el macrismo habría desecho de un plumazo las heroicas conquistas y reconquistas de esa masa altamente politizada.

Así en sus análisis de los distintos discursos  vuelven estos académicos de la Universidad pública, una y otra vez, a ofrecer como verdad revelada lo que ya señaló Carl Schmitt en la década del ’30 “El carácter polémico predomina en el uso del término “político”, ya sea que se moteje al adversario de “apolítico” (en el sentido de estar fuera del mundo, de no tener acceso a lo concreto), ya que se lo pretenda a la inversa descalificar y denunciar como “político” con el fin de mostrarse uno mismo por encima de él en su calidad de “apolítico” (en el sentido puramente objetivo, puramente científico, puramente moral, puramente jurídico, puramente estético, puramente económico, o en virtud de cualquier otra de estas purezas polémicas)”.

Desconocen lo más básico o mienten; cualquiera de las dos opciones los descalifica para estar al frente de una cátedra pública.

Si revisamos la producción de papers de la semiótica social, podemos apreciar rápidamente que no se limita a una aséptica exposición de los recursos retóricos de las pandillas principales, sino que en su inmensa mayoría, por no decir en todos, toman partido por el kirchnerismo; y la forma en que lo hacen es dándole una categoría de realidad fáctica a su estrategia comunicacional y reduciendo a una mera estrategia comunicacional, eventualmente exitosa, la realidad fáctica que vivían los opositores.

Cuando se refieren a la puesta en escena del kirchnerismo usan expresiones como “épica”, para referirse a las perfomances de los opositores usan expresiones como “política espectáculo”, para referirse a los artistas de varieté subsidiados por el Estado usan la expresión “ídolos populares”, para referirse a los equivalentes del otro bando usan la expresión “personajes de la farándula”… como estas definiciones, y otras por el estilo, parten de la educación pública adquieren la fuerza de frases performativas.

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Pareciera que desconocen el concepto de lo político, porque lo político nunca se preocupa por “los otros”, cuando lo político establece un “otro”, sencillamente, está distinguiendo un enemigo.

Lo político siempre es “nosotros”.

Entonces, las abstracciones sobre el derecho a decidir de los sectores más vulnerables, los alegatos a favor del acceso a la educación pública para quienes nunca serán un “nosotros” sino siempre un “ellos”, el llanto desconsolado por la suerte de las más dispersas minorías… simplemente son instrumentos retóricos de agitadores profesionales y “profesionales”, sencillamente, son aquellos que obtienen una retribución en metálico por lo que hacen.

En todo caso podría decirse que son cuestiones de tipo religioso -por ejemplo emocionarse hasta el temblequeo con el slogan “la patria es el otro”, cuando nadie es la patria porque la patria no existe- que adquieren una dimensión política cuando quienes levantan estas pancartas pretenden, con cierta posibilidad de éxito, alterar el orden secular y se evidencian así como nuestros enemigos.

El núcleo óntico del Estado, el Ser y la razón de ser del Estado, es el orden, y el Estado y lo político son indisolubles, por ende el concepto de lo político y la idea de un orden tampoco pueden separarse; por esto si hubo algo “político” durante el kirchnerismo fue la consolidación del orden impuesto desde la época de Mitre con el genocidio de nuestros antepasados -las tan mentadas fallas estructurales- por esa misma entidad política que ahora, difusa y misteriosamente, se hace llamar “el círculo rojo” y que adquirió un poder como nunca antes alimentado con las ganancias financieras que le procuraban las retenciones; su triunfo está a la vista.

Juan Ponce

 

 

 

 

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Empatía con el terror

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“En todo el río no se veía nada que tuviera la mitad de su aspecto marino. Parecía un piloto, que para un hombre de mar es la personificación de todo aquello en que puede confiar. Era difícil comprender que su oficio no se encontrara allí, en aquel estuario luminoso, sino atrás, en la ciudad cubierta por la niebla”.

Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas

Nosotros hemos sentido muchas veces pena, tristeza, por la suerte de aquellos desdichados que fueron exterminados por el ejército en la década del ´70 y muchas veces, también, nos causó quizás más horror que sus contemporáneos -es decir nuestros propios padres y abuelos, tíos, primos mayores- hubieran apoyado con su silencio, incluso con gestos de satisfacción, ese exterminio.

Muchas veces se nos ha instado, a que nos pusiéramos en el lugar de aquellos aventureros dedicados a la política, a que sufriéramos con ellos la persecución policial, a que tratáramos de sentir en carne propia la violencia a la que fueron sometidos.

Lo intentamos, incluso habiéndolo conseguido no pudimos comprender acabadamente como fue que llegó a suceder todo eso; más bien nos hubieran instado a que nos pusiéramos en el lugar de quienes apoyaron al ejército; que ya habría terminado su tarea dentro del marco democrático de la presidencia de Isabel Perón pues esto se alega contra el Golpe: “que el terrorismo ya estaba vencido…”

Ponernos en el lugar de estos, es decir: nuestros propios padres, abuelos, tíos y primos mayores, resultaría más simple; a los descendientes de las madres de plaza de mayo hay que darles el rostro de los continuadores actuales de aquellas ideologías, no es muy descabellado porque la inventora del pañuelo verde es la conocida “gorda Marta” ex ladera de Gorriarán Merlo, así en vez de sentir pena, dolor, conmiseración por Rodolfo Walsh, tendríamos que preguntarnos que sentiríamos si a Navarro le metieran un culatazo en los dientes y dos balazos en la nuca, o si a Hernán Brienza lo arrojaran de un Hercules en alta mar, o si a Fito Paez lo electrocutaran estaqueado sobre una cama sin colchón, o si hoy a Kunkel le dieran el final que le dieron a Ortega Peña.

Creo que así nos resultaría más fácil entender aquella época.

Juan Ponce

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Neologismos políticos

DERRI

Orientada hacia la cuestión del sentido del ser, la “destrucción” de la ontología clásica debía primero hacer vacilar el “concepto vulgar” del tiempo. Se trataba de una condición de la analítica del Dasein: éste es ahí por la apertura a la cuestión del sentido del ser, por la pre—comprensión del ser; la temporalidad constituyente “el ser de un ser—ahí (Dasein) que comprende el ser”, es el “sentido ontológico de la cura” * en tanto estructura del Dasein. Por esto, sólo ella puede dar su horizonte a la cuestión del ser. Se comprende así la tarea asignada a Sein und Zeit, tarea preliminar y urgente. No sólo es menester liberar laexplicitación de la temporalidad de los conceptos tradicionales que dominan el lenguaje corriente y la historia de la ontología, de Aristóteles a Bergson, sino también dar cuenta de la posibilidad de esa conceptualidad vulgar, reconocerle un “derecho propio” (Heidegger, Seinund Zeit, Tübingen, Niemeyer, 1957, p.18). No se puede, pues, destruir la ontología tradicional sino actualizando y reinterpretando su relación con el problema del tiempo. ¿De qué modo una cierta determinación del tiempo ha gobernado implicitamente la determinación del sentido del ser en la historia de la filosofía?Heidegger lo anuncia desde el sexto parágrafo de Sein und Zeit. Solamente lo anuncia; y a partir de lo que no considera todavía sino como un signo, una señal un “documento externo” (ibid., p.25). Se trata de “la determinación del sentido del ser como parousía o como ousía, lo que, en el orden ontológico—temporal, quiere decir “presencia” (Anwesenheit). El ente se concibe, en cuanto a su ser, como “presencia” (Anwesenheit), es decir, se le comprende por respecto a un determinado modo del tiempo, el “presente”(Gegenwart).

Jacques Derrida, Tiempo y presencia

 

Los neologismos giran como esas bolas de espinas que cruzan las calles polvorientas, la distorsión de la percepción del tiempo -que produce una alteración en la percepción de la realidad- es el desierto en donde se levantan unas pocas casuchas miserables; no hay cerrojos, ni siquiera puertas o persianas, no hay vida privada: es un pueblo fantasma… Cuando hablamos de filosofía griega, hablamos en su mayor medida de frases desperdigadas y párrafos sueltos, pero primeramente hablamos de una traducción árabe y cuando hablamos de esa traducción árabe, hablamos también del Latín y del Sanscrito que descubrió Saussure; cuando hablamos del arte griego, hablamos de esculturas rotas, de mosaicos incompletos, de trozos de cerámica; y cuando hablamos de arquitectura griega, hablamos de templos derruidos, de columnas tronchadas, de techos caídos y de escalinatas que no llevan a ninguna parte, más encima estas ruinas son réplicas de otras ruinas anteriores que ya han desaparecido completamente. En la vastedad de la información que disponemos actualmente no podemos ir más allá de unos pocos libros y de un número aún menor de autores de cabecera; tal como Nwtn que juntaba caracoles en las playas del conocimiento; en medio del torbellino actual de imágenes y datos, solo nos queda unir unos pocos fragmentos para darnos una idea del todo, tal como nos ha llegado una idea que se nos hace acabada de la cultura griega. Entre los trozos de cerámica de hoy, los papiros carcomidos con las últimas noticias, las columnas derribadas por aviones, los mosaicos arruinados por el smog, encontramos cientos o miles de neologismos que giran como bolas de espinas por calles polvorientas pues estamos en una época en que abundan los neologismos; algunos provienen de los últimos avances tecnológicos pero otros provienen ya directamente del campo político. El significado de las palabras se da por diferenciación, ya sabemos: cuando decimos árbol, en realidad no estamos diciendo ni casa rodante, ni perro, ni sombrilla, ni arena, ni refrigerador, ni cerveza, ni cigarrillos, ni pirámides, ni luna.. si todas estas cosas que no decimos fueran infinitas no podríamos no decirlas, sencillamente porque no acabaríamos nunca de no decirlas; nuestra percepción del mundo es a través de las palabras, nuestra estructura mental está formada por palabras, nuestros sueños, nuestros proyectos y ambiciones se construyen con palabras, incluso nuestros sentimientos y sensaciones. Abrir un agujero en el límite que las contiene y dentro del cual, y solamente allí, pueden tener un significado, nos borra el disco duro; nos despolitiza.

Juan Ponce

*Derrida seguramente se refiere a la cura, a la sanación, de la alienación capitalista.

Las gafas de Hegel

HEGEL

“El problema de si al pensamiento humano se le puede atribuir una verdad objetiva, no es un problema teórico, sino un problema práctico. Es en la práctica donde el hombre tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poderío, la terrenalidad de su pensamiento. El litigio sobre la realidad o irrealidad de un pensamiento que se aísla de la práctica, es un problema puramente escolástico”.

Karl Marx

 

El epígrafe reproduce la segunda tesis sobre Feuerbach, como todos saben Feuerbach era un filósofo posthegeliano que se llamaba Ludwing, pero la tesis de Marx nos remite directamente a Gianbatistta Vico “Verum ipsum factum” que se traduce como “la verdad es lo que se hace” evidentemente la segunda tesis de Marx dice a mediados del siglo XIX lo mismo que la sentencia de Vico que data del siglo XVII; esto no es inusual en Marx, sus frases más conocidas, sus tópicos, retoman pensamientos hegelianos: la dialéctica, el salto cualitativo, incluso aquello de que la historia se repite dos veces… son todas de Hegel, lo más llamativo es que Marx se presentaba como opositor a Hegel, Hegel es el representante más emblemático de la metafísica europea, es tan anti hegeliano que incluso se opone a los posthegelianos, ya sabemos que el “post” no refiere a una cuestión meramente cronológica sino a la caducidad de las consignas de alguna corriente filosófica o ideológica, de acá posestructuralismo, posmarxismo, etc. Por ejemplo, el estructuralismo es el barco en el mar, el posestructuralismo es la choza que se arma en la isla desierta con los restos de su naufragio, el posestructuralismo no es la segunda parte feliz del estructuralismo, ni solamente “lo que viene después” sino que es esa choza que se arma con los restos de su naufragio en una playa de ripio y bajo cero, en la tesis siete sobre Feuerbach dice: “Feuerbach no ve, por tanto, que el «sentimiento religioso» es también un producto social y que el individuo abstracto que él analiza pertenece, en realidad, a una determinada forma de sociedad”. Acá está el origen de las teorías que tanto hemos escuchado sobre las construcciones culturales; como Marx es tan antihegeliano llega a tomar las consignas más conocidas de Hegel y las difunde como propias llevando su negación al nivel óntico es decir niega el Ser de Hegel, es tan antihegeliano que es también antiposthegeliano, es decir se encarga de hundir el barco y luego se propone destruir la choza que lograron construir sus náufragos; todo lo que es metafísico refiere al Uno, pero Marx dice que esas construcciones culturales son hábiles tretas de la clase dominante para enajenar a las mayorías a fin de mantenerlas sojuzgadas, todo queda en lo económico, en las mercancías, en el comercio, en el precio de las cosas… pero hay un Uno allí, y ese Uno es el poder fáctico; el poder fáctico no está al servicio de la economía sino que la economía está al servicio del poder fáctico; podemos repasar la historia a vuelo de pájaro y lo veremos con toda nitidez, África por ejemplo: inmensamente rica en recursos naturales fue sojuzgada por las brutales ametralladoras europeas, lo mismo sucedió con la India y con nuestro continente; las riquezas, el valor que se le otorga al oro, a las piedras preciosas, a las obras de arte, las cotizaciones bursatiles, el tráfico de influencias, la expeculación con información de privilegio, los lobys, el intercambio de favores sexuales, las modas, los tuits y retuits, las marchas y contramarchas, las consignas repetitivas, las pancartas pintadas con temperas, los body painted, la suelta de globos de colores, son meros convencionalismos… porque la verdad es fáctica.

 

Juan Ponce

 

 

 

Pandillismo político

PANDILLISMO

“Es sabido que la fórmula “paz, seguridad y orden” sirvió como definición de la
policía. En el interior de un Estado así, realmente ya sólo hubo policía y no política; a menos que se quiera denominar política a las intrigas cortesanas, a la rivalidades, a las frondas, a los intentos de rebelión de los malcontentos y, en suma, a las “interferencias”. Un empleo semejante de la palabra política, naturalmente, también es posible y sería una disputa semántica el discutir sobre si ello es correcto o incorrecto. Sólo hay que tener presente que ambas palabras, tanto política como policía, provienen de la misma palabra griega polis”.

Carl Schmitt

Carl Schmitt definió a la política como la capacidad de identificar al enemigo, dentro del marco conservador ese enemigo era el enemigo del orden que vertebraba a una nación y que se materializaba en el Estado, hoy la política más que descubrir al enemigo se afana por descubrir un botín, a partir de este afán es que aparece el enemigo multiplicado en distintas pandillas partidarias que establecen alianzas que se disuelven tan rápidamente como se establecen otras nuevas con quienes, poco tiempo atrás, parecían enemigos inconciliables. En la guerra de pandillas, todo vale; lo único que no se admite es la delación y así por ejemplo en Argentina vemos que, en bambalinas de la tragicomedia mediática, rige un pacto del silencio entre oficialismo y oposición. Esta multiplicación del enemigo, dentro del marco de la “ormeta” produce una distorsión tremenda de lo político; los militantes pasan a ser simples reclutas de pandillas de gangsters y dejarán todo en las calles para escalar en la jerarquía de pandilleros y conseguir una parte del botín; cómo es que se produjo esta multiplicación del enemigo se podría rastrear en la disolución de ese orden por medio de distintos dispositivos, la principal herramienta que se ha utilizado es la despolitización y esto se logra invadiendo el espacio privado, como dice Hanna Arendt: degradando al animal político en animal social, esto según la misma Hanna Arendt se consigue por medio de leyes que regulan la vida dentro del espacio privado; Chile por ejemplo ostenta el mayor porcentaje de abstención electoral, para las últimas primarias alcanzó el 94%, para las últimas generales más de la mitad del electorado no acudió a los centros de votación, no es de extrañar porque el parlamento ha funcionado a toda máquina para sancionar leyes como “tenencia responsable de mascotas” y los distintos ministerios ofrecen sinfín de números telefónicos para que puedan realizarse denuncias anónimas en contra de los vecinos; sin embargo en medio de la balacera (balas de tinta) pareciera que el feminismo se irguiese como un verdadero actor político que desdeña el botín y se lanza contra el enemigo identificado, ese enemigo como todos sabemos es el “patriarcado” que el feminismo señala como la esencia misma del orden establecido, vemos que se ha transferido el protagonismo, vemos que ya no es el orden el que identifica al enemigo, sino que es el orden quien es identificado como tal. Lo primero que nos diría esta situación, si continuásemos leyendo a Schmitt, es que hay apoyo externo; haciendo un repaso del panorama internacional pareciera difícil precisar con exactitud de donde proviene.

Juan Ponce

Juan Ponce

Juan Ponce, autor de la novela negra Alicia Carroll, sinopsis: Una arribista y oportunista chilena no se cuida las rodillas a la hora de conseguir una beca de la ONU.

 

 

Alicia Carroll

Una novela corta de Juan Ponce

 

CANDIDATOS SELF

 

En un ruinoso edificio, vacío y gigantesco,
que en su día había alojado a miles,
un solitario aparato de televisión pregonaba
sus mercancías en un salón deshabitado.
Philip Dick (1963)
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– El hecho de compararnos con animales nos habría inducido, en cierto modo, a comportarnos como tales; por ejemplo: como lobos. La célebre frase “homo hominis lupus” de Hobbes seguramente deriva de una comparación muy anterior al propio Hobbes y que produjo la situación general que advirtió observándose a sí mismo. Así hemos venido a dar en su versión civilizada: los perros. En cierto modo la comparación con animales nos moldeó a su semejanza; millones de aficionados conocerán la definición de Aristóteles “el hombre es un animal político” y que en Argentina se atribuye a Perón, incluso en las tertulias de la alta sociedad. Otros se han comparado con simios y ninguno fue Charlton Heston, un jingle radiofónico funcionó como sortilegio y convirtió en gorilas a los antiperonistas; el paradigma Chita (la chimpancé ¿amiga? de Tarzán) profundizó el fundamento Alfa; finalmente la entropía de los bonobos sin función específica.
– También fuimos aquellos que capturan termitas.
– Finalmente nos encarcelaron en zoológicos.
– No faltó la comparación con seres marinos y aparecieron los peces gordos y los más grandes comiendo a los más chicos, estos a los diminutos y los pulpos gigantes capaces de zamparse un trasatlántico.
– Limpiándose las comisuras con servilletas de blanco lino.
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Tiempo después, en una playa de bañistas apiñados me fue más fácil aún: somos como focas bajo el sol; bebiendo agua de coco y dátiles fermentados. El modo de sacar pecho de los machos y de exfoliarse de las hembras dando vueltas por las arena, eran muy similares a los ritos de cortejo de los elefantes marinos. Me resultó evidente que Carlos Becerra tenía razón cuando dijo que el ser humano se encontraba en su hábitat natural en la Bristol. Era así, años después al estudiar Ciencias Políticas por correspondencia comprobé que los peronistas trabajaban todo el año pensando en las vacaciones, incluso las planificaban; ansiaban volver a la playa, de ser posible a la misma que nunca será igual. Las playas más populares son las más calurosas y Mar del Plata justo está en el codo de una corriente cálida y en esa coordenada hace un calor que rivaliza con el sur de Brasil, siendo el mediodía se entra a presión. El frotismo obviamente es inevitable y tácitamente está permitido por el poder fáctico, las sardinas que se metían en la lata de buena gana perdían el derecho a protestar.
– De hecho una de las primeras medidas del Dictador -Alicia Carroll lo relacionó tensando una ceja y yo puse cara de Watson- fue construir grandes carreteras hacia las playas del norte…de ripio… y heladas.
– Incluso se instaba a la población a practicar el nudismo con temperaturas invernales. -Completé sus palabras y nos miramos absortos; habíamos descubierto el redondel de la luna.
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Posfeminismo

 

boris g.

 

“Vedme viajero por un astro oscuro, sin hoy, sin ayer y sin futuro”

Arturo Capdevilla

Ya conocemos el comentario de Marx que recuerda a Hegel y su observación sobre la repetición de la historia (digamos: dos veces), pero la historia no pareciera repetirse sino permanecer estática, como dice el verso de Capdevilla sin hoy, sin ayer y sin futuro. El mismo fanatismo obstuso -que se nos hace tan evidente- del setentismo, lo descubrimos (no sin asombro) en las posturas del feminismo, le sucederá lo mismo que al ‘modernismo’ de Rubén Darío se agotará en sus propias exageraciones, así como al marxismo le llegó su posmarxismo, es de esperar que al feminismo le llegue su posfeminismo, ha de ser inexorable. El prefijo “pos” o “post” no refiere simplemente a una cuestión cronológica sino a un agotamiento de sus consignas, el posmarxismo no es lo que sucede con naturalidad al marxismo en un final feliz que auspicia una segunda parte como una maravillosa entelequia, sino que son los restos del navío luego del naufragio; con esos desechos los naufragos sobrevivientes quizás puedan armar una choza en la playa de ripio de una isla bajo cero. Mirando el proceso del setentismo, su aparición, su auge, su decadencia, su muerte y resurrección gracias a las indemnizaciones de Menem, su institucionalización por parte de los Kirchner que acabó unificando a la oposición por el rechazo visceral que provoca, descubrirá su equivalente, su paralelismo con el feminismo, las exageraciones del marxismo hicieron que el sujeto histórico que consagraba “el proletario” se distorsionara y se perdiese se intentó reemplazarlo con el estudiante del ’68, y hoy el marxismo ortodoxo es apenas una remembranza académica; lo mismo ha pasado con el feminismo exasperado en sus propias exageraciones, tal como las exageraciones del marxismo hicieron que el sujeto histórico que consagraba, “el proletario”se perdiese, lo mismo ha pasado con el feminismo exasperado en sus propias exageraciones, así como el marxismo ya no puede identificar al “proletario”, el feminismo ya no puede precisar qué es ser mujer, evidentemente un marxismo que ya no puede asir al sujeto histórico que consagra va directo a estrellarse contra los arrecifes de una playa desierta y helada, lo mismo le sucederá al feminismo, inexorablemente digo, porque ya no puede precisar quién es su propio sujeto histórico, es decir el feminismo no puede definir, al menos no puede hacerlo en voz alta sin que todo lo que diga sea usado en su contra: qué es ser mujer.

Juan Ponce