La verdad fáctica

MAGO DE OZ

Ante la diversidad de construcciones culturales en pugna, no nos queda más que concluir que la verdad es fáctica no argumental. La realidad es fáctica, no ideal. Marx señaló ‘condiciones objetivas’ y los escritores de papers suelen usar con desgano o resignación la expresión “dato duro”; en este momento histórico a pocos meses del mundial de fútbol y a menos de dos años de las olimpiadas chinas, hay una gran masa de poder fáctico que desvía las ondas gravitacionales de la manzana de las luces. Esto es lo que ha cambiado, el poder fáctico da la hostia con un dólar y se barniza con una sonrisa en los medios hegemónicos de comunicación. Los medios de comunicación son solo el brillo de la manteca de cacao. Todos recordamos que una forma de subir la popularidad electoral para el recambio de emperador era declarar la guerra a algún país lejano; los medios hegemónicos llamaban al presidente de ese país dictador, tirano, etc. y los espíritus democráticos se emocionaban, apoyaban, votaban, saludaban a sus tropas al regreso de asesinar a mansalva, los medios hegemónicos los llamaban “nuestros muchachos” etc. Cuando Rusia se interpuso, en setiembre del 2012 o 13, y Obama prefirió enviar la orden de bombardear Damasco al Congreso (gran gesto de Obama, para mí) ya la clase media de Occidente no pudo ser convencida por los medios de comunicación, de ningún modo los medios de comunicación pudieron lograr que se lanzase una guerra abierta en Ucrania, Turquía giraba como una perinola, aún está el dictador, genocida, etc., en el poder y La Tercera de hace un par de días seguía llamando al conflicto en Siria: “guerra civil”. Esto nos demuestra que ese supuesto poder de los medios de comunicación está sobredimensionado por los propios medios y el modo en que lo hace es precisamente levantando y enalteciendo a los analistas de medios, no por nada el primer analista de medios de comunicación no fue McLuhan ni mucho menos sino Adolfo Hitler, los primeros capítulos de su triste Best Seller lo dedica a analizar a la prensa alemana del momento y advierte más o menos el mismo impacto y le da la misma importancia que advierten y le dan a la prensa hegemónica, por ejemplo: Ramonet y Chomsky en su obra a cuatro manos “Cómo nos venden la moto”; a los medios les gusta que se diga de ellos que son “el poder” cuando apenas son la mantequilla del labial; los medios de comunicación quizás pudieron convencer a muchos de ir a la guerra contra Irak, Libia, Siria, Granada, Panamá, Afganistán pero no pudieron convencer a la clase media europea de que apoyasen una guerra abierta contra Rusia, ¿por qué?. ¿Por qué los medios de comunicación no pudieron convencer a nadie de la responsabilidad moral de hacerle la guerra a Rusia? No hay que creer en los medios; pero no solo no creer lo que cuentan del mundo sino, primeramente, lo que dicen de sí mismos. A los medios les encanta que sus detractores favoritos los muestren todopoderosos,  toda esa bulla apenas se trata de distintas variaciones del mago de Oz…  incluyendo, obvio, la versión para adultos, todos recordarán que su gran poder residía finalmente en un megáfono y una máquina de hacer ruidos .

Juan Ponce

 

Anuncios

El club de Lovecraft

LOVECRAFT LAPIDA

A mi parecer, no hay nada más misericordioso en el mundo que la incapacidad del cerebro humano de correlacionar todos sus contenidos. Vivimos en una plácida isla de ignorancia en medio de mares negros e infinitos, pero no fue concebido que debiéramos llegar muy lejos. Hasta el momento las ciencias, cada una orientada en su propia dirección, nos han causado poco daño; pero algún día, la reconstrucción de conocimientos dispersos nos dará a conocer tan terribles panorámicas de la realidad, y lo terrorífico del lugar que ocupamos en ella, que sólo podremos enloquecer como consecuencia de tal revelación, o huir de la mortífera luz hacia la paz y seguridad de una nueva era de tinieblas.

H.P. Lovecraft

Esto es como la programación televisiva, y por una especie de entropía que se da entre la pantalla del televisor y el mundo exterior; las personas comunes se convierten en personajes de televisión a la vez que los personajes de televisión se convierten en personas comunes, son nuestros vecinos, nuestros amigos, conversamos con ellos, a veces nos dan like. Esa realidad virtual debe ensamblarse en una cultura oficial, esa cultura oficial, que quizás desde Andy Warholl y sus sopitas Campbell incluye la industria porno, que la Batichica y Gatuvela sean las finalistas de un reallity de nalgas -seguramente, la votación será muy dividida y pareja- o que la línea, no la de las nalgas, entre héroes y villanos se vuelva más difusa, ya Lacan dijo algo sobre el magnetismo de Mefistófeles, noticias amarillistas, guerras y rumores de guerra… ¿para qué ha servido toda la vida, si no para entretener? Lo insano -como moho que si miramos con lupa es todo un universo- se cultiva entre fábulas, publicidades y noticias que no necesariamente han de ser falsas, las paredes de la probeta se convierten en una realidad virtual, tal como dice Hemingway de los escritores de Nueva York cuando los compara con lombrices en un frasco;  ya el viejo televisor en blanco y negro se equilibró térmicamente con el mundo circundante a todo color; imaginen ustedes la muerte térmica cerebral que significa un casco de videos de tres dimensiones interactivo, que es en definitiva caminar por una calle céntrica, llenas de publicidades con juegos de palabras e imágenes de pedofilia explícita y sexismo, los televisores encendidos en los bares, las radios de los taxis, las novedades que anuncian las vidrieras, más toda la realidad virtual que babean y engullen los teléfonos como bocas con una lengua muy larga que hipnotiza a los transeúntes tocando el piano en sus dientes perfectos; en el club de Lovecraft lo saben bien, en las profundidades de las fosas marinas vive un molusco gigante que nos chupa la libido, incluso atacó a un submarino ruso, y nosotros por una especie de entropía que se da entre las pantallas multimedia y el mundo exterior nos hemos despolitizados y flotamos en un limbo de posverdades, el Hades de los griegos que era más bien un purgatorio; todos podemos verlo: …”las personas comunes se convierten en personajes de televisión a la vez que los personajes de televisión se convierten en personas comunes, son nuestros vecinos, nuestros amigos, conversamos con ellos, a veces nos dan like”. ¿Es así o no es así? en el club de Lovecraft estarían de acuerdo conmigo; el mismo Lovecraft lo sabía: había enloquecido, su mente no ha podido resistir la lectura de cierto manuscrito y teme por su vida porque además de tener la capacidad de enloquecer a quien lo lea está penado con la muerte el hacerlo y que fue a dar a sus manos cierto día en que la niebla envolvía el mundo donde él bebía un vaso de cola de mono y que en las calles solitarias, ha volteado de improviso y alcanzado a ver a un hombre “negro” que lo perseguía y que se ocultaba si era descubierto; él apuraba el paso hacia su casa sudando de pánico: se ha enterado de la existencia del Cthuluh. Todos sabemos que Lovecraft, tuvo ciertas expresiones de racismo y los del Club de Lovecraft saben que no pueden justificarse con la época; sencillamente porque las dijo más o menos por la década del ‘30. Tampoco podemos justificar sus textos diciendo que en algunos no hace mención a “la raza negra”; más con la candidatura de Oprah Winfrey en boca de todos, más la posibilidad de Michell Obama; si mal no recuerdo los chicos del Club de Lovecraft me contaron que en Las cimas de la locura no sale ningún “negro”, pero en sus novelas más difundidas, que hicieron posible, supongo, que viviese con soltura económica, presenta a “los negros” -o sea a los naturales del África subsahariana- como personajes con una inteligencia muy superior y más fuerza física que “los blancos” y sobre todo con conocimientos que los blancos ni siquiera sospechan y es precisamente ese conocimiento el que ha vuelto loco al eventual protagonista (wasp) en todas sus historias: el conocimiento de la existencia de un monstruo indescriptible, no solo porque habita en donde no entra un rayo de luz, sino que también por el horror que produce; ese monstruo posee muchas habilidades y  tiene ayudantes, monstruosos también, con quienes se comunica con el pensamiento; algunos habitan el lado oscuro de la luna, hay rastros de ellos en las cordilleras antárticas, en las fosas marinas del Caribe, son como moluscos gigantescos de muchos kilómetros cúbicos, después hay unas gárgolas que ya son de un tamaño dimensionable al ojo humano, incluso tiene otros más pequeños y después vienen los seres humanos que sirven como sacerdotes, todos subsaharianos, y entre estos hay distintos grados, el más alto está ocupado por un negro inmenso con un miembro descomunal que vuelve locas a las mujeres blancas que se entregan enardecidas abandonando todas sus creencias y la propia familia, luego de un tiempo de estar con el jefe salen a pinchar el empedrado con taco aguja veinte centímetros. Oye compadre, ¿qué hacemos con los libros de Lovecraft? ¿el Club de Lovecraft con su membrecía implacable de adolescentes insatisfechas podrá seguir funcionando? ¿acaso esas chicas y muchachos podrán siquiera juntarse bajo un árbol de poder o al menos tener un grupo de wasap? El cielo es celeste al mediodía, a la medianoche muestra su verdadero rostro; ya lo señaló Borges citando al mismo autor que cita Lovecraft: el árabe loco Abdul Alhazred. Cae la noche sobre los arrecifes, la luna se rinde junto con las olas y apenas deja un puñado de diamantes, aquellos negros arrecifes han funcionado como una condición geométrica de la oscuridad tragándose los colores de una tarde en tanga y campera de jean, el mar ruge con más fuerza, la luna de nuevo y las ballenas que vienen y van receptando y reenviando mensajes telepáticos o electromagnéticos… entremos querida, prepara la cena, antes por favor sírveme un vaso de ron, me ha dado un frío helado pensar en esos monstruos, ¿a ti no?

Juan Ponce

 

Lágrimas en la lluvia

TAIANA ES LUDER

“Existe un dicho muy antiguo, en virtud del cual los hombres pueden aprender a leerse fielmente el uno al otro si se toman la pena de hacerlo: es el nosce te ivsurn, léete a ti mismo; nos enseña que por la semejanza de los pensamientos y de las pasiones de un hombre con los pensamientos y pasiones de otro, quien se mire a sí mismo y considere lo que hace cuando piensa, opina, razona, espera, teme… y por qué motivos; podrá leer y saber, por consiguiente, cuáles son los pensamientos y pasiones de los demás hombres en ocasiones parecidas.”

Tomas Hobbe, Leviatán

Esto es como la escena cumbre de Blade Runner, la del humanoide recitando con inspiración de Esquilo las últimas líneas; lamenta que todos sus recuerdos habrán de perderse como lágrimas en la lluvia; muchos políticos están en esa situación; sueños, utopías, tiernas equivocaciones, luchas, derrotas, crímenes, alianzas efímeras, fugaces momentos de brindis y emoción, todo se perderá como lágrimas en la lluvia, simplemente porque la mayor parte de esa historia -al menos en su argumento central- transcurrió en la clandestinidad; hay toda una franja etaria que bajo la lluvia se emociona al borde de las lágrimas, que calla detrás de los vidrios blindados y siente un sabor amargo en la garganta, que nariguetea y todavía moquea. Esa gente ya no tiene esperanzas políticas de ningún tipo, ni siquiera la honestidad intelectual imprescindible que sorpresivamente exhibió Martín Caparroz cuando dijo ‘aquel mundo que queríamos cambiar era mucho mejor que este’, aquella izquierda champagne ya en el crepúsculo, al filo de la oscuridad de la noche, ya no tiene asuntos políticos de qué ocuparse sino apenas del orden privado; en lo político: cada cosa que hicieron, cada encamada con fetichismo revolucionario, cada cartucho de dinamita, cada caño apoyado en los riñones, cada toma de judo, cada pasaporte falso, cada detalle trivial en un gran día, las miradas con mucho rímel, las sonrisas con mucho rouge, el motor de una Chevy, cada Marlboro, cada Particulares, cada noticia con el desayuno, cada golpeteo de la cola del perro en la pata de la mesa, cada código secreto, cada contraseña, los nombres de guerra, los besos, los abrazos, las reuniones, los sótanos, los bares, aquel nuevo trago: patada de mula, el clin clin de un meñique en un piano; todo, todo, todo… será como lágrimas en la lluvia. Una pena que el replicante no tuviera tiempo para sentarse a escribir una novela de la extensión de La guerra y la paz; apenas unos segundos más de vida para una frase; es cierto que la dejó en los recuerdos del policía por el resto de su vida, inexorablemente acabará siendo otra lágrima en la lluvia. Esta gente a la vez con la espalda aplastada contra la roca, como quién se resiste a caer al abismo que se le presenta, sin fondo y sin horizonte en la noche tenebrosa; sin futuro, casi sin presente y con mucho pasado al que quisieran adherirse como lapa; su propia historia escrita con pactos de silencios y datos que ya descansan en paz, no les permite políticamente la suficiente adherencia; esos datos, esos momentos, las cifras, los escondites, los telos aguantadero y los aguantaderos telo, el acelerador a fondo, las manos estrechadas en Cuba y los dedos con alhajas, que no quieren separarse hasta el último milímetro transmitiendo información en alguna variante compulsiva del código morse, los fajos en efectivo, la cuenta en el Banco cubano, las pequeñas cosas, arrancar un auto, chocar por mirar un culo… serán lágrimas en la lluvia; todo eso se perderá y no quieren que se pierda, no quieren que cada momento en la clandestinidad, cada secreto, cada guiñada de ojo, sea como lagrimas en la lluvia. Entonces los arranca la angustia existencial tal como el viento del abismo que los despega de la roca.  Jorge Alemán dijo ‘falta un aglutinante’ pocos días después despareció Maldonado. ¿Lo mató la Triple A? * Si hoy gana Cristina, Taiana es Luder.

*Editado.

Juan Ponce

 

 

La ausencia de un ladrillo

FOTO NOTA

El caso del desaparecido treinta mil uno, dos si se cuenta a Julio López, aunque en verdad no sea el treinta mil uno ni el treinta mil dos… lamentablemente, para quienes se angustian por su suerte, ya forma parte de un número imaginario. El hecho de que sea así le confiere la capacidad de hundirse más fácilmente en la ensoñación colectiva, la discusión sobre la cifra profundiza el fracking mental con entusiasmo; ¡lo creo porque es absurdo!, exclama San Bonifacio desde un púlpito renacentista ornamentado con ángeles desnudos; hay pocos elementos en la escena del crimen pero ahí yace la Porota; mujer, madre y argentina, la tela de los ruleros mantiene como un casco, la bolsa de las compras con una piedra y el bastón grueso como garrote, nos indican que probablemente opuso resistencia, perdió un zapato. La llevarán a la morgue y le tomarán las huellas dactilares, en un par de meses sabremos de qué pueblo provenía, cuál era su etnia, su tribu, su barrio, su vecindario y el consorcio societario. Se percibe un cambio de ideario que hizo a un lado el rencor hacia los originarios –desde la caída del Che Guevara en Bolivia- y se incorpora ya abiertamente el reclamo indigenista al recetario del discurso proletario; exactamente lo mismo que hizo Hernán Cortés en México; ya Santucho en la prehistoria hizo lazos con organizaciones indigenistas -haciéndose pasar por indio, cuando era criollo y marxista- probablemente, con estupor antropológico, interpretó las costumbres ancestrales con referencia en Marx y las deslegitimó para sí y sus acólitos como eventuales construcciones culturales que se sofisticaban junto con los medios de producción, de este modo despolitizaba la comunión con el monte; luego la desgraciada incursión en Bolivia terminaría de bifurcar los caminos. En aquel provincianismo de Santiago del Estero las polémicas decimonónicas -compiladas en un solo tomo voluminoso con muy buena encuadernación y tapas- entre Marx y sus contemporáneos, irrumpirían como fuego de artificio en la noche de techos bajos y tanto calor; esos mismos fuegos de artificio se convertirían años después en el fuego de la guerra. No se daba cuenta el joven provinciano que Marx era esencialmente un ‘polemista’, que apenas conocía fragmentos de aquellos pensamientos y seleccionados por el propio Marx que se potenciaba dialécticamente contestando a un eventual publicista, por ejemplo ‘La cuestión judía’ no se llama así, sino ‘Sobre la cuestión judía’, la expresión ‘cuestión judía’ que se le atribuye a Marx -muy erróneamente y con el simple vicio de acortar el título de su artículo ‘Sobre la cuestión judía’- sirvió para que germinasen distintas formas de fascismo híbridas y sutiles; esa expresión aparece como un ‘concepto’ cuando el teólogo Bruno Bauer publica un ensayo llamado, justamente, ‘La cuestión judía’; sucede habitualmente que todo esto para los activistas resulte como un difuso recuerdo de la infancia, básicamente se dicen a sí mismos ‘marxistas’, difunden la xerigrafía de Marx, escriben en algún muro la invocación al proletariado mundial, pero son minúsculas islas en la inmensidad de un océano de ignorancia y que no alcanzan a conformar un archipiélago, salvo aquel de islotes que aparecen y desaparecen y a veces por volcanes se estremecen; otro ejemplo de sus escritos que más se mencionan son las tesis de Freuerbach, tampoco surgen de la creatividad intelectual de Marx por sí solas sino que son en respuesta a Ludwig Freuerbach que según wikipedia era un militante ‘poshegeliano’. Hasta la proposición que dice que la acumulación llegado cierto punto produce un salto cualitativo y que habitualmente se atribuye a Karl Marx en realidad es de Hegel; entonces nosotros acá podemos ver que una nueva fantasmagoría teórica, haciendo uso y abuso de algoritmos comunicacionales, mantiene en vilo a la población, que no alcanza a discernir en esta ocasión quién está detrás de la consola y por una sola razón: la polarización (ya es sabido) conviene a ambos. En definitiva la población se pregunta tal como les aconsejaba Lenin ¿a quién beneficia?, y no puede, o no quiere, darse una respuesta porque ha hecho un trato tácito con los otros espectadores que consiste como en toda sala de teatro o de cine en la suspensión del inverosímil. La inmensa clase media argentina dividida en dos facciones de clase media entabla una lucha ficticia, aún protagonizando hechos reales en la calle, que no tienen mayor compromiso que las escenas de los doble de riesgo.

¿Cómo comenzó todo esto?

Esto es como una pareja de baile, el mismo juego de las buenas parejas de baile hacen el macrismo y el kirchnerismo, se estrechan y se rechazan, se ponen sien a sien en el mismo paso y se separan con giros y acrobacias, de parte del kirchnerismo es la misma búsqueda del fetiche que creyó encontrar en la prisión de Milagro Sala, que fue mutando y degradándose hasta el caso de las ‘qunitas’ que eran unas meras cajitas de cartón sobrevaluadas en 200 millones de dólares; el kirchnerismo fue probando, se entusiasmó incluso, eventualmente, con haberlo conseguido, cada fetiche fue dejado atrás, finalmente Milagro Sala sufre prisión domiciliaria en su mansión con piscina. Simultáneamente a esta búsqueda de un significante que provocaría una especie de reacción química en el cerebro colectivo, era necesaria la construcción de la ausencia de Cristina Kirchner, así se fueron sucediendo distintos eventos, finalmente se ausenta del partido peronista e incluso en las publicidades de las primarias brilla por esta ausencia; este muchacho desaparecido ahora es como la ausencia de un ladrillo en la pared, es un agujero en el límite que se levantó tal como recuerda Laclau indica Hegel ‘poniendo algo del otro lado’ (‘…para que haya un límite debe haber algo del otro lado’) por ese agujero en el límite que el propio kirchnerismo levantó y llamó ‘contra hegemonía’ expulsando el significante ‘dictadura’ vaciándolo de significado, extirpándolo del sistema de signos al que refiere por diferencia exhibiendo profusamente distintas atrocidades, regresará ahora como delirio para cumplir, paso a paso siguiendo un instructivo, las observaciones de Lacan sobre la psicosis llevándola al incremento masivo para dar un salto cualitativo ¿cuál es la realidad a la que quieren llevarnos? Obviamente, la realidad del delirio. Ellos pretenden que por ese agujero se cuele un poco de ese horror que conocimos de un día para el otro con sinfín de museos de la memoria que contaban su historia, videoconferencias, condenas sin evidencias y absoluciones a consciencia, impusieron un relato a su propia conveniencia; que además llevaron a los programas de estudios de la escuela primaria y secundaria y hubo casos de alumnos que denunciaron a sus profesores por poner en dudas esta versión oficial de la historia, las penas que recibieron los profesores fueron duras; es lo mismo que está pasando ahora pero en sentido inverso, algunos profesores cuestionan la versión oficial sobre el muchacho desaparecido y el gobierno permanece inmutable, no hay denuncias aún, ni tampoco ha sido dejado cesante ningún docente; por ley se fijó que el número 30.000 fuera obligatorio, se olvidó de Julio López, ¿es exigible que la ley sea modificada y que se haga obligatorio referirse a los desaparecidos en el número de 30.002?

Se está jugando el mismo juego.

El gobierno se comporta como si Duran Barba fuera Marcelo Bielza -todos sabemos que Marcelo Bielza en un proyecto a cuatro años saca campeón del mundo a Bolivia- del mismo modo el chamán andino los hace ganar; del otro lado apareció Jorge Alemán, profesión: psicoanalista, trayectoria agregado cultural en la Embajada en Madrid, militancia: exilio cuando cae Cámpora. Un consejo para los apostadores, apuesten a Duran Barba; el logrará reinterpretar cualquier argumento kirchnerista que se le presente porque es un genio de los medios de comunicación del nivel de McLuhan y Jorge Alemán no alcanza siquiera el nivel de Raúl Apold, llamado por los medios hegemónicos de la época ‘el Goebbels de Perón’.

Juan Ponce

 

 

¿Ideología de Género?

IDEOLOGIA

Esta es una lucha política, como toda lucha política parte de la distinción de amigos y enemigos y es por esto que la guerra según Clauzewitz es la continuación de la política por otros medios, dice Carl Schmitt que Lenin invirtió el axioma e hizo de la política la continuación de la guerra; la definición de guerra que da el mismo Schmitt es ‘negación óntica’.

Negación óntica significa que se niega el ‘ser’ del otro

En la antigüedad la negación óntica del otro, se solucionaba con una quijada de burro que fue como mató Caín a Abel.

Hoy -aunque a diario sucedan episodios de brutalidad primitiva- después de miles de años haciendo la guerra, la ‘negación óntica’ se ha sofisticado; podríamos decir que la ‘negación óntica’ -quizás por un juego de espejos innumerables (algo así dice Jean Baudrillard)– ha llegado a una instancia superior, ¿cuántos años han pasado desde que Sun Tzu escribiera El arte de la guerra?

Ahora: hay otras formas de ‘negación óntica’; se puede negar la existencia misma de una persona tergiversando lo que dice, juzgando sus dichos con una rigurosidad propia de un psicoanalista forense, adjudicándose a sí mismos el punto de vista científico, o adjudicándose el monopolio de los más nobles sentimientos, o descalificándola como si se tratase de una enferma mental o una fanática religiosa.

Una vez que se ha llegado a este punto de separación se desciende al inframundo en donde es válido tergiversar al otro, decir que viene por donde no viene, disparar desde la oscuridad, camuflarse, linchar, hostigar, fastidiar, boicotear, porque en el inframundo de la guerra todo eso es válido.

Pero todo eso no redunda en beneficio, porque al negar al otro y a los otros nos quedamos solos.

Este discurso en contra del bus naranja, que parafraseando a Augusto del Noce ‘pone la axiología sobre la metafísica’, incluye una descalificación moral, intelectual, cosmogónica, ancestral, es inconmensurable… niega tanto y tantas cosas que esa negación es inabarcable; es inmensa, gigantesca, pero no gana adeptos.

No gana adeptos por una sola razón: se han quedado solos.

La lógica de la política es la lógica de la guerra y la guerra es como dice Schmitt la negación óntica; se niega al oponente en su propio ser; si negamos la existencia misma del otro nos quedaremos solos, al quedarnos solos nuestro discurso apenas produce el eco de los espacios vacíos.

Así el bus de Hazte Oír ganaría adeptos y la izquierda apenas mantendría los suyos conformando una isla cada vez más pequeña en relación al océano naranja.

Con la expresión ‘ideología de género’ que es técnicamente correcta, paradójicamente despolitizan la lucha, al despolitizarla no hay negación óntica del otro, sino que usan los contenidos propios de la teoría de género, la sacan al medio de la calle en pleno día, van y aparecen delante de todas las cámaras con el mismo manual que sus oponentes publicaron y en vez de silenciarlo lo leen a viva voz, también lo muestran en cámara para que cada uno pueda leerlo por sí mismo.

Esto puede responder a una brillante y maquiavélica estrategia, pero también pienso que a la vez surge espontáneamente; quizás algunos filósofos conservadores cuya palabra es de circulación muy limitada, hayan dado algunas directrices; por ejemplo esta: que la negación óntica del otro les acarrearía la soledad.

Juan Ponce

Respuesta a “Profundización democrática o restauración conservadora”

ESPEJO

aquí la nota de Constanza Schönhaut y Grabriel Boric

Ustedes dicen el ‘crecimiento abstracto’ pero no es abstracto, lo abstracto no tiene cifras precisas, estadísticas, índice Gini y todo lo demás, lo abstracto no firma contratos ni recibe concesiones, lo abstracto no derrama cianuro en los ríos, ni provoca una marea roja y principalmente lo abstracto no tiene poder de policía, lo abstracto no viola la privacidad del domicilio ni produce detenciones preventivas en la calle, ni paga jubilaciones de hambre, ni obliga a la escolarización obligatoria, ni muestra a la población sus armas en desfiles militares… esto que pareciera un uso más que le dio la costumbre a la expresión, es un error conceptual grave y es lo que impide ver la línea, por ejemplo: que une el sufrimiento de animales en laboratorio y la  propaganda patriarcal con el rouge que resalta una sonrisa juvenil, que casualmente -la más de las veces- tiene los dientes bien parejos, quizás naturalmente, pero también por el uso de frenillos que tampoco son abstractos a la hora de pagarlos y son muy caros.

El crecimiento es algo muy concreto que afecta a toda la población mundial, a la que incluso se categoriza según su capacidad de producción y consumo de ese mismo crecimiento.

A lo abstracto se lo confronta desde lo abstracto y a lo concreto se lo confronta desde lo concreto pero muchas veces se elude el debate saltando de ‘lo abstracto’ a lo concreto y de nuevo a lo abstracto, cuando se piden definiciones concretas se apela a las abstracciones, cuando se accede a debatir esas abstracciones se regresa rápido a los detalles concretos.

un concepto abstracto es la Libertad, entonces el ‘nuevo neoliberalismo’ hace de una exigencia meramente empresarial, la circulación de mercaderías, una abstracción; la convierte en una categoría metafísica y en el debate sobre asuntos propios de la libertad individual que protege nuestros correos, nuestros domicilios, la educación de los hijos, se incluye el debate sobre la marea roja, la ruleta financiera y el aporte real a la economía nacional de los microemprendedores.

Es práctica habitual darle la calidad de abstracto, según el debate del momento, a cuestiones que son muy concretas y puntuales.

La explicación sobre el aborto frustrado de su primer hijo que dio Bea Sanchez es una abstracción, de la pregunta concreta y puntual sobre si al ver ahora a su hijo ella aún sentía frustación por aquel aborto que no pudo consumar, ella respondió -con la expresividad y la soltura de una mujer completamente superada, con roce, amplitud infinita, prácticamente clase media alta neoyorkina hablándole a Pedro Picapiedra-  que “el Diego de ahora …” (incluso creo q dijo ‘mi Diego’) no era aquello que ella quiso abortar, obviamente Pedro Picapiedra no entiende nada, no hay abstracción que valga, si ella hubiera logrado hacerse ese aborto el muchacho no hubiera nacido ni se hubiera convertido en el chico encantador que es ahora.

Así de abstracción en abstracción, tal como las piedras que se pisan para cruzar un río, resulta que las movilizaciones estudiantiles durante el gobierno de Piñera, que ocuparon de punta a punta todo el período, no estaban enmarcadas en las primaveras árabes de Hillary Clinton ni tampoco a fin de cuentas sirvieron de pantalla a todos los escándalos en que se ve hoy envuelto el candidato de Chile vamos y que se consumaban mientras la calle estaba repleta de globos de colores y cuerpos pintados, con pancartas llenas de abstracciones.

Concluyo que esta nota es otra abstracción, por no decir una falacia, une y desune arbitraria y superficialmente distintos fenómenos políticos, sacándolos de su contexto y evitando mencionar las responsabilidades concretas de cada quién en su fracaso.

Por ejemplo: el fracaso de la Reforma Educativa….

no había propuestas concretas, había solo abstracciones y obsesiones, la abstracción de la educación de calidad y la obsesión del lucro que se había empecinado en que los edificios no podían ser alquilados, impidiendo así en este caso puntual que una asociación docente arrendara un inmueble para montar su propio proyecto educativo.

Era obvio desde un comienzo que el principal obstáculo para una reforma educativa eran los propios docentes, finalmente la huelga de los docentes consiguió más que cuatro años de marchas estudiantiles… ¿por qué? porque las demandas estudiantiles eran abstracciones.

John Ponce

La cosa pública

ADAMS

Antes del liberalismo, el sistema dominante fue el ‘mercantilismo’, una forma primitiva de capitalismo que consistía básicamente, según leí por ahí, en la acumulación de riquezas tangibles; era un modo de darle a la economía un centro de gravedad, acumulando oro y piedras preciosas en la bóveda de un Banco protegido por un ejército poderoso.

Mientras más poderoso fuera ese ejército, más confiables eran aquellos caudales a futuro.

Para dar una idea de la dimensión de ese afán de acumular riquezas: en 1806 en Buenos Aires se acumulaban cuarenta toneladas de oro; desaparecieron tras las invasiones inglesas.

Cuarenta toneladas y cuando los indios divisaron los barcos ingleses entrando al río, el Virrey debió huir a protegerse a Córdoba; no tenía modo de defender ese tesoro.

Los vecinos indignados, tal como en un corralito, dijeron a la mierda me devuelven mi oro que he depositado para su resguardo, un disparo mató a un guardia inglés, otro disparo a otro, y a los pocos minutos les disparaban hasta con cañones desde todos los ángulos.

Desde entonces los vecinos de Buenos Aires prefieren acumularlo en su propia casa, en alguna albañilería construida por el mismo dueño, este ha sido el botín que buscaron los peores criminales; incluso esto fue lo que buscaban los protagonistas de ‘A sangre fría’ de Truman Capote, cuando asaltan la granja de la familia calvinista.

El primer ‘corralito’ de la historia argentina, le costó la vida a quinientos ingleses y otros tantos fueron hechos prisioneros -un tiempo relativamente corto y finalmente se integraron a la sociedad, formando matrimonio con niñas de familias criollas-.

Más que una rama una veta del árbol genealógico, digamos como esas machas raras que se admiten en un pelaje de pedigree; sus hijos, nietos, y demás descendientes, al día de hoy conservan cierta influencia política en el área diplomática.

Sabato los menciona en sus novelas.

En el mercantilismo la receta estaba, según parece, en concentrar riquezas; acumular riquezas. El rey concentraba una fortuna sideral de la que podía disponer a discreción, distintas vicisitudes aumentaban o menguaban el capital y los países europeos durante este período -como lo habían hecho antes y siempre- guerrearon entre sí en relación al saqueo del África y América, que era el modo de acumular riquezas que les venía mejor; guerras que se trasladaron al propio continente europeo y se fueron sucediendo variopintas, unas tras otras, hasta la segunda guerra mundial.

Carl Schmitt lo plantea como la guerra entre el mar y la tierra, en la que las potencias marítimas consiguen la supremacía.

El mercantilismo propiciaba leyes contra las aperturas aduaneras que hacían que las economías de los reinos anduvieran más o menos bien, aunque pocos niños usaran zapatos y muchos muriesen sin atención médica, incluso los nobles podían disponer de cualquier mujer del pueblo para su servicio estuviera casada, soltera, fuera mayor o menor de edad -expresiones que no se acuñaban aún- y esta situación movilizó a algunos pensadores hacia lo ‘político’ abandonando los dilemas de la ecolástica; pero la ecolástica -ese diálogo sin fin entre el cristianismo y los clásicos griegos- se perpetuó hasta nuestros días, y un caso cercano es el interminable intercambio de monólogos entre el peronismo y la izquierda.

La guerra y la salud pública pronto se presentaron como asuntos de igual urgencia, tanto representaba construir una muralla defensiva que construir un sistema cloacal, más todo esto debía estar en cierto modo sincronizado y nace entonces la educación pública.

En la escuela los niños aprenderán a formarse en línea recta y mantenerse con la vista al frente y las manos a los costados, completamente inmóviles, mientras los celadores y profesores dan instrucciones, el propio director lanza una proclama e izan la bandera nacional, día a día durante toda la infancia; finalmente serán hombres educados y damas hacendosas en los parámetros prusianos.

Mientras tanto el liberalismo iba colándose por toda clase de resquicios legales, modificando disposiciones, introduciendo nuevas costumbres, abriendo las fronteras, con técnicas que a unos les parecerán ingenuas y  a otros aberrantes pero unos y otros podrán reconocerlas en el presente, incluso suelen difundirse frases de aquellos pensadores e impacta su vigencia, de Alberdi a Macri el discurso no ha cambiado en casi nada, algunas párrafos se repiten en voz baja, otros por señas, casi siempre con eufemismos e incluso con emoticones; pero el discurso de los liberales del siglo XIX y los del XX –en su idea central que es ‘la cosificación de la cosa pública’– simplemente se ha dado un pink washing.

Muchos interpretan que mostrarse desinhibidos y superficiales es un signo de poder, aumenta el cotilleo y los chismes de grueso calibre van y vienen rayando el inconsciente de la audiencia vastamente inculta -pero bien educada en la escolarización obligatoria- que traga saliva tal como los perros de Pavlov, la farándula sube como la espuma y alcanza lugares de poder, con el cine se dispara hacia las nubes, ser famoso es sinónimo de enemigo público o de artista de cine y Hollywood ocupa en el imaginario colectivo un lugar equivalente al Olimpo o al Walhalla.

Hanna Arendt observa el fenómeno de la fama en Los orígenes del totalitarismo.

Esto es como una esfera recubierta con pequeños espejos cuadrados que sostenemos en una mano, si estiramos el brazo la veremos esférica completamente, si la acercamos a nuestros ojos notaremos que la superficie de cada diminuto espejo es plana y que cada una guarda un reflejo propio.

Es difícil en un texto breve mencionar cada plano de esa esfera, pero la idea central de que no hubo nunca un liberalismo idílico, una especie de Edén liberal primigenio; sino que siempre fue el mismo neoliberalismo de hoy debe quedar clara.

Incluso podríamos -si es que insisten con un antiguo liberalismo primordial- identificarlo en las disposiciones contra la usura que figuran en los libros Vedas.

Siempre ha sido el mismo, distintas circunstancias lo llevaron a tomar distintos aspectos, finalmente hubo una determinante: la industria del armamento, el liberalismo se apropia de los medios de producción y también produce armas, produce armas y quiere venderlas, para venderlas son necesarias las guerras y los rumores de guerra.

La guerra infinita contra el terror, parecía el concepto perfecto, pero los fabricantes de armas rusos, aplastaron el concepto perfecto como una colilla de cigarro.

Todos fuimos testigos del boom de las armas rusas, los homenajes a Kaláshnikov se sucedieron recordando al mundo cual es la marca de mayor prestigio, incluso se desató un furor por sus fusiles en el mercado interno estadounidense; las defensas antiaéreas S300 y S400 causaron consternación en los rivales y la demostración en terreno fue un golpe en el tablero de los fabricantes norteamericanos que desparramó las piezas, las volteó o las sacó del juego; algunas quedaron en pie.

¿Qué hace Trump? Sale a vender armas, y anuncia un acuerdo por ciento diez mil millones de dólares a los saudíes y veinte mil millones con los qataríes; tiene cierta lógica de ‘recuperación de mercado’.

Efectivamente Trump hizo un gran despliegue armamentístico, emplazó el sistema antimisiles en Corea del Sur, otro similar en Polonia, sumando al que ya había en Rumania, desplazó una fuerza nunca antes desplazada ni siquiera contra Japón, o en el desembarco de Normandia, hacia Corea del Norte, le vendió los cien mil millones a Arabia Saudita y los veinte mil a Qatar y los deja en una crisis geopolítica impensada, realmente se lo ve como un jugador de bowling que voltea sonriente al tiempo que todos los bolos saltan por los aires, pero los únicos blancos que tiene a su alcance son Cuba o Venezuela solas como ovejas apartadas del rebaño, están lo suficientemente lejos del eje del mal para prevenir una extensión global del conflicto, más encima toda la zona del Caribe tiene múltiples potenciales económicos de primera, segunda, tercera, cuarta y quinta generación.

Sin embargo no será tan fácil, el desastre de Vietnam puede repetirse llevado a la enésima potencia, o se puede caer en una guerra reality eterna que justifique el presupuesto de defensa y mantenga expectante a la población.

La clave de la guerra de Vietnam -digamos el gran logro político de Ho Chi Minh- fue que China permitiese el paso de armas rusas para pertrechar al Viet Cong, ¿cuál sería la situación equivalente esta vez? ¿la llegada al mar de Bolivia abriría una ruta de armas hacia el Viet Cong venezolano?

Así como de la acumulación mercantilista se pasó a la circulación liberal hoy estamos ante una nueva instancia, quizás la paradoja del Katéjon: los que luchan contra el mal retrasan la llegada del bien; para dar un  equivalente feminista, podríamos decir que la lucha contra el patriarcado mantiene vivo al patriarcado.

La cosa pública a medida que se fue haciendo más y más intangible, más y más se fue ‘cosificando’ y se ‘cosifica’ en los medios masivos de comunicación, lo que nos lleva a la entropía política, la entropía política es un equilibrio térmico entre el espacio privado y la calle del que ya no se puede extraer energía, una ciénaga ideológica, un pozo de brea cultural.

Juan Ponce