Pasaportes de colores

alxeria-independencia

A veces, buscando un ejemplo sencillo, algo tan simple como decir ‘esto es una lotería’ puede llevarnos a leer ‘La lotería de Babilonia’ de un tal Borges, y enloquecer sopesando que efectivamente cada momento de nuestra vida lo fue y no solamente los hechos sino también las cosas, cada árbol, cada estrella, el rumor del río… incluso la polilla que revolotea la ampolleta, incluso los mosquitos, todo estuvo dispuesto en una lotería.

Cualquier cigarrillo encendido en la oscuridad será el de Fúnez el memorioso y una silueta con sombrero de guapo y pelo largo será de Rosendo Juárez.

Todo tema que elijamos -por más sencillo que a simple vista nos resulte- tendrá demasiadas implicancias y consecuencias; como dice en el cuento de la lotería: ‘a veces terribles’.

¿Si cada cosa sencilla y simple -como el juego de la lotería, una moneda girando, un cartel de cigarros, una frase suelta- hunde nuestros pensamientos en las reflexiones más profundas que ha dado Buenos Aires, qué podemos esperar si nos abocamos a asuntos más complejos?

Evidentemente cada cosa de por sí ocupa una biblioteca interminable; la suma de esas bibliotecas interminables en un breve párrafo da una masa semiótica abrumadora; aún así debe ajustarse a las mismas normas de la física que le imprimen dirección y sentido, incluso: rotación sobre su eje, a cualquiera de los significantes aislados que la componen.

Las elecciones en Francia ‘son hoy’ en todas las pantallas y hoy fue ‘ayer’ en las páginas de ‘Sumisión’ de Houellebec y ‘ya son hoy’ en la edición impresa de los principales diarios que saldrá mañana… (noche del domingo).

Discursos, novelas y noticias, pertenecen a un mismo ámbito que es el del lenguaje; el porvenir también pertenece al ámbito del lenguaje, es una cabaña que en nuestros sueños fuimos construyendo: la taza de café, la máquina de escribir, el jarrón veneciano, las cortinas de tul, el césped bien cortado, los perros, la cerca electrificada, los cadáveres en la playa…

Esa cabaña con nieve gris en su tejado no tiene chance de sobrevivir a la desertificación de su entorno, o a un aluvión de lodo, o al fuego cruzado de la guerra en las dimensiones que comenzaron con el asesinato de un príncipe húngaro en Sarajevo (1914); esa hermosa cabaña está bien hecha, puede proteger a sus moradores de la lluvia e incluso de la lluvia torrencial hasta por largos meses y saludaremos a los soldados que pasen en una y otra dirección con el mismo entusiasmo… pero de aquel porvenir sacado de una pintura de ensueño quedará poco y nada.

El porvenir se habrá convertido en futuro; aquel ensueño que estuvo con nosotros en tiempo presente -en nuestro afanosos planes- y que también ya es parte del pasado en medida del camino recorrido, será arrancado como un techo de chapa (arrancado) por un huracán; entonces quizás se le dé el sentido inverso al mismo sentimiento que dedicaban a ese ‘porvenir’, y se pase a añorar un pasado imaginario; tal como hacen los peronistas, lo convertirán en un tiempo idílico y pletórico de mitología; los más sensatos se conformarán con escuchar aquellas narraciones en la taberna, los necios intentarán hacerlas realidad y así se cumplirá la ley ineluctable de la historia: el porvenir esparcido como paja.

A simple vista en el caso de las elecciones en Francia vemos cinco primeros: el tercero se habría repartido por partes iguales -identificado también con el catolicismo, los dos primeros cerraron sus campañas en sendas Catedrales católicas-, el cuarto se retiró completamente y el quinto le dio todo al primero.

Este fue el enroque que se advierte a primera impresión, se ha explicado en la prensa que en un ballotage sumar significa sacarle al otro, sumando los tres millones que le deja de crédito el oficialismo más los tres millones menos de votantes en el ballotage, están los seis millones que Macron sacó de diferencia.

El ‘Cthulhu’ –por decirle de algún modo- está en la abstención, sin contar a Izquierda Insumisa porque su abstención es coyuntural; lo ‘político’ en estado puro anida en esa parte del electorado que no vota nunca.

Ahí está la derecha inadmisible -papel que hasta hace poco representaba la misma Le Pen- y por la cual se preguntaba con cierto escalofrío Judith Butler.

Marine Le Pen tal como Mussolini y su ‘cualunquismo’, que es como una suerte de posfascismo, ya ha sido incorporada al sistema; ella tiene adjudicado el mérito –o la culpa, si se prefiere: la autoría material del crimen- de haber logrado que las ideas descabelladas de su padre fuesen admisibles para un televisor encendido a la hora de la cena, ¿lo logró?

Sí, lo consiguió… y selló su propia suerte, la versión semidescremada si bien pasó el examen bromatológico, según los estándares exigidos de Salud Pública, esto también le quitó sabrosura, ¿y cuando la sal pierda su sabor, quién se lo devolverá? pregunta el Evangelio.

Encontrarnos en nuestra propia casa -en el jardín, bajo el plácido sol- con un votante de Le Pen ahora es posible; algunos puntos en común tenemos: preferimos los molosoides y nos inspiran compasión los canarios enjaulados, aunque no deja de parecernos bello su canto; coincidimos en que Zidane Zidan fue un gran jugador de fútbol, incluso leíamos la misma poesía siendo adolescentes; ahora la respuesta sobre quién está del otro lado de la reja electrificada -esa incógnita que planteó Judith Butlet de un modo muy interesante- debe responderse escudriñando la fronda lejana y oscura; al caer la noche, ulula coordinando el ataque y babea de hambre.

El fantasma de Cremieux recorre Europa.

La reja electrificada y los perros no cumplen una función meramente decorativa, menos que menos ha sido levantada para detener ideas o consignas, la instalación cuenta con un rifle giratorio que apunta desde el techo, el propietario observa  todo en una pequeña pantalla con dos botones a cada lado que dicen ¡Bang!, también cuenta con minas antipersonales que se activan y desactivan y también pueden hacerse estallar desde esa misma pantalla.

Mussolini imaginó, ensoñó, visualizó, ambicionó el gran renacer de Roma tras la conquista completa del África por parte de las fuerzas armadas italianas, sencillamente un disparate, así fue que llevó a cabo uno de los actos criminales más execrables del siglo XX: la agresión a Abisinia, repudiada por el mismo Carl Jung en su ensayo ‘Wotan’.

Es una maniobra que tiene algo del entrismo profundo que propició Cooke, en donde el marxista se convierte al peronismo; a su vez el peronismo, al incorporarlo, habría de transformarse en algo semejante al posmarxismo.

Reaccionó con un shock anafiláctico que produjo los mil primeros muertos al regreso de Perón.

¿Habrá pies negros, secos y mojados, tal como diferencian, o diferenciaban, las leyes estadounidenses los pies de los cubanos?

Pasaportes de colores.

Ultra chatos y con cámara de 15 megapixeles y no necesitas quitarte el velo para la foto, incluso podrás cambiarla cuando se te dé la gana.

Un pasaporte francés traería de vuelta a millones de africanos al seno de la historia universal, África puede ofrecerle a los franceses un lugar para renacer.

Evidentemente sería un hecho político inconmensurable, casi de dimensiones escatológicas.

Francia hoy (Santiago, lunes 3:18 am) nos ofrece amigable un gato de Schrödinger, en una caja envuelta con su propia literatura; que el gato esté vivo dependerá de nosotros al momento de abrir la tapa.

Juan Ponce

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