El Capitalismo es un pacto

ANÁLISIS HISTORIETA

viñeta de la época

“El electroguerrero siguió adelante por el terreno conquistado. De pronto divisó a lo lejos una forma enorme. Era el general/mineral Albucio, cuyo ancho pecho estaba cubierto de varias hileras de condecoraciones parecidas a carámbanos, atravesadas por la glacial faja de la Gran Estrella de la Escarcha. El general, guardián de los tesoros reales, cerró el paso a Cuarciano, que se lanzó a su encuentro como un huracán, y los dos adversarios chocaron con estruendo de témpanos. Acudió en ayuda de Albucio el príncipe Asteroido, que gobernaba el país del hielo negro”.

Stanilaw Lem, Fábulas de robots (1964)

El capitalismo es un pacto y, sin dudas, es un pacto basal; ese pacto no surge de la acumulación de las riquezas, como interpretan habitualmente a Marx, sino que surge de la capacidad de destrucción.

En resumidas cuentas ese pacto consiste, simplemente, en darle valor a los billetes; su suma y resta, su división y multiplicación, su raíz o su potencia -en la cantidad que sea- podrá leerse como código de barra.

El ‘capitalismo’ es el reino del capital, no el gobierno democrático del capital, sino el reino absolutista, la dictadura del capital.

Suponer un capitalismo democrático, implica no tener en cuenta que la revolución de 1789 fue un paso hacia el vacío de lo ‘simbólico’ a lo ‘fáctico’.

Los billetes rápidamente cobraron valor de mercancía, es decir se cosificaron; los documentos antaño implicaban palabras de por medio y una racionalización, la ínfima emoción en la firma de un trato; todo se perdió al cosificarse el dinero…

Esto no refiere precisamente a que la moneda sea de oro, plata o papel de color, pueden ser puntos de energía sumados en una tragaperras… o nada.

Antiguamente –en los años de Hans Christian Andersen- una moneda de oro representaba una fortuna; paradójicamente a la vez que el dinero se cosifica su representación física comienza a verse como un costo innecesario y así del oro se pasa a la plata, luego cobre, luego estaño, luego papel billete -cuya fabricación está prohibida-, luego inmaterial, finalmente inexistente; todos sabemos que si los ahorristas acudieran en masa a retirar sus ahorros, los bancos deberían declararse en quiebra pues no podrían hacer efectivos todos los retiros.

En la década del ’20 Francia invadió Alemania y ocupó su región industrial por más de dos años; de la noche a la mañana el marco alemán cayó frente al dólar un millón de veces, pocos días después había caído cuatro millones de veces.

El rumbo que tome la Séptima Flota, en cualquier océano, impacta en los tableros de cotización; es algo que cualquier adulto -mínimamente interesado en las noticias de política y economía- ya ha advertido sacando sus propias conclusiones.

Esta ficcionalidad de los precios se ve con el petróleo: tuvo una caída brusca del 300%, pero el combustible a los automovilistas no les cuesta ni un centavo menos.

El poder fáctico no puede imprimir al billete un valor arbitrario por la única razón de su fuerza -salvo que fuese una fuerza hegemónica a nivel mundial- y el precio es una resultante de su inversión en armas y las inversiones de todos los demás, tal como si se tratase de vectores de física nivel colegio secundario.

Esa resultante es el precio ficticio pero real del dólar; Estados Unidos por sí mismo invierte más en armas que la suma del resto del mundo y en la misma proporción ha extendido su papel moneda.

No es para mantener una red de pasadizos por los cuales se comunicarían los miembros en calcetines de una élite centenaria, obviamente pensarlo así es un tanto ingenuo.

Mundo multipolar -aunque suene romántico, está muy lejos de la novelería decimonónica- refiere a que la hegemonía mundial armamentística tiene oponentes y ante esos oponentes: pocos aliados y dubitativos.

El endriago de la calavera y los huesos cruzados lo observa con recelo, el dólar va solo contra el norte de Corea -el lince salvaje, bajo la nieve química, se aprieta contra la roca y acumula la potencia de su salto- lleva un arsenal como no llevó ni contra Hitler, en el desesperado intento de hacerle un tacle a China en la última yarda; pero esto no es un juego de fútbol americano, en todo caso sería de soccer y un tacle en la última yarda es penal con expulsión.

COREA

El capitalismo es un pacto de grandes fabricantes de armamentos -la clara y nítida relación entre el premio Nobel y la industria de la guerra- a fin de que eso que fabrican (es decir: armas) no sea usado, la moneda guía será la moneda del más fuerte, tal como ha venido siendo el dólar guerra tras guerra en el último siglo y medio.

En el caso de Argentina, los billetes de Evita Perón no tenían respaldo fáctico: no solamente no tenían el apoyo del Ejército sino que este había sido prácticamente disuelto; para sostener el precio del billete de Evita Perón necesitaron convencer a la población de un gran robo de armas y municiones, incluso de un misil, de que había un ejército en la clandestinidad con suficiente poder para bancar al gobierno; todos pensamos que podía tanto: ser cierto como una calumnia; pero nunca sospechamos que fuese un ardid del propio gobierno para inspirar una sensación de poder y que esto, a su vez, mantuviera el precio de los billetes de Evita Perón.

El chavismo es la otra cara de la misma moneda, rearmando a su ejército y distribuyendo armas en los barrios se mantiene en el poder (puramente por esto), pero no tiene suficiente fuerza para fijar un precio de fantasía.

Un proyecto estratégico que considerase una moneda común con Brasil hubiera sido viable en la misma medida en que Brasil cuenta con su propia industria armamentística, este es un razonamiento que se deduce del manual de Maquiavelo.

Incluso los bitcoins están respaldados por un ejército de jakers… en algún diagrama imaginario.

Una pequeña guardia suiza con trajes medievales le basta al papa para ser el cuarto hombre más poderoso del mundo según Forbes -al cabo al Cesar lo que es del Cesar- ahora en quinto lugar aparece Macron desplazando a Ángela Merckel y con ganas de subir en el ranking, pero quizás en las próximas elecciones se convierta en el Hindemburg crepúscular.

Analizando la derrota de Marine Le Pen, su error fue el ‘frexit’, Francia de ninguna forma puede separarse de Europa porque ella es Europa, ella es la representación nítida de todo eso que se llamaba ‘continental’.

La ola no mojó los talones de China, no alcanzó los tobillos de Rusia, no dobló las rodillas de Irán, ¿pero desatará la ira de Kim John?

¿Incluso el pequeño país, en una antigua y lejana península, puede hacer ¡puf! al dólar?

Dentro de sus fronteras inexpugnables Corea fija el precio de la moneda propia, es casi un mundo irreal pero efectivamente cuenta con cinco millones de soldados provistos de tecnología de avanzada y desconocida.

Evidentemente el capitalismo tras la cosificación del billete y su inmediato respaldado con capacidad bélica, ha llegado finalmente al campo de batalla.

‘Si quiere irse, estoy dispuesto a hablar’, declaró Trump con respecto a Kim John.

El euro vale un porcentaje más que el dólar, ese porcentaje es el que le agregan los ejércitos europeos, que han optado hasta ahora por mantenerse independientes entre sí.

La fusión requiere que muchos generales y coroneles pasen a retiro, el general de más alto rango pasaría a tener una categoría napoleónica ipso facto y de hecho algo así sucedió con la república de Weimar, en la que el mismo Hindemburg que sentía tirria por Hitler, asolaba las instituciones desde su generalato; sin embargo el euro necesita un ejército unificado que lo respalde, probablemente esta será la propuesta central de Macron a Europa, y probablemente caiga en saco roto.

Si Estados Unidos abandonara la OTAN, el euro apenas pasaría a valer esa diferencia porcentual que le lleva en ventaja al dólar; específicamente en Chile el euro pasaría a costar, exactos $68.

Que es la diferencia que queda a favor si le restan Estados Unidos a Europa, trasladado a dólar: 11,11 ctvs.

En redondo: un Euro sería equivalente a diez centavos de dólar.

¿Qué haría Europa con hermosos y lustrosos billetes que no valgan más de diez centavos?

Simple: intentará restablecer el precio ficticio.

Para ello tienen un solo camino: la unificación de todos los ejércitos europeos, ¿será suficiente para levantar el Euro desde los diez centavos de dólar hasta más de un dólar como está hoy?

Una alianza militar de Turquía y la India con Rusia ayudaría a cada una a sostener sus propias monedas.

Un error de Estados Unidos, en cuanto al mundo en que se encuentra, ¿es posible?

Si la respuesta es positiva: un hormiguero de analistas y técnicos por error o descuido, o falla inherente al sistema, nos trajo a este punto.

El status quo es una tabla de surf frente a la ola gigante y arriba va un novato; la hegemonía cae al agua o, parafraseando a Lenin, alcanza su instancia superior.

La Constitución de los Estados Unidos de Norteamérica establece que hay ‘verdades evidentes en sí mismas’ una categoría ontológica.

Donald Trump ha declarado que quiere regresar a esas verdades, ¿la instancia superior de la hegemonía refiere al Ser?

Todo lo que refiere al Ser tiene que ver con la guerra, la guerra según Carl Schmitt es ‘una negación óntica’.

Lo hemos visto en acción muchas veces, lo vimos con mucha hambre en una cena de gala al terminar la primera guerra mundial, lo vimos perseguir a Pancho Villa en un cine mudo, lo vimos bombardeando Francia para desalojar a los alemanes que volvían vencidos de Rusia, lo vimos arreglando con la mafia para desembarcar en Sicilia y lo vimos ya contra Corea, lo vimos en Vietnam, lo vimos en Panamá, lo vimos en Granada, lo vimos en Irak y Afganistán, lo vimos en Somalia y en Suría, pero nunca antes movilizó tanta fuerza como ha hecho ahora.

Trump mismo ha comentado que se encontraba cenando con el presidente chino y su esposa, Ivanka, los niños correteando como auténticos niños chinos –es decir sin hacer ruido- y sonó el teléfono, atendió él mismo según su propia versión y dijo algo del estilo John Wayne, y cortó. Acto seguido, mientras continuaba con su trozo de pastel de chocolate, le comentó a los demás comensales que acababa de ordenar el bombardeo a Suría.

Una escena de Carver, pintada por Hopper, seres que aún fuman o acuden a la misma barra de bar, eligen color de ropa con cierto sentido o ponen la radio, planean unas vacaciones o miran las vidrieras, en un mundo que desechó todos sus pactos.

Juan Ponce

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