¿Ideología de Género?

IDEOLOGIA

Esta es una lucha política, como toda lucha política parte de la distinción de amigos y enemigos y es por esto que la guerra según Clauzewitz es la continuación de la política por otros medios, dice Carl Schmitt que Lenin invirtió el axioma e hizo de la política la continuación de la guerra; la definición de guerra que da el mismo Schmitt es ‘negación óntica’.

Negación óntica significa que se niega el ‘ser’ del otro

En la antigüedad la negación óntica del otro, se solucionaba con una quijada de burro que fue como mató Caín a Abel.

Hoy -aunque a diario sucedan episodios de brutalidad primitiva- después de miles de años haciendo la guerra, la ‘negación óntica’ se ha sofisticado; podríamos decir que la ‘negación óntica’ -quizás por un juego de espejos innumerables (algo así dice Jean Baudrillard)– ha llegado a una instancia superior, ¿cuántos años han pasado desde que Sun Tzu escribiera El arte de la guerra?

Ahora: hay otras formas de ‘negación óntica’; se puede negar la existencia misma de una persona tergiversando lo que dice, juzgando sus dichos con una rigurosidad propia de un psicoanalista forense, adjudicándose a sí mismos el punto de vista científico, o adjudicándose el monopolio de los más nobles sentimientos, o descalificándola como si se tratase de una enferma mental o una fanática religiosa.

Una vez que se ha llegado a este punto de separación se desciende al inframundo en donde es válido tergiversar al otro, decir que viene por donde no viene, disparar desde la oscuridad, camuflarse, linchar, hostigar, fastidiar, boicotear, porque en el inframundo de la guerra todo eso es válido.

Pero todo eso no redunda en beneficio, porque al negar al otro y a los otros nos quedamos solos.

Este discurso en contra del bus naranja, que parafraseando a Augusto del Noce ‘pone la axiología sobre la metafísica’, incluye una descalificación moral, intelectual, cosmogónica, ancestral, es inconmensurable… niega tanto y tantas cosas que esa negación es inabarcable; es inmensa, gigantesca, pero no gana adeptos.

No gana adeptos por una sola razón: se han quedado solos.

La lógica de la política es la lógica de la guerra y la guerra es como dice Schmitt la negación óntica; se niega al oponente en su propio ser; si negamos la existencia misma del otro nos quedaremos solos, al quedarnos solos nuestro discurso apenas produce el eco de los espacios vacíos.

Así el bus de Hazte Oír ganaría adeptos y la izquierda apenas mantendría los suyos conformando una isla cada vez más pequeña en relación al océano naranja.

Con la expresión ‘ideología de género’ que es técnicamente correcta, paradójicamente despolitizan la lucha, al despolitizarla no hay negación óntica del otro, sino que usan los contenidos propios de la teoría de género, la sacan al medio de la calle en pleno día, van y aparecen delante de todas las cámaras con el mismo manual que sus oponentes publicaron y en vez de silenciarlo lo leen a viva voz, también lo muestran en cámara para que cada uno pueda leerlo por sí mismo.

Esto puede responder a una brillante y maquiavélica estrategia, pero también pienso que a la vez surge espontáneamente; quizás algunos filósofos conservadores cuya palabra es de circulación muy limitada, hayan dado algunas directrices; por ejemplo esta: que la negación óntica del otro les acarrearía la soledad.

Juan Ponce

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