¿Ideología de Género?

IDEOLOGIA

Esta es una lucha política, como toda lucha política parte de la distinción de amigos y enemigos y es por esto que la guerra según Clauzewitz es la continuación de la política por otros medios, dice Carl Schmitt que Lenin invirtió el axioma e hizo de la política la continuación de la guerra; la definición de guerra que da el mismo Schmitt es ‘negación óntica’.

Negación óntica significa que se niega el ‘ser’ del otro

En la antigüedad la negación óntica del otro, se solucionaba con una quijada de burro que fue como mató Caín a Abel.

Hoy -aunque a diario sucedan episodios de brutalidad primitiva- después de miles de años haciendo la guerra, la ‘negación óntica’ se ha sofisticado; podríamos decir que la ‘negación óntica’ -quizás por un juego de espejos innumerables (algo así dice Jean Baudrillard)– ha llegado a una instancia superior, ¿cuántos años han pasado desde que Sun Tzu escribiera El arte de la guerra?

Ahora: hay otras formas de ‘negación óntica’; se puede negar la existencia misma de una persona tergiversando lo que dice, juzgando sus dichos con una rigurosidad propia de un psicoanalista forense, adjudicándose a sí mismos el punto de vista científico, o adjudicándose el monopolio de los más nobles sentimientos, o descalificándola como si se tratase de una enferma mental o una fanática religiosa.

Una vez que se ha llegado a este punto de separación se desciende al inframundo en donde es válido tergiversar al otro, decir que viene por donde no viene, disparar desde la oscuridad, camuflarse, linchar, hostigar, fastidiar, boicotear, porque en el inframundo de la guerra todo eso es válido.

Pero todo eso no redunda en beneficio, porque al negar al otro y a los otros nos quedamos solos.

Este discurso en contra del bus naranja, que parafraseando a Augusto del Noce ‘pone la axiología sobre la metafísica’, incluye una descalificación moral, intelectual, cosmogónica, ancestral, es inconmensurable… niega tanto y tantas cosas que esa negación es inabarcable; es inmensa, gigantesca, pero no gana adeptos.

No gana adeptos por una sola razón: se han quedado solos.

La lógica de la política es la lógica de la guerra y la guerra es como dice Schmitt la negación óntica; se niega al oponente en su propio ser; si negamos la existencia misma del otro nos quedaremos solos, al quedarnos solos nuestro discurso apenas produce el eco de los espacios vacíos.

Así el bus de Hazte Oír ganaría adeptos y la izquierda apenas mantendría los suyos conformando una isla cada vez más pequeña en relación al océano naranja.

Con la expresión ‘ideología de género’ que es técnicamente correcta, paradójicamente despolitizan la lucha, al despolitizarla no hay negación óntica del otro, sino que usan los contenidos propios de la teoría de género, la sacan al medio de la calle en pleno día, van y aparecen delante de todas las cámaras con el mismo manual que sus oponentes publicaron y en vez de silenciarlo lo leen a viva voz, también lo muestran en cámara para que cada uno pueda leerlo por sí mismo.

Esto puede responder a una brillante y maquiavélica estrategia, pero también pienso que a la vez surge espontáneamente; quizás algunos filósofos conservadores cuya palabra es de circulación muy limitada, hayan dado algunas directrices; por ejemplo esta: que la negación óntica del otro les acarrearía la soledad.

Juan Ponce

Respuesta a “Profundización democrática o restauración conservadora”

ESPEJO

aquí la nota de Constanza Schönhaut y Grabriel Boric

Ustedes dicen el ‘crecimiento abstracto’ pero no es abstracto, lo abstracto no tiene cifras precisas, estadísticas, índice Gini y todo lo demás, lo abstracto no firma contratos ni recibe concesiones, lo abstracto no derrama cianuro en los ríos, ni provoca una marea roja y principalmente lo abstracto no tiene poder de policía, lo abstracto no viola la privacidad del domicilio ni produce detenciones preventivas en la calle, ni paga jubilaciones de hambre, ni obliga a la escolarización obligatoria, ni muestra a la población sus armas en desfiles militares… esto que pareciera un uso más que le dio la costumbre a la expresión, es un error conceptual grave y es lo que impide ver la línea, por ejemplo: que une el sufrimiento de animales en laboratorio y la  propaganda patriarcal con el rouge que resalta una sonrisa juvenil, que casualmente -la más de las veces- tiene los dientes bien parejos, quizás naturalmente, pero también por el uso de frenillos que tampoco son abstractos a la hora de pagarlos y son muy caros.

El crecimiento es algo muy concreto que afecta a toda la población mundial, a la que incluso se categoriza según su capacidad de producción y consumo de ese mismo crecimiento.

A lo abstracto se lo confronta desde lo abstracto y a lo concreto se lo confronta desde lo concreto pero muchas veces se elude el debate saltando de ‘lo abstracto’ a lo concreto y de nuevo a lo abstracto, cuando se piden definiciones concretas se apela a las abstracciones, cuando se accede a debatir esas abstracciones se regresa rápido a los detalles concretos.

un concepto abstracto es la Libertad, entonces el ‘nuevo neoliberalismo’ hace de una exigencia meramente empresarial, la circulación de mercaderías, una abstracción; la convierte en una categoría metafísica y en el debate sobre asuntos propios de la libertad individual que protege nuestros correos, nuestros domicilios, la educación de los hijos, se incluye el debate sobre la marea roja, la ruleta financiera y el aporte real a la economía nacional de los microemprendedores.

Es práctica habitual darle la calidad de abstracto, según el debate del momento, a cuestiones que son muy concretas y puntuales.

La explicación sobre el aborto frustrado de su primer hijo que dio Bea Sanchez es una abstracción, de la pregunta concreta y puntual sobre si al ver ahora a su hijo ella aún sentía frustación por aquel aborto que no pudo consumar, ella respondió -con la expresividad y la soltura de una mujer completamente superada, con roce, amplitud infinita, prácticamente clase media alta neoyorkina hablándole a Pedro Picapiedra-  que “el Diego de ahora …” (incluso creo q dijo ‘mi Diego’) no era aquello que ella quiso abortar, obviamente Pedro Picapiedra no entiende nada, no hay abstracción que valga, si ella hubiera logrado hacerse ese aborto el muchacho no hubiera nacido ni se hubiera convertido en el chico encantador que es ahora.

Así de abstracción en abstracción, tal como las piedras que se pisan para cruzar un río, resulta que las movilizaciones estudiantiles durante el gobierno de Piñera, que ocuparon de punta a punta todo el período, no estaban enmarcadas en las primaveras árabes de Hillary Clinton ni tampoco a fin de cuentas sirvieron de pantalla a todos los escándalos en que se ve hoy envuelto el candidato de Chile vamos y que se consumaban mientras la calle estaba repleta de globos de colores y cuerpos pintados, con pancartas llenas de abstracciones.

Concluyo que esta nota es otra abstracción, por no decir una falacia, une y desune arbitraria y superficialmente distintos fenómenos políticos, sacándolos de su contexto y evitando mencionar las responsabilidades concretas de cada quién en su fracaso.

Por ejemplo: el fracaso de la Reforma Educativa….

no había propuestas concretas, había solo abstracciones y obsesiones, la abstracción de la educación de calidad y la obsesión del lucro que se había empecinado en que los edificios no podían ser alquilados, impidiendo así en este caso puntual que una asociación docente arrendara un inmueble para montar su propio proyecto educativo.

Era obvio desde un comienzo que el principal obstáculo para una reforma educativa eran los propios docentes, finalmente la huelga de los docentes consiguió más que cuatro años de marchas estudiantiles… ¿por qué? porque las demandas estudiantiles eran abstracciones.

John Ponce

La cosa pública

ADAMS

Antes del liberalismo, el sistema dominante fue el ‘mercantilismo’, una forma primitiva de capitalismo que consistía básicamente, según leí por ahí, en la acumulación de riquezas tangibles; era un modo de darle a la economía un centro de gravedad, acumulando oro y piedras preciosas en la bóveda de un Banco protegido por un ejército poderoso.

Mientras más poderoso fuera ese ejército, más confiables eran aquellos caudales a futuro.

Para dar una idea de la dimensión de ese afán de acumular riquezas: en 1806 en Buenos Aires se acumulaban cuarenta toneladas de oro; desaparecieron tras las invasiones inglesas.

Cuarenta toneladas y cuando los indios divisaron los barcos ingleses entrando al río, el Virrey debió huir a protegerse a Córdoba; no tenía modo de defender ese tesoro.

Los vecinos indignados, tal como en un corralito, dijeron a la mierda me devuelven mi oro que he depositado para su resguardo, un disparo mató a un guardia inglés, otro disparo a otro, y a los pocos minutos les disparaban hasta con cañones desde todos los ángulos.

Desde entonces los vecinos de Buenos Aires prefieren acumularlo en su propia casa, en alguna albañilería construida por el mismo dueño, este ha sido el botín que buscaron los peores criminales; incluso esto fue lo que buscaban los protagonistas de ‘A sangre fría’ de Truman Capote, cuando asaltan la granja de la familia calvinista.

El primer ‘corralito’ de la historia argentina, le costó la vida a quinientos ingleses y otros tantos fueron hechos prisioneros -un tiempo relativamente corto y finalmente se integraron a la sociedad, formando matrimonio con niñas de familias criollas-.

Más que una rama una veta del árbol genealógico, digamos como esas machas raras que se admiten en un pelaje de pedigree; sus hijos, nietos, y demás descendientes, al día de hoy conservan cierta influencia política en el área diplomática.

Sabato los menciona en sus novelas.

En el mercantilismo la receta estaba, según parece, en concentrar riquezas; acumular riquezas. El rey concentraba una fortuna sideral de la que podía disponer a discreción, distintas vicisitudes aumentaban o menguaban el capital y los países europeos durante este período -como lo habían hecho antes y siempre- guerrearon entre sí en relación al saqueo del África y América, que era el modo de acumular riquezas que les venía mejor; guerras que se trasladaron al propio continente europeo y se fueron sucediendo variopintas, unas tras otras, hasta la segunda guerra mundial.

Carl Schmitt lo plantea como la guerra entre el mar y la tierra, en la que las potencias marítimas consiguen la supremacía.

El mercantilismo propiciaba leyes contra las aperturas aduaneras que hacían que las economías de los reinos anduvieran más o menos bien, aunque pocos niños usaran zapatos y muchos muriesen sin atención médica, incluso los nobles podían disponer de cualquier mujer del pueblo para su servicio estuviera casada, soltera, fuera mayor o menor de edad -expresiones que no se acuñaban aún- y esta situación movilizó a algunos pensadores hacia lo ‘político’ abandonando los dilemas de la ecolástica; pero la ecolástica -ese diálogo sin fin entre el cristianismo y los clásicos griegos- se perpetuó hasta nuestros días, y un caso cercano es el interminable intercambio de monólogos entre el peronismo y la izquierda.

La guerra y la salud pública pronto se presentaron como asuntos de igual urgencia, tanto representaba construir una muralla defensiva que construir un sistema cloacal, más todo esto debía estar en cierto modo sincronizado y nace entonces la educación pública.

En la escuela los niños aprenderán a formarse en línea recta y mantenerse con la vista al frente y las manos a los costados, completamente inmóviles, mientras los celadores y profesores dan instrucciones, el propio director lanza una proclama e izan la bandera nacional, día a día durante toda la infancia; finalmente serán hombres educados y damas hacendosas en los parámetros prusianos.

Mientras tanto el liberalismo iba colándose por toda clase de resquicios legales, modificando disposiciones, introduciendo nuevas costumbres, abriendo las fronteras, con técnicas que a unos les parecerán ingenuas y  a otros aberrantes pero unos y otros podrán reconocerlas en el presente, incluso suelen difundirse frases de aquellos pensadores e impacta su vigencia, de Alberdi a Macri el discurso no ha cambiado en casi nada, algunas párrafos se repiten en voz baja, otros por señas, casi siempre con eufemismos e incluso con emoticones; pero el discurso de los liberales del siglo XIX y los del XX –en su idea central que es ‘la cosificación de la cosa pública’– simplemente se ha dado un pink washing.

Muchos interpretan que mostrarse desinhibidos y superficiales es un signo de poder, aumenta el cotilleo y los chismes de grueso calibre van y vienen rayando el inconsciente de la audiencia vastamente inculta -pero bien educada en la escolarización obligatoria- que traga saliva tal como los perros de Pavlov, la farándula sube como la espuma y alcanza lugares de poder, con el cine se dispara hacia las nubes, ser famoso es sinónimo de enemigo público o de artista de cine y Hollywood ocupa en el imaginario colectivo un lugar equivalente al Olimpo o al Walhalla.

Hanna Arendt observa el fenómeno de la fama en Los orígenes del totalitarismo.

Esto es como una esfera recubierta con pequeños espejos cuadrados que sostenemos en una mano, si estiramos el brazo la veremos esférica completamente, si la acercamos a nuestros ojos notaremos que la superficie de cada diminuto espejo es plana y que cada una guarda un reflejo propio.

Es difícil en un texto breve mencionar cada plano de esa esfera, pero la idea central de que no hubo nunca un liberalismo idílico, una especie de Edén liberal primigenio; sino que siempre fue el mismo neoliberalismo de hoy debe quedar clara.

Incluso podríamos -si es que insisten con un antiguo liberalismo primordial- identificarlo en las disposiciones contra la usura que figuran en los libros Vedas.

Siempre ha sido el mismo, distintas circunstancias lo llevaron a tomar distintos aspectos, finalmente hubo una determinante: la industria del armamento, el liberalismo se apropia de los medios de producción y también produce armas, produce armas y quiere venderlas, para venderlas son necesarias las guerras y los rumores de guerra.

La guerra infinita contra el terror, parecía el concepto perfecto, pero los fabricantes de armas rusos, aplastaron el concepto perfecto como una colilla de cigarro.

Todos fuimos testigos del boom de las armas rusas, los homenajes a Kaláshnikov se sucedieron recordando al mundo cual es la marca de mayor prestigio, incluso se desató un furor por sus fusiles en el mercado interno estadounidense; las defensas antiaéreas S300 y S400 causaron consternación en los rivales y la demostración en terreno fue un golpe en el tablero de los fabricantes norteamericanos que desparramó las piezas, las volteó o las sacó del juego; algunas quedaron en pie.

¿Qué hace Trump? Sale a vender armas, y anuncia un acuerdo por ciento diez mil millones de dólares a los saudíes y veinte mil millones con los qataríes; tiene cierta lógica de ‘recuperación de mercado’.

Efectivamente Trump hizo un gran despliegue armamentístico, emplazó el sistema antimisiles en Corea del Sur, otro similar en Polonia, sumando al que ya había en Rumania, desplazó una fuerza nunca antes desplazada ni siquiera contra Japón, o en el desembarco de Normandia, hacia Corea del Norte, le vendió los cien mil millones a Arabia Saudita y los veinte mil a Qatar y los deja en una crisis geopolítica impensada, realmente se lo ve como un jugador de bowling que voltea sonriente al tiempo que todos los bolos saltan por los aires, pero los únicos blancos que tiene a su alcance son Cuba o Venezuela solas como ovejas apartadas del rebaño, están lo suficientemente lejos del eje del mal para prevenir una extensión global del conflicto, más encima toda la zona del Caribe tiene múltiples potenciales económicos de primera, segunda, tercera, cuarta y quinta generación.

Sin embargo no será tan fácil, el desastre de Vietnam puede repetirse llevado a la enésima potencia, o se puede caer en una guerra reality eterna que justifique el presupuesto de defensa y mantenga expectante a la población.

La clave de la guerra de Vietnam -digamos el gran logro político de Ho Chi Minh- fue que China permitiese el paso de armas rusas para pertrechar al Viet Cong, ¿cuál sería la situación equivalente esta vez? ¿la llegada al mar de Bolivia abriría una ruta de armas hacia el Viet Cong venezolano?

Así como de la acumulación mercantilista se pasó a la circulación liberal hoy estamos ante una nueva instancia, quizás la paradoja del Katéjon: los que luchan contra el mal retrasan la llegada del bien; para dar un  equivalente feminista, podríamos decir que la lucha contra el patriarcado mantiene vivo al patriarcado.

La cosa pública a medida que se fue haciendo más y más intangible, más y más se fue ‘cosificando’ y se ‘cosifica’ en los medios masivos de comunicación, lo que nos lleva a la entropía política, la entropía política es un equilibrio térmico entre el espacio privado y la calle del que ya no se puede extraer energía, una ciénaga ideológica, un pozo de brea cultural.

Juan Ponce

 

 

 

 

Güiña

GÜIÑA

“Lo que se llama “nueva crítica” no data de hoy. Desde la Liberación se emprendió (cosa perfectamente normal) cierta revisión de nuestra literatura clásica al contacto de nuevas filosofías, hecha por críticos muy diferentes y conforme a monografías diversas que terminaron por abarcar el conjunto de nuestros autores, de Montaigne a Proust. Nada tiene de asombroso que un país retome así periódicamente los objetos de su pasado y los describa de nuevo para saber qué puede hacer con ellos: esos son, esos deberían ser los procedimientos regulares de valoración”. Roland Barthes, Crítica y verdad

Hace un par de noches, antes del debate, un taxista hablando durante el viaje me aclara que no es ‘pireñista’, dando a entender que su opinión favorable del expresidente era objetiva; además calificada por el hecho de recorrer noche y día la ciudad. Esto me indicó que Sebastián Piñera está vivo políticamente.

Aparentemente las declaraciones de Nueva Democracia lo van fortaleciendo, incluso el término que usó Mayol cuando le pidieron que lo defina con una sola palabra ‘güiña’ es el exacto equivalente de decirle ‘gato’ a Macri…

En el caso argentino tanto cabe como ‘error comunicacional no forzado’ como ‘falso antagonismo’.

La palabra ‘gato’ usada en referencia al presidente Mauricio Macri se lanzó de un modo muy simple y muy económico, un equipo fotográfico profesional, una chica que podía ser una modelo sin maquillaje, en medio de una marcha levantó un cartón que decía ‘Macri Gato’ inmediatamente todos comenzaron a retuitear ; ‘gato’ es un coloquialismo que puede decir tres cosas; ladrón, prostituta o amigo.

GATO GUINA

Gato Güiña, imagen de internet

Esta identificación de Macri con un animalito bien pudo ser una más de las maniobras de Duran Barba: una chica que cumplía con el canon de belleza patriarcal, en medio de una marcha opositora al gobierno, levantó un cartón que decía ‘Macri gato’ y desde una distancia óptima le tomaron una fotografía de nivel profesional, quizás todos los planetas se alinearon para que Macri fuera llamado ‘gato’ por pura coincidencia; pero el efecto fue instantáneo: difusión en las redes, se imprimieron remeras, se lo dibujó al presidente de Argentina con orejas y bigotes gatunos, se pintó la consigna en muros, se hicieron infinidad de ‘memes’, incluso algunos lo relacionaron con un personaje que de tan cruel es bondadoso, de tan egoísta es generoso, de tan mentiroso siempre dice la verdad y que también es un gato, simbólicamente fue como pasarle el brazo por sobre el hombro a Mauricio Macri y decirle todo en una sola palabra: ladrón, prostituta, amigo.

Bien pudo ser otro ardid de Duran Barba -el asesor de imagen de Macri- o una muestra más de candor populista que no tiene contacto, quizás nunca lo tuvo, con aquella masa de desposeídos que dicen representar.

Para ellos ‘gato’ aún era una palabra ofensiva, pero en el sustrato del electorado hacía tiempo que se usaba de modo afectuoso. Este detalle me alertó sobre la posibilidad de un asesoramiento de tipo ‘podemista’; de quienes justificaron el desastre venezolano, que está tan cerca de nosotros, no solo por la geografía sino también porque en los últimos tiempos hemos ido conociendo venezolanas y venezolanos que lograron llegar a Chile…

Esas venezolanas y venezolanos –que quién más, quién menos, todos conocemos- no corresponden en nada con el estereotipo del agente de la CIA y de la Derecha nazifascista que difunde Telesur; evidentemente son personas comunes y corrientes, diferenciadas por la tragedia que representa el chavismo.

PODEMOS

Monedero, Iglesias y Errejón, responsables morales de la tragedia venezolana; una radicalización puramente teórica y retórica que causó un desastre humanitario.

Esta decisión de ‘podemizarse’ puede provocar que en caso de acceder al poder Alberto Mayol dure menos que Mohamed Morsi.

De hecho el mismo día que en Santiago la calle 11 de septiembre recuperaba su nombre original, daban el Golpe en El Cairo; al efímero gobierno de los hermanos musulmanes, que incluso había logrado modificar la Constitución.

Evidentemente se puede repetir la situación de Egipto, en donde ‘La hermandad musulmana’ obtuvo poco más del 30% y ganó las elecciones; inmediatamente convocaron a una Constituyente y -con una abstención similar a la de la última presidencial en Chile- nuevamente volvieron a sacar el 30% y nuevamente les fue suficiente para ganar; de la noche a la mañana estrenaron Constitución.

Todo bien salvo un detalle: parecía redactada de puño y letra por Hassan Al Banna y en la década del ‘30.

La industria turística quebró y los vendedores de templecillos de plata -que son los actuales fabricantes y vendedores de souvenirs- se levantaron, se les sumó el grueso de la población y esto fue suficiente para que ingresase el ejército; tal como prometen las emisoras oficiales en manos de las tropas desplegadas, al cabo de dos años, Al Sisi llama a elecciones, se presenta como candidato y gana, de hecho es el actual presidente de Egipto.

Morsi preso, condenado a muerte, en el paraíso ya lo esperaban siete suegras… y, según leí por ahí, en un gesto de misericordia Al Sisi le rebajó la pena a cadena perpetua.

JOREGE ALEMAN

Al centro, Jorge Alemán, psicoanalista argentino, teórico populista.

Sobre la preferencia a parejas homosexuales en la lista de espera para trámites de adopción, la propuesta en sí no me parece preocupante pero sí su fundamento, que apela a la emoción del mismo sentido común que estigmatiza a los propios homosexuales…

El niño deberá conformarse con padres de estándar más bajo según el sistema de calificación que use el servicio de adopción y el matrimonio que estaba esperando para llevarlo a casa, daría un paso al costado y cedería su lugar a otro matrimonio por el solo hecho de su sexualidad.

Siendo que la sexualidad refiere a algo como más profundo que el ámbito privado: el ámbito íntimo.

Desconozco, pero dudo que un cuestionario para adoptantes incluya preguntas sobre detalles de su intimidad sexual.

Entonces, esto, sobre lo que no se pregunta y quizás tampoco pueda responderse con un ‘multiple choice’ (ni tampoco en una entrevista con equipos profesionales en adopción) determinaría la ventaja sobre el otro.

Esto -que se presenta como ‘feminista’- proviene del concepto patriarcal fundante; que eventualmente regresa con un verso de Borges ‘no nos une el amor sino el espanto’; nos uniría, entonces, la consumación de un crimen… -según la teoría freudania, en un tiempo prehistórico los hijos de una padre tiránico se complotaron para asesinarlo- nuestro pecado original, en esta versión, sería el martirio de Oscar Wilde o el de Reynaldo Arenas o el bullying atroz que seguramente sufrió Pedro Lemebel.

Los ‘podemista’ le dan suma importancia a significantes y significados, aplican la lingüística clásica de Saussure a la política y no resulta ajeno que se haya elegido un nombre tan peculiar para definir en una sola palabra a Sebastián Piñera: ‘Güiña’ que es el exacto equivalente de decirle ‘Gato’ a Mauricio Macri.

‘Teme al hombre de un solo libro’, decía Tomás de Aquino y Mayol es un hombre de muchos libros.

Por su parte Bea Sanchez -así como Michelle Bachelet que fuera bautizada por los medios: ‘la mamá de Chile’- encarna un candidatura ‘madre sustituta’; los asuntos estructurales tienen según Marx una base geográfica y una superestructura cultural que justifica que los recursos de todo el territorio estén en manos de unos pocos, esa superestructura encontró especialmente en la Televisión su herramienta más útil, en la Radio y los medios de prensa en general y de hecho los grandes magnates son dueños de medios de comunicación y pueden ser más poderosos y ricos que un industrial, el imaginario colectivo funciona en sintonía con esa superestructura y así se imponen modas y modismo, nuevas tendencias, etc.

El imaginario también en esa sintonía que mantiene con la superestructura a través de los medios durante el tiempo -la edad biológica, los adelantos técnicos, el cambio de dueños en los medios de producción- va sufriendo también cambios, no es una sintonía fija, no es como un silbato para perros, no es un: bip, bip, bip. Sino que es como un relato. En una época ese relato fue escuchado por un niño, ese niño fue creciendo y finalmente hoy nos encontramos con un público adulto. Aún así fuera dentro de la franja de protección al menor, hay que hablar de adulto a adulto y el discurso de Bea Sanchez parece dirigido a una edad abstracta, por ese acercamiento propio de una madre sustituta, que le dice a un muchacho de treinta ‘siempre serás un bebé para mí’.

ANGELITO 2

A niveles sociales, generacionales, poblacionales…

El discurso va dirigido a un coeficiente intelectual muy bien determinado por técnicos y especialistas, y esta bien que así sea porque si no conocemos el coeficiente del público difícilmente haremos llegar el mensaje, de ahí en más podemos mentir o no; para mentir como mentía el kirchnerismo en Argentina -que estatizó deuda, concentró capital, privatizó, reestatizó, y volvió a privatizar el petróleo- se necesita una cantidad inmensa de plata….

Ni aún después de doce años y de derivar fondos -sin ningún tipo de control- a ese relato pantalla, que ellos llamaban ‘contrahegemonía’ logró imponerse.

Siendo que Argentina es un país sin poder fáctico, la maratón teatral finalmente acabó con Carlitos bostezando.

El caso argentino, que fue casi el paradigma, incluyó un escándalo mediático en torno a la ceremonia de la sucesión de mando porque le es inherente el paso de comedia.

Todo es en clave de relato, de narración, ahora en el relato de ND, el gato se llama Güiña, encaramado en la popa con los bigotes al viento dirige el timón con movimientos de su cola. No lleva parche en el ojo, en su lugar se ve una fiera cicatriz.

piratas 2

El velero de ND, logró romper el cerco mediático, ¿logrará cumplir su misión?

El lastre que implica ‘Podemos’ -confiscador, expropiador y con una retórica confrontacional meramente elocuente- es un sobrepeso… ¿llevará, contra las rocas, al velero de Nueva Democracia; que ya superó el cerco mediático y ahora recibirá cañonazos desde todos los ángulos?

Un solo ‘meme’ que le achunten -dadas las dimensiones del velero- y ya no podrá devolverse a la libertad del océano semiótico.

Juan Ponce

El Capitalismo es un pacto

ANÁLISIS HISTORIETA

viñeta de la época

“El electroguerrero siguió adelante por el terreno conquistado. De pronto divisó a lo lejos una forma enorme. Era el general/mineral Albucio, cuyo ancho pecho estaba cubierto de varias hileras de condecoraciones parecidas a carámbanos, atravesadas por la glacial faja de la Gran Estrella de la Escarcha. El general, guardián de los tesoros reales, cerró el paso a Cuarciano, que se lanzó a su encuentro como un huracán, y los dos adversarios chocaron con estruendo de témpanos. Acudió en ayuda de Albucio el príncipe Asteroido, que gobernaba el país del hielo negro”.

Stanilaw Lem, Fábulas de robots (1964)

El capitalismo es un pacto y, sin dudas, es un pacto basal; ese pacto no surge de la acumulación de las riquezas, como interpretan habitualmente a Marx, sino que surge de la capacidad de destrucción.

En resumidas cuentas ese pacto consiste, simplemente, en darle valor a los billetes; su suma y resta, su división y multiplicación, su raíz o su potencia -en la cantidad que sea- podrá leerse como código de barra.

El ‘capitalismo’ es el reino del capital, no el gobierno democrático del capital, sino el reino absolutista, la dictadura del capital.

Suponer un capitalismo democrático, implica no tener en cuenta que la revolución de 1789 fue un paso hacia el vacío de lo ‘simbólico’ a lo ‘fáctico’.

Los billetes rápidamente cobraron valor de mercancía, es decir se cosificaron; los documentos antaño implicaban palabras de por medio y una racionalización, la ínfima emoción en la firma de un trato; todo se perdió al cosificarse el dinero…

Esto no refiere precisamente a que la moneda sea de oro, plata o papel de color, pueden ser puntos de energía sumados en una tragaperras… o nada.

Antiguamente –en los años de Hans Christian Andersen- una moneda de oro representaba una fortuna; paradójicamente a la vez que el dinero se cosifica su representación física comienza a verse como un costo innecesario y así del oro se pasa a la plata, luego cobre, luego estaño, luego papel billete -cuya fabricación está prohibida-, luego inmaterial, finalmente inexistente; todos sabemos que si los ahorristas acudieran en masa a retirar sus ahorros, los bancos deberían declararse en quiebra pues no podrían hacer efectivos todos los retiros.

En la década del ’20 Francia invadió Alemania y ocupó su región industrial por más de dos años; de la noche a la mañana el marco alemán cayó frente al dólar un millón de veces, pocos días después había caído cuatro millones de veces.

El rumbo que tome la Séptima Flota, en cualquier océano, impacta en los tableros de cotización; es algo que cualquier adulto -mínimamente interesado en las noticias de política y economía- ya ha advertido sacando sus propias conclusiones.

Esta ficcionalidad de los precios se ve con el petróleo: tuvo una caída brusca del 300%, pero el combustible a los automovilistas no les cuesta ni un centavo menos.

El poder fáctico no puede imprimir al billete un valor arbitrario por la única razón de su fuerza -salvo que fuese una fuerza hegemónica a nivel mundial- y el precio es una resultante de su inversión en armas y las inversiones de todos los demás, tal como si se tratase de vectores de física nivel colegio secundario.

Esa resultante es el precio ficticio pero real del dólar; Estados Unidos por sí mismo invierte más en armas que la suma del resto del mundo y en la misma proporción ha extendido su papel moneda.

No es para mantener una red de pasadizos por los cuales se comunicarían los miembros en calcetines de una élite centenaria, obviamente pensarlo así es un tanto ingenuo.

Mundo multipolar -aunque suene romántico, está muy lejos de la novelería decimonónica- refiere a que la hegemonía mundial armamentística tiene oponentes y ante esos oponentes: pocos aliados y dubitativos.

El endriago de la calavera y los huesos cruzados lo observa con recelo, el dólar va solo contra el norte de Corea -el lince salvaje, bajo la nieve química, se aprieta contra la roca y acumula la potencia de su salto- lleva un arsenal como no llevó ni contra Hitler, en el desesperado intento de hacerle un tacle a China en la última yarda; pero esto no es un juego de fútbol americano, en todo caso sería de soccer y un tacle en la última yarda es penal con expulsión.

COREA

El capitalismo es un pacto de grandes fabricantes de armamentos -la clara y nítida relación entre el premio Nobel y la industria de la guerra- a fin de que eso que fabrican (es decir: armas) no sea usado, la moneda guía será la moneda del más fuerte, tal como ha venido siendo el dólar guerra tras guerra en el último siglo y medio.

En el caso de Argentina, los billetes de Evita Perón no tenían respaldo fáctico: no solamente no tenían el apoyo del Ejército sino que este había sido prácticamente disuelto; para sostener el precio del billete de Evita Perón necesitaron convencer a la población de un gran robo de armas y municiones, incluso de un misil, de que había un ejército en la clandestinidad con suficiente poder para bancar al gobierno; todos pensamos que podía tanto: ser cierto como una calumnia; pero nunca sospechamos que fuese un ardid del propio gobierno para inspirar una sensación de poder y que esto, a su vez, mantuviera el precio de los billetes de Evita Perón.

El chavismo es la otra cara de la misma moneda, rearmando a su ejército y distribuyendo armas en los barrios se mantiene en el poder (puramente por esto), pero no tiene suficiente fuerza para fijar un precio de fantasía.

Un proyecto estratégico que considerase una moneda común con Brasil hubiera sido viable en la misma medida en que Brasil cuenta con su propia industria armamentística, este es un razonamiento que se deduce del manual de Maquiavelo.

Incluso los bitcoins están respaldados por un ejército de jakers… en algún diagrama imaginario.

Una pequeña guardia suiza con trajes medievales le basta al papa para ser el cuarto hombre más poderoso del mundo según Forbes -al cabo al Cesar lo que es del Cesar- ahora en quinto lugar aparece Macron desplazando a Ángela Merckel y con ganas de subir en el ranking, pero quizás en las próximas elecciones se convierta en el Hindemburg crepúscular.

Analizando la derrota de Marine Le Pen, su error fue el ‘frexit’, Francia de ninguna forma puede separarse de Europa porque ella es Europa, ella es la representación nítida de todo eso que se llamaba ‘continental’.

La ola no mojó los talones de China, no alcanzó los tobillos de Rusia, no dobló las rodillas de Irán, ¿pero desatará la ira de Kim John?

¿Incluso el pequeño país, en una antigua y lejana península, puede hacer ¡puf! al dólar?

Dentro de sus fronteras inexpugnables Corea fija el precio de la moneda propia, es casi un mundo irreal pero efectivamente cuenta con cinco millones de soldados provistos de tecnología de avanzada y desconocida.

Evidentemente el capitalismo tras la cosificación del billete y su inmediato respaldado con capacidad bélica, ha llegado finalmente al campo de batalla.

‘Si quiere irse, estoy dispuesto a hablar’, declaró Trump con respecto a Kim John.

El euro vale un porcentaje más que el dólar, ese porcentaje es el que le agregan los ejércitos europeos, que han optado hasta ahora por mantenerse independientes entre sí.

La fusión requiere que muchos generales y coroneles pasen a retiro, el general de más alto rango pasaría a tener una categoría napoleónica ipso facto y de hecho algo así sucedió con la república de Weimar, en la que el mismo Hindemburg que sentía tirria por Hitler, asolaba las instituciones desde su generalato; sin embargo el euro necesita un ejército unificado que lo respalde, probablemente esta será la propuesta central de Macron a Europa, y probablemente caiga en saco roto.

Si Estados Unidos abandonara la OTAN, el euro apenas pasaría a valer esa diferencia porcentual que le lleva en ventaja al dólar; específicamente en Chile el euro pasaría a costar, exactos $68.

Que es la diferencia que queda a favor si le restan Estados Unidos a Europa, trasladado a dólar: 11,11 ctvs.

En redondo: un Euro sería equivalente a diez centavos de dólar.

¿Qué haría Europa con hermosos y lustrosos billetes que no valgan más de diez centavos?

Simple: intentará restablecer el precio ficticio.

Para ello tienen un solo camino: la unificación de todos los ejércitos europeos, ¿será suficiente para levantar el Euro desde los diez centavos de dólar hasta más de un dólar como está hoy?

Una alianza militar de Turquía y la India con Rusia ayudaría a cada una a sostener sus propias monedas.

Un error de Estados Unidos, en cuanto al mundo en que se encuentra, ¿es posible?

Si la respuesta es positiva: un hormiguero de analistas y técnicos por error o descuido, o falla inherente al sistema, nos trajo a este punto.

El status quo es una tabla de surf frente a la ola gigante y arriba va un novato; la hegemonía cae al agua o, parafraseando a Lenin, alcanza su instancia superior.

La Constitución de los Estados Unidos de Norteamérica establece que hay ‘verdades evidentes en sí mismas’ una categoría ontológica.

Donald Trump ha declarado que quiere regresar a esas verdades, ¿la instancia superior de la hegemonía refiere al Ser?

Todo lo que refiere al Ser tiene que ver con la guerra, la guerra según Carl Schmitt es ‘una negación óntica’.

Lo hemos visto en acción muchas veces, lo vimos con mucha hambre en una cena de gala al terminar la primera guerra mundial, lo vimos perseguir a Pancho Villa en un cine mudo, lo vimos bombardeando Francia para desalojar a los alemanes que volvían vencidos de Rusia, lo vimos arreglando con la mafia para desembarcar en Sicilia y lo vimos ya contra Corea, lo vimos en Vietnam, lo vimos en Panamá, lo vimos en Granada, lo vimos en Irak y Afganistán, lo vimos en Somalia y en Suría, pero nunca antes movilizó tanta fuerza como ha hecho ahora.

Trump mismo ha comentado que se encontraba cenando con el presidente chino y su esposa, Ivanka, los niños correteando como auténticos niños chinos –es decir sin hacer ruido- y sonó el teléfono, atendió él mismo según su propia versión y dijo algo del estilo John Wayne, y cortó. Acto seguido, mientras continuaba con su trozo de pastel de chocolate, le comentó a los demás comensales que acababa de ordenar el bombardeo a Suría.

Una escena de Carver, pintada por Hopper, seres que aún fuman o acuden a la misma barra de bar, eligen color de ropa con cierto sentido o ponen la radio, planean unas vacaciones o miran las vidrieras, en un mundo que desechó todos sus pactos.

Juan Ponce

Pasaportes de colores

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A veces, buscando un ejemplo sencillo, algo tan simple como decir ‘esto es una lotería’ puede llevarnos a leer ‘La lotería de Babilonia’ de un tal Borges, y enloquecer sopesando que efectivamente cada momento de nuestra vida lo fue y no solamente los hechos sino también las cosas, cada árbol, cada estrella, el rumor del río… incluso la polilla que revolotea la ampolleta, incluso los mosquitos, todo estuvo dispuesto en una lotería.

Cualquier cigarrillo encendido en la oscuridad será el de Fúnez el memorioso y una silueta con sombrero de guapo y pelo largo será de Rosendo Juárez.

Todo tema que elijamos -por más sencillo que a simple vista nos resulte- tendrá demasiadas implicancias y consecuencias; como dice en el cuento de la lotería: ‘a veces terribles’.

¿Si cada cosa sencilla y simple -como el juego de la lotería, una moneda girando, un cartel de cigarros, una frase suelta- hunde nuestros pensamientos en las reflexiones más profundas que ha dado Buenos Aires, qué podemos esperar si nos abocamos a asuntos más complejos?

Evidentemente cada cosa de por sí ocupa una biblioteca interminable; la suma de esas bibliotecas interminables en un breve párrafo da una masa semiótica abrumadora; aún así debe ajustarse a las mismas normas de la física que le imprimen dirección y sentido, incluso: rotación sobre su eje, a cualquiera de los significantes aislados que la componen.

Las elecciones en Francia ‘son hoy’ en todas las pantallas y hoy fue ‘ayer’ en las páginas de ‘Sumisión’ de Houellebec y ‘ya son hoy’ en la edición impresa de los principales diarios que saldrá mañana… (noche del domingo).

Discursos, novelas y noticias, pertenecen a un mismo ámbito que es el del lenguaje; el porvenir también pertenece al ámbito del lenguaje, es una cabaña que en nuestros sueños fuimos construyendo: la taza de café, la máquina de escribir, el jarrón veneciano, las cortinas de tul, el césped bien cortado, los perros, la cerca electrificada, los cadáveres en la playa…

Esa cabaña con nieve gris en su tejado no tiene chance de sobrevivir a la desertificación de su entorno, o a un aluvión de lodo, o al fuego cruzado de la guerra en las dimensiones que comenzaron con el asesinato de un príncipe húngaro en Sarajevo (1914); esa hermosa cabaña está bien hecha, puede proteger a sus moradores de la lluvia e incluso de la lluvia torrencial hasta por largos meses y saludaremos a los soldados que pasen en una y otra dirección con el mismo entusiasmo… pero de aquel porvenir sacado de una pintura de ensueño quedará poco y nada.

El porvenir se habrá convertido en futuro; aquel ensueño que estuvo con nosotros en tiempo presente -en nuestro afanosos planes- y que también ya es parte del pasado en medida del camino recorrido, será arrancado como un techo de chapa (arrancado) por un huracán; entonces quizás se le dé el sentido inverso al mismo sentimiento que dedicaban a ese ‘porvenir’, y se pase a añorar un pasado imaginario; tal como hacen los peronistas, lo convertirán en un tiempo idílico y pletórico de mitología; los más sensatos se conformarán con escuchar aquellas narraciones en la taberna, los necios intentarán hacerlas realidad y así se cumplirá la ley ineluctable de la historia: el porvenir esparcido como paja.

A simple vista en el caso de las elecciones en Francia vemos cinco primeros: el tercero se habría repartido por partes iguales -identificado también con el catolicismo, los dos primeros cerraron sus campañas en sendas Catedrales católicas-, el cuarto se retiró completamente y el quinto le dio todo al primero.

Este fue el enroque que se advierte a primera impresión, se ha explicado en la prensa que en un ballotage sumar significa sacarle al otro, sumando los tres millones que le deja de crédito el oficialismo más los tres millones menos de votantes en el ballotage, están los seis millones que Macron sacó de diferencia.

El ‘Cthulhu’ –por decirle de algún modo- está en la abstención, sin contar a Izquierda Insumisa porque su abstención es coyuntural; lo ‘político’ en estado puro anida en esa parte del electorado que no vota nunca.

Ahí está la derecha inadmisible -papel que hasta hace poco representaba la misma Le Pen- y por la cual se preguntaba con cierto escalofrío Judith Butler.

Marine Le Pen tal como Mussolini y su ‘cualunquismo’, que es como una suerte de posfascismo, ya ha sido incorporada al sistema; ella tiene adjudicado el mérito –o la culpa, si se prefiere: la autoría material del crimen- de haber logrado que las ideas descabelladas de su padre fuesen admisibles para un televisor encendido a la hora de la cena, ¿lo logró?

Sí, lo consiguió… y selló su propia suerte, la versión semidescremada si bien pasó el examen bromatológico, según los estándares exigidos de Salud Pública, esto también le quitó sabrosura, ¿y cuando la sal pierda su sabor, quién se lo devolverá? pregunta el Evangelio.

Encontrarnos en nuestra propia casa -en el jardín, bajo el plácido sol- con un votante de Le Pen ahora es posible; algunos puntos en común tenemos: preferimos los molosoides y nos inspiran compasión los canarios enjaulados, aunque no deja de parecernos bello su canto; coincidimos en que Zidane Zidan fue un gran jugador de fútbol, incluso leíamos la misma poesía siendo adolescentes; ahora la respuesta sobre quién está del otro lado de la reja electrificada -esa incógnita que planteó Judith Butlet de un modo muy interesante- debe responderse escudriñando la fronda lejana y oscura; al caer la noche, ulula coordinando el ataque y babea de hambre.

El fantasma de Cremieux recorre Europa.

La reja electrificada y los perros no cumplen una función meramente decorativa, menos que menos ha sido levantada para detener ideas o consignas, la instalación cuenta con un rifle giratorio que apunta desde el techo, el propietario observa  todo en una pequeña pantalla con dos botones a cada lado que dicen ¡Bang!, también cuenta con minas antipersonales que se activan y desactivan y también pueden hacerse estallar desde esa misma pantalla.

Mussolini imaginó, ensoñó, visualizó, ambicionó el gran renacer de Roma tras la conquista completa del África por parte de las fuerzas armadas italianas, sencillamente un disparate, así fue que llevó a cabo uno de los actos criminales más execrables del siglo XX: la agresión a Abisinia, repudiada por el mismo Carl Jung en su ensayo ‘Wotan’.

Es una maniobra que tiene algo del entrismo profundo que propició Cooke, en donde el marxista se convierte al peronismo; a su vez el peronismo, al incorporarlo, habría de transformarse en algo semejante al posmarxismo.

Reaccionó con un shock anafiláctico que produjo los mil primeros muertos al regreso de Perón.

¿Habrá pies negros, secos y mojados, tal como diferencian, o diferenciaban, las leyes estadounidenses los pies de los cubanos?

Pasaportes de colores.

Ultra chatos y con cámara de 15 megapixeles y no necesitas quitarte el velo para la foto, incluso podrás cambiarla cuando se te dé la gana.

Un pasaporte francés traería de vuelta a millones de africanos al seno de la historia universal, África puede ofrecerle a los franceses un lugar para renacer.

Evidentemente sería un hecho político inconmensurable, casi de dimensiones escatológicas.

Francia hoy (Santiago, lunes 3:18 am) nos ofrece amigable un gato de Schrödinger, en una caja envuelta con su propia literatura; que el gato esté vivo dependerá de nosotros al momento de abrir la tapa.

Juan Ponce

Ausencia en construcción

CRISTINA AUSENTE

“Algún día la colina tal vez sea arrasada con excavadoras, cuando la avaricia sea aún mayor que hoy y el respeto a la naturaleza primordial sea aún menor, pero ahora todavía podía producir terror y pánico. Demasiado salvaje y seria para ser un parque, había sido inadecuadamente diseñada como patio de recreo. Cierto, había algunos campos de tenis y limitadas zonas de hierba y edificios bajos y pequeños grupos de pinos en su base, pero aparte de eso, la colina se alzaba escarpada, desnuda y desdeñosamente solitaria”. 
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Fritz Leiber, Nuestra señora de las tinieblas
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Abordar (de la terminología marítima) las ciencias blandas desde las ciencias duras, se ha intentado muchas veces; pero decir, coloquial y espontáneamente, que vida privada es opuesto a vida pública, puede funcionar como un inoportuno abrir de ojos… en los más variados pares de opuestos, uno (yo) no sería sino la ausencia del otro (vos).

Yo sería tu ausencia y vos la mía; mientras más ausentes estemos, más vos y más yo seremos. Este sería el sentido de los versos que dicen ‘me gustas cuando callas porque estás como ausente’; el poeta habría podido comtemplarla desde su propia ausencia en todo el esplendor de sí misma.

Para verla como ausente, él debe ausentarse.

Esto de la ‘ausencia’ (que según el saber popular hace ‘brillar’) y la ‘presencia’ fue tratado en infinidad de ángulos: filosóficos, científicos, artísticos o meramente literarios… y hasta Heidegger retoma el asunto en un párrafo de su alocución de 1955. En el mismo año en la Argentina, desde hacia pocas semanas, se sentía la ausencia de Perón; su nombre y su busto era quitado de calles, bulevares, parques plazas, plazoletas y rotondas viales, incluso el cadáver de su esposa había sido robado y ocultado; a la vez que crecía su ausencia, su presencia se agigantaba. Cada busto que se retiraba dejaba abierto un surtidor de mitología y fantasías políticas.

Fue quizás en esta ausencia que se forjó el peronismo, los posestructuralistas interpretaron que la hora del peronismo sin Perón había llegado, que se podía prescindir de Perón tan fácilmente como habían prescindido del Logo en sus teorías de segunda mano, pero no se podía prescindir de Perón; era una ausencia terrible y alrededor de esa ausencia orbitaba toda la vida política argentina.

DANIEL SANTORO

El conservadurismo por naturaleza busca su propia ausencia, se ausenta para observar la contingencia en la justa distancia que exige cualquier hecho pictórico, trata de pasar desapercibido en la muchedumbre y acaba siendo -parafraseando al Che Guevara*- un ‘jesuita de la política’.

Fue la parte del peronismo que resultó fácil invisibilzar y también es una ausencia que nos observa; aún los propios votantes suelen recordar al Frente que llevó a Perón a su tercera presidencia como un Frente de izquierda, cuando estaba conformado con apenas otros dos partidos que eran claramente de ‘derecha’: el Partido Desarrollista de Arturo Frondizi y el Partido Conservador que ya le había puesto el vicepresidente a Cámpora que vendría, a su vez, a ser un sucedáneo argentino de Salvador Allende.

La sorpresa no es que Donald Trump o Marine Le Pen lleguen al poder, sino que la sorpresa está en que lo hagan mediante mecanismos democráticos, republicanos si se quiere más precisión, o para usar la terminología en boga: ‘las reglas del sistema’.

En Argentina, en una incomprensión ya paranoica de la historia, lo primero que resaltaron de Macri fue que por primera vez la derecha alcanzaba el poder por sí misma a través de elecciones, pero (siempre hay un pero) por obra y gracia de la manipulación televisiva.

No pudieron identificar -en el sentido estrictamente schmittiano del término – al partisano político en la muchedumbre y finalmente acabó convertido en la muchedumbre misma.

Ahora también hay una ausencia en Argentina, quizás una ausencia natural, quizás mamá está en la cocina preparando el biberón, pero la crianza llora en su cuna, encienden la luz y (¡oh sorpresa!) en vez de mamá es Cristina.

El kirchnerismo es la ausencia de Cristina, seguramente los principales comunicadores políticos están abocados a la tarea de construir esa ausencia, inicia con un tour casi perfecto: Grecia, Bélgica, Lóndres… aquí también se advierte la ausencia: no hay escala en Roma.

Juan Ponce

  • Carl Schmitt (1962) recuerda que Guevara se define a sí mismo como un ‘jesuita de la guerra’.