Pasaportes de colores

alxeria-independencia

A veces, buscando un ejemplo sencillo, algo tan simple como decir ‘esto es una lotería’ puede llevarnos a leer ‘La lotería de Babilonia’ de un tal Borges, y enloquecer sopesando que efectivamente cada momento de nuestra vida lo fue y no solamente los hechos sino también las cosas, cada árbol, cada estrella, el rumor del río… incluso la polilla que revolotea la ampolleta, incluso los mosquitos, todo estuvo dispuesto en una lotería.

Cualquier cigarrillo encendido en la oscuridad será el de Fúnez el memorioso y una silueta con sombrero de guapo y pelo largo será de Rosendo Juárez.

Todo tema que elijamos -por más sencillo que a simple vista nos resulte- tendrá demasiadas implicancias y consecuencias; como dice en el cuento de la lotería: ‘a veces terribles’.

¿Si cada cosa sencilla y simple -como el juego de la lotería, una moneda girando, un cartel de cigarros, una frase suelta- hunde nuestros pensamientos en las reflexiones más profundas que ha dado Buenos Aires, qué podemos esperar si nos abocamos a asuntos más complejos?

Evidentemente cada cosa de por sí ocupa una biblioteca interminable; la suma de esas bibliotecas interminables en un breve párrafo da una masa semiótica abrumadora; aún así debe ajustarse a las mismas normas de la física que le imprimen dirección y sentido, incluso: rotación sobre su eje, a cualquiera de los significantes aislados que la componen.

Las elecciones en Francia ‘son hoy’ en todas las pantallas y hoy fue ‘ayer’ en las páginas de ‘Sumisión’ de Houellebec y ‘ya son hoy’ en la edición impresa de los principales diarios que saldrá mañana… (noche del domingo).

Discursos, novelas y noticias, pertenecen a un mismo ámbito que es el del lenguaje; el porvenir también pertenece al ámbito del lenguaje, es una cabaña que en nuestros sueños fuimos construyendo: la taza de café, la máquina de escribir, el jarrón veneciano, las cortinas de tul, el césped bien cortado, los perros, la cerca electrificada, los cadáveres en la playa…

Esa cabaña con nieve gris en su tejado no tiene chance de sobrevivir a la desertificación de su entorno, o a un aluvión de lodo, o al fuego cruzado de la guerra en las dimensiones que comenzaron con el asesinato de un príncipe húngaro en Sarajevo (1914); esa hermosa cabaña está bien hecha, puede proteger a sus moradores de la lluvia e incluso de la lluvia torrencial hasta por largos meses y saludaremos a los soldados que pasen en una y otra dirección con el mismo entusiasmo… pero de aquel porvenir sacado de una pintura de ensueño quedará poco y nada.

El porvenir se habrá convertido en futuro; aquel ensueño que estuvo con nosotros en tiempo presente -en nuestro afanosos planes- y que también ya es parte del pasado en medida del camino recorrido, será arrancado como un techo de chapa (arrancado) por un huracán; entonces quizás se le dé el sentido inverso al mismo sentimiento que dedicaban a ese ‘porvenir’, y se pase a añorar un pasado imaginario; tal como hacen los peronistas, lo convertirán en un tiempo idílico y pletórico de mitología; los más sensatos se conformarán con escuchar aquellas narraciones en la taberna, los necios intentarán hacerlas realidad y así se cumplirá la ley ineluctable de la historia: el porvenir esparcido como paja.

A simple vista en el caso de las elecciones en Francia vemos cinco primeros: el tercero se habría repartido por partes iguales -identificado también con el catolicismo, los dos primeros cerraron sus campañas en sendas Catedrales católicas-, el cuarto se retiró completamente y el quinto le dio todo al primero.

Este fue el enroque que se advierte a primera impresión, se ha explicado en la prensa que en un ballotage sumar significa sacarle al otro, sumando los tres millones que le deja de crédito el oficialismo más los tres millones menos de votantes en el ballotage, están los seis millones que Macron sacó de diferencia.

El ‘Cthulhu’ –por decirle de algún modo- está en la abstención, sin contar a Izquierda Insumisa porque su abstención es coyuntural; lo ‘político’ en estado puro anida en esa parte del electorado que no vota nunca.

Ahí está la derecha inadmisible -papel que hasta hace poco representaba la misma Le Pen- y por la cual se preguntaba con cierto escalofrío Judith Butler.

Marine Le Pen tal como Mussolini y su ‘cualunquismo’, que es como una suerte de posfascismo, ya ha sido incorporada al sistema; ella tiene adjudicado el mérito –o la culpa, si se prefiere: la autoría material del crimen- de haber logrado que las ideas descabelladas de su padre fuesen admisibles para un televisor encendido a la hora de la cena, ¿lo logró?

Sí, lo consiguió… y selló su propia suerte, la versión semidescremada si bien pasó el examen bromatológico, según los estándares exigidos de Salud Pública, esto también le quitó sabrosura, ¿y cuando la sal pierda su sabor, quién se lo devolverá? pregunta el Evangelio.

Encontrarnos en nuestra propia casa -en el jardín, bajo el plácido sol- con un votante de Le Pen ahora es posible; algunos puntos en común tenemos: preferimos los molosoides y nos inspiran compasión los canarios enjaulados, aunque no deja de parecernos bello su canto; coincidimos en que Zidane Zidan fue un gran jugador de fútbol, incluso leíamos la misma poesía siendo adolescentes; ahora la respuesta sobre quién está del otro lado de la reja electrificada -esa incógnita que planteó Judith Butlet de un modo muy interesante- debe responderse escudriñando la fronda lejana y oscura; al caer la noche, ulula coordinando el ataque y babea de hambre.

El fantasma de Cremieux recorre Europa.

La reja electrificada y los perros no cumplen una función meramente decorativa, menos que menos ha sido levantada para detener ideas o consignas, la instalación cuenta con un rifle giratorio que apunta desde el techo, el propietario observa  todo en una pequeña pantalla con dos botones a cada lado que dicen ¡Bang!, también cuenta con minas antipersonales que se activan y desactivan y también pueden hacerse estallar desde esa misma pantalla.

Mussolini imaginó, ensoñó, visualizó, ambicionó el gran renacer de Roma tras la conquista completa del África por parte de las fuerzas armadas italianas, sencillamente un disparate, así fue que llevó a cabo uno de los actos criminales más execrables del siglo XX: la agresión a Abisinia, repudiada por el mismo Carl Jung en su ensayo ‘Wotan’.

Es una maniobra que tiene algo del entrismo profundo que propició Cooke, en donde el marxista se convierte al peronismo; a su vez el peronismo, al incorporarlo, habría de transformarse en algo semejante al posmarxismo.

Reaccionó con un shock anafiláctico que produjo los mil primeros muertos al regreso de Perón.

¿Habrá pies negros, secos y mojados, tal como diferencian, o diferenciaban, las leyes estadounidenses los pies de los cubanos?

Pasaportes de colores.

Ultra chatos y con cámara de 15 megapixeles y no necesitas quitarte el velo para la foto, incluso podrás cambiarla cuando se te dé la gana.

Un pasaporte francés traería de vuelta a millones de africanos al seno de la historia universal, África puede ofrecerle a los franceses un lugar para renacer.

Evidentemente sería un hecho político inconmensurable, casi de dimensiones escatológicas.

Francia hoy (Santiago, lunes 3:18 am) nos ofrece amigable un gato de Schrödinger, en una caja envuelta con su propia literatura; que el gato esté vivo dependerá de nosotros al momento de abrir la tapa.

Juan Ponce

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Ausencia en construcción

CRISTINA AUSENTE

“Algún día la colina tal vez sea arrasada con excavadoras, cuando la avaricia sea aún mayor que hoy y el respeto a la naturaleza primordial sea aún menor, pero ahora todavía podía producir terror y pánico. Demasiado salvaje y seria para ser un parque, había sido inadecuadamente diseñada como patio de recreo. Cierto, había algunos campos de tenis y limitadas zonas de hierba y edificios bajos y pequeños grupos de pinos en su base, pero aparte de eso, la colina se alzaba escarpada, desnuda y desdeñosamente solitaria”. 
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Fritz Leiber, Nuestra señora de las tinieblas
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Abordar (de la terminología marítima) las ciencias blandas desde las ciencias duras, se ha intentado muchas veces; pero decir, coloquial y espontáneamente, que vida privada es opuesto a vida pública, puede funcionar como un inoportuno abrir de ojos… en los más variados pares de opuestos, uno (yo) no sería sino la ausencia del otro (vos).

Yo sería tu ausencia y vos la mía; mientras más ausentes estemos, más vos y más yo seremos. Este sería el sentido de los versos que dicen ‘me gustas cuando callas porque estás como ausente’; el poeta habría podido comtemplarla desde su propia ausencia en todo el esplendor de sí misma.

Para verla como ausente, él debe ausentarse.

Esto de la ‘ausencia’ (que según el saber popular hace ‘brillar’) y la ‘presencia’ fue tratado en infinidad de ángulos: filosóficos, científicos, artísticos o meramente literarios… y hasta Heidegger retoma el asunto en un párrafo de su alocución de 1955. En el mismo año en la Argentina, desde hacia pocas semanas, se sentía la ausencia de Perón; su nombre y su busto era quitado de calles, bulevares, parques plazas, plazoletas y rotondas viales, incluso el cadáver de su esposa había sido robado y ocultado; a la vez que crecía su ausencia, su presencia se agigantaba. Cada busto que se retiraba dejaba abierto un surtidor de mitología y fantasías políticas.

Fue quizás en esta ausencia que se forjó el peronismo, los posestructuralistas interpretaron que la hora del peronismo sin Perón había llegado, que se podía prescindir de Perón tan fácilmente como habían prescindido del Logo en sus teorías de segunda mano, pero no se podía prescindir de Perón; era una ausencia terrible y alrededor de esa ausencia orbitaba toda la vida política argentina.

DANIEL SANTORO

El conservadurismo por naturaleza busca su propia ausencia, se ausenta para observar la contingencia en la justa distancia que exige cualquier hecho pictórico, trata de pasar desapercibido en la muchedumbre y acaba siendo -parafraseando al Che Guevara*- un ‘jesuita de la política’.

Fue la parte del peronismo que resultó fácil invisibilzar y también es una ausencia que nos observa; aún los propios votantes suelen recordar al Frente que llevó a Perón a su tercera presidencia como un Frente de izquierda, cuando estaba conformado con apenas otros dos partidos que eran claramente de ‘derecha’: el Partido Desarrollista de Arturo Frondizi y el Partido Conservador que ya le había puesto el vicepresidente a Cámpora que vendría, a su vez, a ser un sucedáneo argentino de Salvador Allende.

La sorpresa no es que Donald Trump o Marine Le Pen lleguen al poder, sino que la sorpresa está en que lo hagan mediante mecanismos democráticos, republicanos si se quiere más precisión, o para usar la terminología en boga: ‘las reglas del sistema’.

En Argentina, en una incomprensión ya paranoica de la historia, lo primero que resaltaron de Macri fue que por primera vez la derecha alcanzaba el poder por sí misma a través de elecciones, pero (siempre hay un pero) por obra y gracia de la manipulación televisiva.

No pudieron identificar -en el sentido estrictamente schmittiano del término – al partisano político en la muchedumbre y finalmente acabó convertido en la muchedumbre misma.

Ahora también hay una ausencia en Argentina, quizás una ausencia natural, quizás mamá está en la cocina preparando el biberón, pero la crianza llora en su cuna, encienden la luz y (¡oh sorpresa!) en vez de mamá es Cristina.

El kirchnerismo es la ausencia de Cristina, seguramente los principales comunicadores políticos están abocados a la tarea de construir esa ausencia, inicia con un tour casi perfecto: Grecia, Bélgica, Lóndres… aquí también se advierte la ausencia: no hay escala en Roma.

Juan Ponce

  • Carl Schmitt (1962) recuerda que Guevara se define a sí mismo como un ‘jesuita de la guerra’.

Candidatos de sí mismos

RANAS BOSQUE

“También hay sorteos impersonales, de propósito indefinido: uno decreta que se arroje a las aguas del Éufrates un zafiro de Taprobana; otro, que desde el techo de una torre se suelte un pájaro; otro, que cada siglo se retire (o se añada) un grano de arena de los innumerables que hay en la playa. Las consecuencias son, a veces, terribles”.

 J.L. Borges, La lotería de Babilonia

Chile es un país desconocido para la mayoría de los argentinos -tanto como lo somos nosotros para los chilenos- y tenernos una historia paralela más por la disposición de ambos territorios, que por los acontecimientos políticos; pues hay un hecho diferenciador, que es el peronismo y la capacidad de fuego de su brazo armado.

Para darnos una idea, todos los afiliados de todos los partidos de Chile, según el último refichaje, son diez veces menos que el número de afiliados que tiene solamente el partido peronista.

Carl Schmitt -tal como se enseña en las Universidades de todo el mundo- define lo político como la capacidad de identificar al enemigo, años después continúa su pensamiento con ‘La teoría del partisano’, en donde insiste en que el partisano no lleva uniforme y que la dificultad principal del soldado regular es, precisamente, identificarlo.

Carl Schmitt  observa que Lenin invirtió la máxima de Clausewitz, y que hizo de la política una continuidad de la guerra por otros medios.

Por su parte Hanna Arendt, plantea en La Condición Humana que lo político necesita la separación entre lo privado y lo público; con privado se refiere específicamente al domicilio personal.

Hanna Arendt dice que a medida que lo público invadió la privacidad -recuerda a Rousseau y la condición subjetiva del espacio-  el animal político se volvió animal social, los rebaños salvajes se convirtieron en ganado y esto es biopolítica en el multiple choice.

En Chile el tema de lo público y lo privado fue central no solo en el debate filosófico sino en la concepción cultural en general.

Aquella célebre performance de la casa de vidrio convirtió en cristal todas las paredes y tabiques de la ciudad, ipso facto la política se configuró en reality.

¿Una sociedad sin vida privada al mismo tiempo que una sociedad despolitizada será una sociedad ávida de vida de los demás? según Kojeve, según Hegel, no habría nada que ver…. también Heidegger lo dice: sin ‘afuera’ no hay ‘adentro’, sin mentira no hay verdad, sin locura no hay razón, y también lo dice Hanna Arendt: ‘si todos son culpables nadie lo es’.

Que no sea posible el fisgoneo y tampoco el exhibicionismo, es una entropía.

Llevado a la reflexión política sería equivalente a la imposibilidad de un pensamiento propio y, a la vez, de un pensamiento compartido.

No tienes un pensamiento propio desarrollado -quizás porque nunca le diste mucha importancia- y tampoco puedes compartir con otros una doctrina, porque careces de los elementos gnoseológicos básicos.

Medio siglo de neoliberalismo -convertidos los amigos en socios y los enemigos en ‘la competenecia’- habrían dado una peculiar despolitización, surgiendo ‘el candidato de sí mismo’, que sería el contrarelieve de los movimientos populistas.

Como le replica Hegel, según Kojeve, a Leibniz, vendría a dar el mismo resultado: uno es el populismo exaltado, visible, de los grandes actos con oradores estrella, el otro es el populismo silencioso que votará -en secreto, tal como marca la Constitución- por sí mismo.

El ‘self-candidate’ necesita información sobre su propia candidatura -en la misma proporción que los principales candidatos reparten folletos, pegan afiches y ocupan espacio televisivo- y ha de vivir rodeado de espejos (seguramente habrá colocado uno sobre el lecho, de nuevo la biopolítica) que se la suministran y probablemente registre cada momento del día, e incluso de madrugada, con algún dispositivo de uso masivo trivializando su propia potencialidad, pero también necesita trascender, ser parte de un legado cultural que no refiere a un conocimiento enciclopédico  y a una especialización técnica sino a un saber universal y a un arte.

Hay un electorado de ‘self-candidates’ que esperan la oportunidad de votarse a sí mismos y trascender, de salir del anonimato político; que produce la intemperie del capitalismo ‘reality’.

Juan Ponce

Marca Yeltsin

YELTSIN

Todos habremos escuchado alguna vez aquella frase de Marx que dice que Hegel dice ‘por ahí’ que la historia se repite, digamos, dos veces; especifica que una vez como tragedia y la otra como farsa, en el alemán original dice ‘farse’, que significa ‘farsa’ no comedia como se ha traducido habitualmente.

Traducirlo como ‘comedia’ nos lleva a lo grotesco, lo cómico, lo tierno… y seguramente con final feliz, que no es siempre el caso en la repetición de la historia, técnicamente las repeticiones podrían ser más duras y acabar peor que los originales.

Nosotros apenas tenemos acceso a las noticias -no con el cifrado de un código como el protagonista de Respiración Artificial, sino a simplemente leer como aparentemente lee cualquiera- prestar atención a la TV durante el almuerzo, comentarlo eventualmente con alguien, incluso a la noche antes de dormirnos el locutor de radio quizás haga una referencia a aquel asunto sea cual sea… en caso de darle cierta credibilidad, pareciera que los norteamericanos quieren repetir la historia.

Dice Marx que cuando la parodia pierde el sentido los políticos burgueses apelan a alguna gloria del pasado, en el caso de los revolucionarios del 1789 a los ideales griegos, en el caso de Bonaparte III a las imagenes de estos de 1789, la historia para Marx se repetía como un montaje pomposo, una teatralización de la clase dominante para convencer a las masas de que son parte de una gesta político-carnavalesca, un mito fundacional en tiempo presente; incluso el populismo teórico le concede el protagonismo a la parte de carnaval.

En este momento pareciera que además del muro con México, el viejo Occidente, necesitase la oxidada cortina de hierro para darse un límite a sí mismo, detrás del cual comienzan los ‘otros’ o el ‘otro’.

La cortina de hierro pasaba por el centro de Berlín y estaba llena de grafitis que insultaban a la madre de Stalin.

Hace pocos días una noticia difundía que Hungría y Polonia serían expulsadas de la Unión Europea por no cumplir con el cupo de refugiados, en aquellos buenos días del capitalismo mundial ambos países para la prensa hegemónica… no eran ‘Europa’, sino ‘Europa del Este’ o simplemente ‘países del Este’.

Ya el mismo eslogan de Trump, implica una repetición de la historia: ‘lo hagamos de nuevo’.

¿Cuál será la historia que quisieran repetir? ¿cuáles años consideran así como los peronistas al primer gobierno de Perón, para que Trump levante esas banderas?

¿La coalición contra Sadam Hussein: madre de todas las batallas, la intervención en Afganistán, el Irán-Contras, la guerra de Vietnam, la de Corea, la Segunda, la Primera, la guerra contra España, la de Secesión, el ataque a México, la de Independencia… el macartismo, la ley seca, la segregación racial, la conquista del oeste, el exterminio de los indios, las dictaduras latinoamericanas, de cuál de todas estas épocas vendrán esos momentos maravillosos que anhelan repetir?

Juan Ponce

Fabricantes de posverdades

MACRI JENA

“El mayor enemigo de la risa es la emoción. No quiero decir que no podamos reírnos de una persona que nos inspire piedad, por ejemplo, o incluso ternura: pero por unos instantes olvidaremos dicha ternura, acallaremos dicha piedad. En una sociedad de inteligencias puras es probable que ya no se llorase, pero tal vez se seguiría riendo; mientras que unas almas invariablemente sensibles, en perfecta sintonía con la vida, en las que todo acontecimiento se prolongaría en resonancia sentimental, ni conocerían ni comprenderían la risa”.

Henri Bergson, Sobre la comicidad

Un viejo refrán dice ‘puedes mentirle a todo el mundo y puedes mentir todo el tiempo, pero no podrás mentirle a todo el mundo todo el tiempo’, desconozco si fue sometido al rigor científico pero no necesitamos una explicación detallada de las progresiones matemáticas para aceptar que es cierto que no se le puede mentir a todo el mundo todo el tiempo.

Borges lo relacionaba con la distancia, ya Einstein había dicho que el tiempo era una condición del espacio, Bergson llega a sus propias conclusiones sin que esta fuera su intención inicial, Heidegger habla del aquí de nuestro suelo natal y el ahora del acontecer mundial, los quechuistas miles de años antes decían ‘pacha’ que significa espacio/tiempo… esta expresión fue apropiada por los científicos europeos -así como tomaron otros conocimientos de otros lugares- y se proletarizó y aunque no se pueda explicar con palabras propias y acabadamente, quien más o quien menos entiende de qué se trata y en esta medida lo acepta: espacio y tiempo se dan por indisolubles y que la velocidad puede distorsionar su percepción; la cultura oficial del matinal televisivo ya ha incorporado a su vocabulario la expresión “espacio-tiempo”.

Al punto que la concepción de espacio cambió radicalmente, no solo por el hacinamiento en las ciudades y la velocidad de los medios de transporte ni por los nuevos espacios virtuales en los que nos movemos cotidianamente sino principalmente por la actual física de laboratorio que observa extrañas paradojas de las cuales derivan teorías inquietantes.

Esas teorías, algunas veces, son explicadas de modo que puedan entenderse por gente sin mayores estudios (Carl Sagan, por ejemplo, hizo de la divulgación científica un arte) y al entenderlas las acepta ipso facto, no es que esté siendo convencida de nada, no está siendo engatuzada, al contrario: se le está explicando un paradigma, científico pero completamente desconocido, con total claridad; así fue que se transformaron los conceptos de ‘espacio’ y de ‘tiempo’.

Sin dudas, como dice Heidegger el aporte más importante de Nietzsche es el del eterno retorno.

Ya Homero en los versos de la Ilíada apela al recuerdo de las generaciones futuras y es solamente esto lo que mueve a Brad Pit hacia las murallas de Troya…

Tiempo y espacio han cambiado tanto que parecen otra cosa; en un chip cabe completa la biblioteca de Alejandría,  en unos minutos se hace el mismo viaje que antes demoraba meses, nos enteramos al instante de sucesos lejanos y minúsculos, podemos ver en la pantalla de nuestro teléfono a nuestros interlocutores en tiempo real y así muchas cosas más… y nos irrita una demora de segundos por algo que antes esperábamos semanas sin protestar, incluso podemos recorrer la mayoría de las ciudades del mundo con los mapas de google.

Evidentemente ese ‘imposible’ de mentirle a todo el mundo todo el tiempo -desde la época que se acuñó la frase al día de hoy- se hizo aún más imposible; si antes era imposible mentirle a todo el mundo todo el tiempo, hoy lisa y llanamente es un epitafio.

Francis Bacon señaló que si la verdad de cualquier asunto fuera dicha de modo que se entendiera no podría ser negada, obviamente se refiere a una negación interior; quizás la mayoría alguna vez lo verificó por sí mismo.

Cuando caímos en la cuenta de algún asunto, la misma caída en cuenta nos dio la certeza de que era así, incluso después pudimos enterarnos que ya había sido planteado por otros y, asombrosamente, casi en los mismos términos.

Esto sucedió incluso a altos niveles, sucedió con la teoría de la adaptación de las especies, sucedió con el cubismo y muchas otras veces más, incluso en épocas muy antiguas se desarrollaron técnicas similares sin contacto de por medio.

Tenemos a favor la máxima de Bacon pero no implica que esa verdad -que no puede dejar de ser aceptada, interiormente, como verdad- no sea combatida y perseguida por todos los medios, incluso con el asesinato de periodistas,  la carta de Santiago lo dice claramente “los demonios también creen y se estremecen”.

La verdad por sí misma nunca resulta indiferente, pero a veces no es objeto del sabio sino del codicioso, o del informante, o del chismoso, a veces esa verdad va directamente contra intereses criminales, a veces ocurren casos como el de Julian Assange, Roberto Saviano o Viky Pelaez, la verdad no es bienvenida en los garitos y hay hasta quienes buscan una ‘antiverdad’ y en su búsqueda tienen una única premisa “el camino es el camino del error”.

Para llegar, invariablemente, deben equivocar el camino; pues en cuanto lo aciertan, aunque sea con la punta de un pie, vuelven a despertar en el casillero cero; al sitio, que han decidido encaminarse, solo se llega por el camino equivocado…

En ese perpetuo desbarrancarse algunos alcanzan una suerte de santidad -al estilo Bukowski que finalmente parece cuestionar al sistema en nombre de lo noble y de lo bueno- y quizás, efectivamente, vivencien una ‘antiverdad’, pero también la vivencian cuando acaban en un psiquiátrico o en un cuarto mugriento con cirrosis y síndrome de abstinencia.

Ahora: ¿por qué los candidatos no dicen la verdad de modo que se entienda?

La primera dificultad que encontramos es que no solo se falta a la verdad deliberadamente, quizás también por ignorancia o por imprudencia o por impericia con las palabras, incluso la más de las veces no podemos siquiera decírnosla a nosotros mismos.

Entonces decir la verdad no resulta tan fácil como una mera declaración judicial, ni hacer un mea culpa, menos todavía decir cosas impropias, tampoco meterse al confesionario con un megáfono, ni balbucear cualquier ocurrencia.

Para decir la verdad, además de la voluntad de decirla, hay que tener capacidad para hacerlo de modo que se ‘entienda’, ¿cómo será ese modo?

Seguramente ha de evitar los artificios, no así la elocuencia, hoy más que nunca la verdad cuenta con una inmensa cantidad y diversidad de métodos -inimaginables hace pocos años- para decirla de modo entendible.

Sin embargo en medio de olas de calumnias entrecruzadas, de la difusión de noticias falsas, de la agresión anónima y de las legiones de troles, pero principalmente después de los intensos cuestionamientos filosóficos desde las Universidades más prestigiosas de Europa, incluso de EEUU, el concepto ‘verdad’ pareciera haberse convertido en posverdad.

El prefijo no indica meramente una ubicación cronológica ni siquiera como ‘ocaso’, sino que cuando se antepone a un concepto filosófico indica fracaso.

Por ejemplo: posmarxismo indica el fracaso del marxismo, posestructuralismo el fracaso del estructuralismo, posmodernismo el fracaso de la modernidad, y efectivamente pareciera que la verdad, primeramente su posibilidad teórica, hubiera fracasado.

El marxismo sería como un gran barco, y el posmarxismo sería la choza en la playa que se construye con los restos de su naufragio, lo mismo para los demás -la diferencia es la del barco navegando en el mar y la de la choza que se construye con los restos de su naufragio- algo semejante sucedería con la verdad y la posverdad.

La posverdad es un refugio -la casa de la familia Robinson fue el sueño de todo niño hace medio siglo- la posverdad es la choza, esa cabaña encantadora en donde cada parte del barco se ha convertido en un sitio confortable, mastiles y escotillas, las puertas de los camarotes, a cada cosa Mr. Robinson la había transformado en una posverdad.

No hay que olvidar que la idea central del guión acabó años después como La costa mosquito; con el niño diciéndole a su padre que lo odia, mientras al fondo la casita ardía en una bola de fuego. Este final desastroso de La costa mosquito es la consecuencia directa de haber construido un paraíso retórico, en medio de la jungla, con las posverdades de la familia Robinson.

Ese paraíso retórico bien puede ser escatológico; automaticamente, según Carlos Astrada, el sistema de creencias que lo sostiene se convierte en religión.

Nos desespera y la buscamos (a la verdad) con la misma desesperación que a los cigarros.

Sin embargo la palabra clave de aquella frase de Bacon -que leí en un libro de brujería cuando era adolescente- no es ‘verdad’ sino ‘entender’.

‘Desde lo infinitamente pequeño a lo infinitamente grande’ decían los versos del rebelde, hemos entendido que es el mismo infinito.

Ha cambiado el tiempo y ha cambiando el espacio, incluso la verdad está desfalleciente como en un lúgubre cuadro de Daniel Santoro, pero el entedimiento permanece incólume.

SANTORO

El claro del bosque, Daniel Santoro

Nietzsche decía que solo hay interpretaciones de los hechos; me hizo pensar que el mundo no es como lo vemos sino que nosotros somos como vemos al mundo y esto puede ser ubicado en un planteo identitario.

Juan Ponce

Los muchachos de Platón

PRIMAVERA

“En el curso de la historia occidental, la doctrina platónica y la doctrina cristiana sobre el Ente en su totalidad se han fusionado de múltiples maneras y han experimentado así diversas transformaciones. Ambas doctrinas, tanto en sí mismas como en sus formas mixtas, tienen ante todo el privilegio de haberse convertido, gracias a una tradición de dos milenios, en un hábito del pensamiento”.

Martín Heidegger, Metafísica de Nietzsche (1940)

Esa cuestión doctrinal que es la combinación en mil maneras y proporciones del platonismo y el cristianismo… “tiene ante todo el privilegio de haberse convertido en un hábito del pensamiento”.

En su variante local, el peronismo puede ser equivalente a la doctrina cristiana -de hecho en sí es una de esas formas mixtas que menciona Heidegger en el párrafo- y el marxismo teórico podría ocupar el sitio de la doctrina platónica; digamos simplemente ‘griega’. Solo para vizualizarlos, tranquilamente podríamos usar las expresiones Doctrina A y Doctrina A’.

Ese hábito no es un peculiar ‘hábito de pensamiento’ argentino o de la cultura rioplatense, sino que es una de las tantas formas mixtas, modificadas, fusionadas u obtenidas por distintas ortopedias, de aquello que comenzó entre filósofos y clérigos hace dos mil años.

Dándole a los marxistas, si se quiere, el lugar de los filósofos y a los peronistas el de los clérigos, resulta visible que apareció una especie de escolástica argentina que se pregunta infructuosamente sobre el Ser nacional.

Mediante las actuales tecnologías ese ‘hábito del pensamiento’ se ha convertido en un ‘ámbito de pensamiento’ lo que incrementa su condición subjetiva… ¿por qué?

Porque ‘virtual’ no es sinónimo de ‘subjetivo’, sin embargo los espacios -aún los virtuales- inexorablemente se subjetivizan, hasta tal punto que algunos acaban siendo mundos aparte.

Es el frasco de lombrices del que habla Hemingway, refiriéndose a los escritores de Nueva York.

El párrafo de Heidegger continúa: “Este hábito sigue siendo determinante aún allí donde hace ya tiempo que no se piensa la originaria filosofía platónica, y también allí donde la fe cristiana se ha extinguido…”.

Ese ‘hábito del pensamiento’ entre los comentaristas argentinos vuelve a expresarse aún donde ya no haya siquiera resabios de peronismo.

El marxismo persiste, por ‘hábito de pensamiento’, en un feedback con ese peronismo fantasmal e invariablemente se convierte en posmarxismo.

Los liberales tampoco consiguen escapar, sus cuerpecitos no están diseñados de modo que puedan trepar los árboles y luego lanzarse de las ramas más altas tal como las ardillas voladoras y también son atrapados por ese ‘hábito del pensamiento’.

Según Heidegger quien cuestionó con mayor enjundia ese ‘hábito del pensamiento’ fue Nietzsche, y para Chesterton es Tomás de Aquino quien surge airoso de ese laberinto doctrinal, convertido en el santo del sentido común.

Justamente del ‘sentido común’ que es un tópico de la teoría gramsciana.

Tal como lo señala Heidegger aún en donde ya no se piensa en términos de ortodoxia peronista y aún cuando la fe del marxista se ha reducido a un modo meramente racional de observar la contingencia… aún allí, ese ‘hábito del pensamiento’ sigue imprimiendo inercia y fijando el curso.

El Nietzsche de Heidegger es un Nietzsche de hombros caídos, ya que finalmente su teoría acabó siendo ‘metafísica’, la misma metafísica contra la que había luchado con toda su vehemencia pues lo exasperaba más allá de la locura.

La novela negra se hace explícita y Dashiell Hammett (condenado a prisión por la comisión McCarthy) se nos revela equivalente a Tomás de Aquino, cuando logra sacar el crimen del jarrón veneciano y arrojarlo de nuevo a la calle.

Juan Ponce

MACRI SIOUX

Norte por Noroeste, próxima nota.

El cóndor no pasa

condor-no-pasa

“Suponed que a continuación les propongo el ejemplo de los Acorianos, pueblo que vive al sudeste de la Isla de Utopía. En tiempos pasados hicieron la guerra porque su rey pretendía la sucesión de un reino vecino, en virtud de un viejo parentesco. Una vez conquistad, vieron que  conservarlo les era tan costoso o más que haberlo conquistado. A cada paso surgían rebeliones, unas veces de los sometidos y otras de los vecinos que los invadían. No había manera de licenciar a las tropas, pues siempre había que estar a la defensiva o al ataque. Tomás Moro, Utopía

En Chile, los teóricos de izquierda dejaron la cuestión geopolítica de lado, pero a la vez analizaba la contingencia como si se tratase de un retablo de títeres; y la observaban encandilados tal como un público infantil en plena función.  Y cuando el títere presentador decían: ¡ahora levanten las pancartas! Los niñitos saltaban como un resorte y levantaban sus pequeñas pancartas que decía ¡Abajo Gruñón! ¡Abajo Gruñón! Un espectáculo maravilloso, los niñitos levantando sus pequeñas pancartas preparándose políticamente, incluso sus redacciones escolares serían publicadas por algunos medios virtuales, hoy ya podemos ver en televisión a adolescentes debatiendo con adultos sobre sexo anal. Más allá de eso no se pudo, no se supo o no se quiso ir… conceptualmente, eran títeres y los titiriteros se llamaban “poderes fácticos”, ¿pero a qué se referían con ‘poderes fácticos’? Todos sabemos que hay un solo poder fáctico y que es el poder militar, pero en plural refiere a lo que sucede fuera de los canales institucionales, a vínculos y chismes de tipo palaciego…
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“Cóndor Judicial”no es lo mismo que ” Cóndor de la Corrupción”, tal como dice la prensa, porque su sentido cambia diametralmente. Tal como lo presenta la prensa se pone énfasis en el simbolismo del castigo a la corrupción, del otro modo refiere al poder real que materializa el símbolo. El énfasis de la sorpresa no está en la corrupción sino en la Justicia, la corrupción generalizada es una sospecha arraigada en la mayoría de la población desde hace tiempo, lo que no se esperaba era una Justicia capaz de poner contra las cuerdas a políticos de primera línea. La judicialización internacional de la mayoría de los políticos de la región está tomando una dimensión geopolítica.

Incluso en el Perú ya alcanzó a Veronika Mendoza, la candidata de los buenos sentimientos, vinculada con Georges Soros; coincidentemente su partido se llama Frente Amplio, igual que el de Chile y Uruguay. Sin embargo la izquierda teórica se sorprende porque su principal antagonista parece al borde del nockout en el frente internacional y resulta irremontable en las tarjetas. Evidentemente los problemas que han surgido en Perú y en Argentina no pueden atribuirse vagamente a ‘poderes fácticos’ que incluyen en el nepotismo a primos de noveno grado, los cotilleos de amantes o el mero amiguismo del tráfico de influencias, no se trata para nada de poderes ‘extra-institucionales” sino de poderes completamente institucionales, casi podríamos decir ‘la institución misma’.

Es como un juego de cajas chinas, salvo un detalle: la más grande va dentro de la más chica; entonces para entender al país hay que entender la región, para entender la región hay que entender el hemisferio, para entender el hemisferio hay que entender el mundo y para entender el mundo…. ya no queda más que filosofar y ¿qué es sino conocerse a sí mismo?, exactamente como las cajas chinas pero al revés. El ciclo se completa: comenzaste queriendo comprender a tu aldea y acabaste comprendiendo el mundo que hay dentro de vos; esto no tiene nada de romántico.

En el caso de Chile diera la impresión que fue necesario que a Bachelet la sucediera Piñera y luego que a Piñera lo sucediera la misma Bachelet… para controlar la llamada ‘revolución pingüina’ en referencia al uniforme de los estudiantes de secundaria.

Años después y queriendo ser la vanguardia y la actualización de aquel movimiento copó todos los segmentos televisivos un nuevo ‘movimiento estudiantil’; cronológicamente infundía la sensación de que aquellos mismos estudiantes secundarios que habían comenzado todo, ahora eran estudiantes universitarios que seguían dispuestos a cambiar el mundo. La cuestión es que este antagonismo llenó la pantalla, de punta a punta, durante la presidencia de Sebastián Piñera, dejando cualquier otro asunto en segundo plano; algunas cosas no se vieron por el humo de neumáticos y los gases lacrimógenos.

Una vez más se repite el múltiple choice de la izquierda teórica, ¿no supo, no quiso o no pudo, configurarse más allá de un eventual antagonismo?

 

Juan Ponce

Epílogo: En estos últimos dos o tres años o, más aún, quizás desde el asesinato de Kadafi, se vivía una especie de ‘política a futuro’ que daba por descontado que hoy sería presidente, de los Estados Unidos, Hillary Clinton; y diversos asuntos se movilizaron teniendo en cuenta un ‘a futuro’ medianamente razonable (razonable según los parámetros que hemos conocido desde Vietnam, obviamente).  ¿Nos fuimos a dormir en un mundo normal y despertamos en the wall? Probablemente ¿por qué no? este Cóndor Judicial, que atrapa entre sus garras a los principales políticos de la región, haya nacido de un huevo puesto por la CIA pero calculando un futuro razonable, que hoy Hillary sería la presidente no la Cenicienta, cenicienta quizás de sus propias guerras. 

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