Candidatos de sí mismos

RANAS BOSQUE

“También hay sorteos impersonales, de propósito indefinido: uno decreta que se arroje a las aguas del Éufrates un zafiro de Taprobana; otro, que desde el techo de una torre se suelte un pájaro; otro, que cada siglo se retire (o se añada) un grano de arena de los innumerables que hay en la playa. Las consecuencias son, a veces, terribles”.

 J.L. Borges, La lotería de Babilonia

Chile es un país desconocido para la mayoría de los argentinos -tanto como lo somos nosotros para los chilenos- y tenernos una historia paralela más por la disposición de ambos territorios, que por los acontecimientos políticos; pues hay un hecho diferenciador, que es el peronismo y la capacidad de fuego de su brazo armado.

Para darnos una idea, todos los afiliados de todos los partidos de Chile, según el último refichaje, son diez veces menos que el número de afiliados que tiene solamente el partido peronista.

Carl Schmitt -tal como se enseña en las Universidades de todo el mundo- define lo político como la capacidad de identificar al enemigo, años después continúa su pensamiento con ‘La teoría del partisano’, en donde insiste en que el partisano no lleva uniforme y que la dificultad principal del soldado regular es, precisamente, identificarlo.

Carl Schmitt  observa que Lenin invirtió la máxima de Clausewitz, y que hizo de la política una continuidad de la guerra por otros medios.

Por su parte Hanna Arendt, plantea en La Condición Humana que lo político necesita la separación entre lo privado y lo público; con privado se refiere específicamente al domicilio personal.

Hanna Arendt dice que a medida que lo público invadió la privacidad -recuerda a Rousseau y la condición subjetiva del espacio-  el animal político se volvió animal social, los rebaños salvajes se convirtieron en ganado y esto es biopolítica en el multiple choice.

En Chile el tema de lo público y lo privado fue central no solo en el debate filosófico sino en la concepción cultural en general.

Aquella célebre performance de la casa de vidrio convirtió en cristal todas las paredes y tabiques de la ciudad, ipso facto la política se configuró en reality.

¿Una sociedad sin vida privada al mismo tiempo que una sociedad despolitizada será una sociedad ávida de vida de los demás? según Kojeve, según Hegel, no habría nada que ver…. también Heidegger lo dice: sin ‘afuera’ no hay ‘adentro’, sin mentira no hay verdad, sin locura no hay razón, y también lo dice Hanna Arendt: ‘si todos son culpables nadie lo es’.

Que no sea posible el fisgoneo y tampoco el exhibicionismo, es una entropía.

Llevado a la reflexión política sería equivalente a la imposibilidad de un pensamiento propio y, a la vez, de un pensamiento compartido.

No tienes un pensamiento propio desarrollado -quizás porque nunca le diste mucha importancia- y tampoco puedes compartir con otros una doctrina, porque careces de los elementos gnoseológicos básicos.

Medio siglo de neoliberalismo -convertidos los amigos en socios y los enemigos en ‘la competenecia’- habrían dado una peculiar despolitización, surgiendo ‘el candidato de sí mismo’, que sería el contrarelieve de los movimientos populistas.

Como le replica Hegel, según Kojeve, a Leibniz, vendría a dar el mismo resultado: uno es el populismo exaltado, visible, de los grandes actos con oradores estrella, el otro es el populismo silencioso que votará -en secreto, tal como marca la Constitución- por sí mismo.

El ‘self-candidate’ necesita información sobre su propia candidatura -en la misma proporción que los principales candidatos reparten folletos, pegan afiches y ocupan espacio televisivo- y ha de vivir rodeado de espejos (seguramente habrá colocado uno sobre el lecho, de nuevo la biopolítica) que se la suministran y probablemente registre cada momento del día, e incluso de madrugada, con algún dispositivo de uso masivo trivializando su propia potencialidad, pero también necesita trascender, ser parte de un legado cultural que no refiere a un conocimiento enciclopédico  y a una especialización técnica sino a un saber universal y a un arte.

Hay un electorado de ‘self-candidates’ que esperan la oportunidad de votarse a sí mismos y trascender, de salir del anonimato político; que produce la intemperie del capitalismo ‘reality’.

Juan Ponce

Marca Yeltsin

YELTSIN

Todos habremos escuchado alguna vez aquella frase de Marx que dice que Hegel dice ‘por ahí’ que la historia se repite, digamos, dos veces; especifica que una vez como tragedia y la otra como farsa, en el alemán original dice ‘farse’, que significa ‘farsa’ no comedia como se ha traducido habitualmente.

Traducirlo como ‘comedia’ nos lleva a lo grotesco, lo cómico, lo tierno… y seguramente con final feliz, que no es siempre el caso en la repetición de la historia, técnicamente las repeticiones podrían ser más duras y acabar peor que los originales.

Nosotros apenas tenemos acceso a las noticias -no con el cifrado de un código como el protagonista de Respiración Artificial, sino a simplemente leer como aparentemente lee cualquiera- prestar atención a la TV durante el almuerzo, comentarlo eventualmente con alguien, incluso a la noche antes de dormirnos el locutor de radio quizás haga una referencia a aquel asunto sea cual sea… en caso de darle cierta credibilidad, pareciera que los norteamericanos quieren repetir la historia.

Dice Marx que cuando la parodia pierde el sentido los políticos burgueses apelan a alguna gloria del pasado, en el caso de los revolucionarios del 1789 a los ideales griegos, en el caso de Bonaparte III a las imagenes de estos de 1789, la historia para Marx se repetía como un montaje pomposo, una teatralización de la clase dominante para convencer a las masas de que son parte de una gesta político-carnavalesca, un mito fundacional en tiempo presente; incluso el populismo teórico le concede el protagonismo a la parte de carnaval.

En este momento pareciera que además del muro con México, el viejo Occidente, necesitase la oxidada cortina de hierro para darse un límite a sí mismo, detrás del cual comienzan los ‘otros’ o el ‘otro’.

La cortina de hierro pasaba por el centro de Berlín y estaba llena de grafitis que insultaban a la madre de Stalin.

Hace pocos días una noticia difundía que Hungría y Polonia serían expulsadas de la Unión Europea por no cumplir con el cupo de refugiados, en aquellos buenos días del capitalismo mundial ambos países para la prensa hegemónica… no eran ‘Europa’, sino ‘Europa del Este’ o simplemente ‘países del Este’.

Ya el mismo eslogan de Trump, implica una repetición de la historia: ‘lo hagamos de nuevo’.

¿Cuál será la historia que quisieran repetir? ¿cuáles años consideran así como los peronistas al primer gobierno de Perón, para que Trump levante esas banderas?

¿La coalición contra Sadam Hussein: madre de todas las batallas, la intervención en Afganistán, el Irán-Contras, la guerra de Vietnam, la de Corea, la Segunda, la Primera, la guerra contra España, la de Secesión, el ataque a México, la de Independencia… el macartismo, la ley seca, la segregación racial, la conquista del oeste, el exterminio de los indios, las dictaduras latinoamericanas, de cuál de todas estas épocas vendrán esos momentos maravillosos que anhelan repetir?

Juan Ponce

Fabricantes de posverdades

MACRI JENA

“El mayor enemigo de la risa es la emoción. No quiero decir que no podamos reírnos de una persona que nos inspire piedad, por ejemplo, o incluso ternura: pero por unos instantes olvidaremos dicha ternura, acallaremos dicha piedad. En una sociedad de inteligencias puras es probable que ya no se llorase, pero tal vez se seguiría riendo; mientras que unas almas invariablemente sensibles, en perfecta sintonía con la vida, en las que todo acontecimiento se prolongaría en resonancia sentimental, ni conocerían ni comprenderían la risa”.

Henri Bergson, Sobre la comicidad

Un viejo refrán dice ‘puedes mentirle a todo el mundo y puedes mentir todo el tiempo, pero no podrás mentirle a todo el mundo todo el tiempo’, desconozco si fue sometido al rigor científico pero no necesitamos una explicación detallada de las progresiones matemáticas para aceptar que es cierto que no se le puede mentir a todo el mundo todo el tiempo.

Borges lo relacionaba con la distancia, ya Einstein había dicho que el tiempo era una condición del espacio, Bergson llega a sus propias conclusiones sin que esta fuera su intención inicial, Heidegger habla del aquí de nuestro suelo natal y el ahora del acontecer mundial, los quechuistas miles de años antes decían ‘pacha’ que significa espacio/tiempo… esta expresión fue apropiada por los científicos europeos -así como tomaron otros conocimientos de otros lugares- y se proletarizó y aunque no se pueda explicar con palabras propias y acabadamente, quien más o quien menos entiende de qué se trata y en esta medida lo acepta: espacio y tiempo se dan por indisolubles y que la velocidad puede distorsionar su percepción; la cultura oficial del matinal televisivo ya ha incorporado a su vocabulario la expresión “espacio-tiempo”.

Al punto que la concepción de espacio cambió radicalmente, no solo por el hacinamiento en las ciudades y la velocidad de los medios de transporte ni por los nuevos espacios virtuales en los que nos movemos cotidianamente sino principalmente por la actual física de laboratorio que observa extrañas paradojas de las cuales derivan teorías inquietantes.

Esas teorías, algunas veces, son explicadas de modo que puedan entenderse por gente sin mayores estudios (Carl Sagan, por ejemplo, hizo de la divulgación científica un arte) y al entenderlas las acepta ipso facto, no es que esté siendo convencida de nada, no está siendo engatuzada, al contrario: se le está explicando un paradigma, científico pero completamente desconocido, con total claridad; así fue que se transformaron los conceptos de ‘espacio’ y de ‘tiempo’.

Sin dudas, como dice Heidegger el aporte más importante de Nietzsche es el del eterno retorno.

Ya Homero en los versos de la Ilíada apela al recuerdo de las generaciones futuras y es solamente esto lo que mueve a Brad Pit hacia las murallas de Troya…

Tiempo y espacio han cambiado tanto que parecen otra cosa; en un chip cabe completa la biblioteca de Alejandría,  en unos minutos se hace el mismo viaje que antes demoraba meses, nos enteramos al instante de sucesos lejanos y minúsculos, podemos ver en la pantalla de nuestro teléfono a nuestros interlocutores en tiempo real y así muchas cosas más… y nos irrita una demora de segundos por algo que antes esperábamos semanas sin protestar, incluso podemos recorrer la mayoría de las ciudades del mundo con los mapas de google.

Evidentemente ese ‘imposible’ de mentirle a todo el mundo todo el tiempo -desde la época que se acuñó la frase al día de hoy- se hizo aún más imposible; si antes era imposible mentirle a todo el mundo todo el tiempo, hoy lisa y llanamente es un epitafio.

Francis Bacon señaló que si la verdad de cualquier asunto fuera dicha de modo que se entendiera no podría ser negada, obviamente se refiere a una negación interior; quizás la mayoría alguna vez lo verificó por sí mismo.

Cuando caímos en la cuenta de algún asunto, la misma caída en cuenta nos dio la certeza de que era así, incluso después pudimos enterarnos que ya había sido planteado por otros y, asombrosamente, casi en los mismos términos.

Esto sucedió incluso a altos niveles, sucedió con la teoría de la adaptación de las especies, sucedió con el cubismo y muchas otras veces más, incluso en épocas muy antiguas se desarrollaron técnicas similares sin contacto de por medio.

Tenemos a favor la máxima de Bacon pero no implica que esa verdad -que no puede dejar de ser aceptada, interiormente, como verdad- no sea combatida y perseguida por todos los medios, incluso con el asesinato de periodistas,  la carta de Santiago lo dice claramente “los demonios también creen y se estremecen”.

La verdad por sí misma nunca resulta indiferente, pero a veces no es objeto del sabio sino del codicioso, o del informante, o del chismoso, a veces esa verdad va directamente contra intereses criminales, a veces ocurren casos como el de Julian Assange, Roberto Saviano o Viky Pelaez, la verdad no es bienvenida en los garitos y hay hasta quienes buscan una ‘antiverdad’ y en su búsqueda tienen una única premisa “el camino es el camino del error”.

Para llegar, invariablemente, deben equivocar el camino; pues en cuanto lo aciertan, aunque sea con la punta de un pie, vuelven a despertar en el casillero cero; al sitio, que han decidido encaminarse, solo se llega por el camino equivocado…

En ese perpetuo desbarrancarse algunos alcanzan una suerte de santidad -al estilo Bukowski que finalmente parece cuestionar al sistema en nombre de lo noble y de lo bueno- y quizás, efectivamente, vivencien una ‘antiverdad’, pero también la vivencian cuando acaban en un psiquiátrico o en un cuarto mugriento con cirrosis y síndrome de abstinencia.

Ahora: ¿por qué los candidatos no dicen la verdad de modo que se entienda?

La primera dificultad que encontramos es que no solo se falta a la verdad deliberadamente, quizás también por ignorancia o por imprudencia o por impericia con las palabras, incluso la más de las veces no podemos siquiera decírnosla a nosotros mismos.

Entonces decir la verdad no resulta tan fácil como una mera declaración judicial, ni hacer un mea culpa, menos todavía decir cosas impropias, tampoco meterse al confesionario con un megáfono, ni balbucear cualquier ocurrencia.

Para decir la verdad, además de la voluntad de decirla, hay que tener capacidad para hacerlo de modo que se ‘entienda’, ¿cómo será ese modo?

Seguramente ha de evitar los artificios, no así la elocuencia, hoy más que nunca la verdad cuenta con una inmensa cantidad y diversidad de métodos -inimaginables hace pocos años- para decirla de modo entendible.

Sin embargo en medio de olas de calumnias entrecruzadas, de la difusión de noticias falsas, de la agresión anónima y de las legiones de troles, pero principalmente después de los intensos cuestionamientos filosóficos desde las Universidades más prestigiosas de Europa, incluso de EEUU, el concepto ‘verdad’ pareciera haberse convertido en posverdad.

El prefijo no indica meramente una ubicación cronológica ni siquiera como ‘ocaso’, sino que cuando se antepone a un concepto filosófico indica fracaso.

Por ejemplo: posmarxismo indica el fracaso del marxismo, posestructuralismo el fracaso del estructuralismo, posmodernismo el fracaso de la modernidad, y efectivamente pareciera que la verdad, primeramente su posibilidad teórica, hubiera fracasado.

El marxismo sería como un gran barco, y el posmarxismo sería la choza en la playa que se construye con los restos de su naufragio, lo mismo para los demás -la diferencia es la del barco navegando en el mar y la de la choza que se construye con los restos de su naufragio- algo semejante sucedería con la verdad y la posverdad.

La posverdad es un refugio -la casa de la familia Robinson fue el sueño de todo niño hace medio siglo- la posverdad es la choza, esa cabaña encantadora en donde cada parte del barco se ha convertido en un sitio confortable, mastiles y escotillas, las puertas de los camarotes, a cada cosa Mr. Robinson la había transformado en una posverdad.

No hay que olvidar que la idea central del guión acabó años después como La costa mosquito; con el niño diciéndole a su padre que lo odia, mientras al fondo la casita ardía en una bola de fuego. Este final desastroso de La costa mosquito es la consecuencia directa de haber construido un paraíso retórico, en medio de la jungla, con las posverdades de la familia Robinson.

Ese paraíso retórico bien puede ser escatológico; automaticamente, según Carlos Astrada, el sistema de creencias que lo sostiene se convierte en religión.

Nos desespera y la buscamos (a la verdad) con la misma desesperación que a los cigarros.

Sin embargo la palabra clave de aquella frase de Bacon -que leí en un libro de brujería cuando era adolescente- no es ‘verdad’ sino ‘entender’.

‘Desde lo infinitamente pequeño a lo infinitamente grande’ decían los versos del rebelde, hemos entendido que es el mismo infinito.

Ha cambiado el tiempo y ha cambiando el espacio, incluso la verdad está desfalleciente como en un lúgubre cuadro de Daniel Santoro, pero el entedimiento permanece incólume.

SANTORO

El claro del bosque, Daniel Santoro

Nietzsche decía que solo hay interpretaciones de los hechos; me hizo pensar que el mundo no es como lo vemos sino que nosotros somos como vemos al mundo y esto puede ser ubicado en un planteo identitario.

Juan Ponce

Los muchachos de Platón

PRIMAVERA

“En el curso de la historia occidental, la doctrina platónica y la doctrina cristiana sobre el Ente en su totalidad se han fusionado de múltiples maneras y han experimentado así diversas transformaciones. Ambas doctrinas, tanto en sí mismas como en sus formas mixtas, tienen ante todo el privilegio de haberse convertido, gracias a una tradición de dos milenios, en un hábito del pensamiento”.

Martín Heidegger, Metafísica de Nietzsche (1940)

Esa cuestión doctrinal que es la combinación en mil maneras y proporciones del platonismo y el cristianismo… “tiene ante todo el privilegio de haberse convertido en un hábito del pensamiento”.

En su variante local, el peronismo puede ser equivalente a la doctrina cristiana -de hecho en sí es una de esas formas mixtas que menciona Heidegger en el párrafo- y el marxismo teórico podría ocupar el sitio de la doctrina platónica; digamos simplemente ‘griega’. Solo para vizualizarlos, tranquilamente podríamos usar las expresiones Doctrina A y Doctrina A’.

Ese hábito no es un peculiar ‘hábito de pensamiento’ argentino o de la cultura rioplatense, sino que es una de las tantas formas mixtas, modificadas, fusionadas u obtenidas por distintas ortopedias, de aquello que comenzó entre filósofos y clérigos hace dos mil años.

Dándole a los marxistas, si se quiere, el lugar de los filósofos y a los peronistas el de los clérigos, resulta visible que apareció una especie de escolástica argentina que se pregunta infructuosamente sobre el Ser nacional.

Mediante las actuales tecnologías ese ‘hábito del pensamiento’ se ha convertido en un ‘ámbito de pensamiento’ lo que incrementa su condición subjetiva… ¿por qué?

Porque ‘virtual’ no es sinónimo de ‘subjetivo’, sin embargo los espacios -aún los virtuales- inexorablemente se subjetivizan, hasta tal punto que algunos acaban siendo mundos aparte.

Es el frasco de lombrices del que habla Hemingway, refiriéndose a los escritores de Nueva York.

El párrafo de Heidegger continúa: “Este hábito sigue siendo determinante aún allí donde hace ya tiempo que no se piensa la originaria filosofía platónica, y también allí donde la fe cristiana se ha extinguido…”.

Ese ‘hábito del pensamiento’ entre los comentaristas argentinos vuelve a expresarse aún donde ya no haya siquiera resabios de peronismo.

El marxismo persiste, por ‘hábito de pensamiento’, en un feedback con ese peronismo fantasmal e invariablemente se convierte en posmarxismo.

Los liberales tampoco consiguen escapar, sus cuerpecitos no están diseñados de modo que puedan trepar los árboles y luego lanzarse de las ramas más altas tal como las ardillas voladoras y también son atrapados por ese ‘hábito del pensamiento’.

Según Heidegger quien cuestionó con mayor enjundia ese ‘hábito del pensamiento’ fue Nietzsche, y para Chesterton es Tomás de Aquino quien surge airoso de ese laberinto doctrinal, convertido en el santo del sentido común.

Justamente del ‘sentido común’ que es un tópico de la teoría gramsciana.

Tal como lo señala Heidegger aún en donde ya no se piensa en términos de ortodoxia peronista y aún cuando la fe del marxista se ha reducido a un modo meramente racional de observar la contingencia… aún allí, ese ‘hábito del pensamiento’ sigue imprimiendo inercia y fijando el curso.

El Nietzsche de Heidegger es un Nietzsche de hombros caídos, ya que finalmente su teoría acabó siendo ‘metafísica’, la misma metafísica contra la que había luchado con toda su vehemencia pues lo exasperaba más allá de la locura.

La novela negra se hace explícita y Dashiell Hammett (condenado a prisión por la comisión McCarthy) se nos revela equivalente a Tomás de Aquino, cuando logra sacar el crimen del jarrón veneciano y arrojarlo de nuevo a la calle.

Juan Ponce

MACRI SIOUX

Norte por Noroeste, próxima nota.

El cóndor no pasa

condor-no-pasa

“Suponed que a continuación les propongo el ejemplo de los Acorianos, pueblo que vive al sudeste de la Isla de Utopía. En tiempos pasados hicieron la guerra porque su rey pretendía la sucesión de un reino vecino, en virtud de un viejo parentesco. Una vez conquistad, vieron que  conservarlo les era tan costoso o más que haberlo conquistado. A cada paso surgían rebeliones, unas veces de los sometidos y otras de los vecinos que los invadían. No había manera de licenciar a las tropas, pues siempre había que estar a la defensiva o al ataque. Tomás Moro, Utopía

En Chile, los teóricos de izquierda dejaron la cuestión geopolítica de lado, pero a la vez analizaba la contingencia como si se tratase de un retablo de títeres; y la observaban encandilados tal como un público infantil en plena función.  Y cuando el títere presentador decían: ¡ahora levanten las pancartas! Los niñitos saltaban como un resorte y levantaban sus pequeñas pancartas que decía ¡Abajo Gruñón! ¡Abajo Gruñón! Un espectáculo maravilloso, los niñitos levantando sus pequeñas pancartas preparándose políticamente, incluso sus redacciones escolares serían publicadas por algunos medios virtuales, hoy ya podemos ver en televisión a adolescentes debatiendo con adultos sobre sexo anal. Más allá de eso no se pudo, no se supo o no se quiso ir… conceptualmente, eran títeres y los titiriteros se llamaban “poderes fácticos”, ¿pero a qué se referían con ‘poderes fácticos’? Todos sabemos que hay un solo poder fáctico y que es el poder militar, pero en plural refiere a lo que sucede fuera de los canales institucionales, a vínculos y chismes de tipo palaciego…
cropped-portada-batata
justicia

 

“Cóndor Judicial”no es lo mismo que ” Cóndor de la Corrupción”, tal como dice la prensa, porque su sentido cambia diametralmente. Tal como lo presenta la prensa se pone énfasis en el simbolismo del castigo a la corrupción, del otro modo refiere al poder real que materializa el símbolo. El énfasis de la sorpresa no está en la corrupción sino en la Justicia, la corrupción generalizada es una sospecha arraigada en la mayoría de la población desde hace tiempo, lo que no se esperaba era una Justicia capaz de poner contra las cuerdas a políticos de primera línea. La judicialización internacional de la mayoría de los políticos de la región está tomando una dimensión geopolítica.

Incluso en el Perú ya alcanzó a Veronika Mendoza, la candidata de los buenos sentimientos, vinculada con Georges Soros; coincidentemente su partido se llama Frente Amplio, igual que el de Chile y Uruguay. Sin embargo la izquierda teórica se sorprende porque su principal antagonista parece al borde del nockout en el frente internacional y resulta irremontable en las tarjetas. Evidentemente los problemas que han surgido en Perú y en Argentina no pueden atribuirse vagamente a ‘poderes fácticos’ que incluyen en el nepotismo a primos de noveno grado, los cotilleos de amantes o el mero amiguismo del tráfico de influencias, no se trata para nada de poderes ‘extra-institucionales” sino de poderes completamente institucionales, casi podríamos decir ‘la institución misma’.

Es como un juego de cajas chinas, salvo un detalle: la más grande va dentro de la más chica; entonces para entender al país hay que entender la región, para entender la región hay que entender el hemisferio, para entender el hemisferio hay que entender el mundo y para entender el mundo…. ya no queda más que filosofar y ¿qué es sino conocerse a sí mismo?, exactamente como las cajas chinas pero al revés. El ciclo se completa: comenzaste queriendo comprender a tu aldea y acabaste comprendiendo el mundo que hay dentro de vos; esto no tiene nada de romántico.

En el caso de Chile diera la impresión que fue necesario que a Bachelet la sucediera Piñera y luego que a Piñera lo sucediera la misma Bachelet… para controlar la llamada ‘revolución pingüina’ en referencia al uniforme de los estudiantes de secundaria.

Años después y queriendo ser la vanguardia y la actualización de aquel movimiento copó todos los segmentos televisivos un nuevo ‘movimiento estudiantil’; cronológicamente infundía la sensación de que aquellos mismos estudiantes secundarios que habían comenzado todo, ahora eran estudiantes universitarios que seguían dispuestos a cambiar el mundo. La cuestión es que este antagonismo llenó la pantalla, de punta a punta, durante la presidencia de Sebastián Piñera, dejando cualquier otro asunto en segundo plano; algunas cosas no se vieron por el humo de neumáticos y los gases lacrimógenos.

Una vez más se repite el múltiple choice de la izquierda teórica, ¿no supo, no quiso o no pudo, configurarse más allá de un eventual antagonismo?

 

Juan Ponce

Epílogo: En estos últimos dos o tres años o, más aún, quizás desde el asesinato de Kadafi, se vivía una especie de ‘política a futuro’ que daba por descontado que hoy sería presidente, de los Estados Unidos, Hillary Clinton; y diversos asuntos se movilizaron teniendo en cuenta un ‘a futuro’ medianamente razonable (razonable según los parámetros que hemos conocido desde Vietnam, obviamente).  ¿Nos fuimos a dormir en un mundo normal y despertamos en the wall? Probablemente ¿por qué no? este Cóndor Judicial, que atrapa entre sus garras a los principales políticos de la región, haya nacido de un huevo puesto por la CIA pero calculando un futuro razonable, que hoy Hillary sería la presidente no la Cenicienta, cenicienta quizás de sus propias guerras. 

gramsci-logo

 

 

 

 

 

Los politólogos fingen

politologos

“El auténtico catch, llamado impropiamente catch de aficionados, se representa en salas de segunda categoría donde el público espontáneamente se pone de acuerdo con la naturaleza espectacular del combate, como el público de un cine de barrio”. Roland Barthes

gramsci-logo

El análisis político es intrínseco de la política, si no es susceptible de interpretación no es política y pareciera que todo lo fuera; sin embargo hay hechos que no conceden espacio para la interpretación reflexiva, entonces son ‘antipolíticos’.

La psicosis masiva es un fenómeno aparentemente político, pero es antipolítico; la manipulación de la histeria colectiva con sofisticados dispositivos comunicacionales es -en lo que a nosotros respecta- un hecho ‘antipolítico’.

Cuando el análisis político se convierte en uno de esos dispositivos, por ejemplo: el rumor, la calumnia, el miedo, la mentira, la grandilocuencia, el disparate, la complicidad en las sombras… evidentemente deja de ser análisis político y se vuelve análisis ‘anti-político’ y como es intrínseco al hecho que analiza, ese hecho se despolitiza o mejor aún: se antipolitiza.

Hace unos días leí una entrevista a Julian Assange, en la que hace un análisis que resulta acertado, sin embargo está encerrado desde hace cuatro años o cinco años en una vieja casona rodeado de francotiradores.

El mismo entrevistador de esta oportunidad lo dice en otra nota del 2015“…un hombre que lleva tres años casi sin ver la luz del día ni respirar aire fresco ni sentir una brisa ni alcanzar con su mirada la línea que forma el horizonte”.

Hacer un análisis político, evidentemente implica un encuentro con una realidad compartida –tal como la de los rehenes en la toma de un banco- entonces ¿cómo llega a esa realidad compartida Julian Assange sino es de la misma forma que cualquiera de nosotros, o sea: desde un computador?

Su análisis no está hecho en base a filtración de datos, sino a información que mayormente está al alcance de cualquiera que se interese en el análisis político, ¿se trata de virtudes personales, tales como las de un ajedrecista que usa las mismas fichas de madera y el mismo tablero de cartón que cualquier otro?

Uno de sus colaboradores dijo de él que es “arbitrario, caprichoso, machista y que no le importa nada” ¿Serán estas las virtudes de un ajedrecista?

¿Cómo es que Julian Assange hace un análisis de la realidad cotidiana, a la que accede solo a través Internet o por comentarios de terceros, y resulta tan acertado; y nosotros en contacto con la realidad misma, algunos con la oportunidad de viajar a otros países, de percibir el humor de la gente en la calle, de leer los titulares en los kioscos, de entrar a una librería, de sentarse en un bar, de hablar persona a persona, nos reducimos a parámetros tan mediocres y tan alejados de la realidad?

¿Quiénes están encerrados en una vieja casona, aislado por altos muros que impiden ver el horizonte, Julian Assange o el común de los analistas políticos que escuchamos a diario?

Incluso aquellos argentinos que sufren en carne propia, a veces de forma muy cruel, son incapaces de ir más allá de los parámetros de la política espectáculo; tal como los cristianos primitivos que llegaban cantando a la boca de los leones…

Aquello también tuvo algo de espectáculo, de hecho los leones no se los quisieron comer…

La idea sin dudas fue brillante, un grupo de cristianos ingresa cantando a la arena, aparecen los leones y entre cánticos y rugidos feroces, vienen y se echan a sus pies como cachorrillos…

Toda Roma quedó impactada, pero la idea fue más brillante aún cuando se hizo rodar que era una farsa.

Fue entonces que el coliseo desbordó. El hecho de que fuese una farsa los incluía en el espectáculo -he aquí la gran novedad incoporada a la dramaturgia en aquellos aciagos momentos- tal como hace el catch; efectivamente lo consiguieron y sus morisquetas entusiastas serían revividas en las mejores tomas de Fellini.

También, tal como vemos hoy por TV en los mundiales de fútbol, las mujeres mostraban los pechos y las nalgas chorreadas de cerveza; mientras en el centro de la pista los primitivos cristianos cantaban el aleluya entre leones amaestrados, ni a Raúl Apold se le hubiera ocurrido algo así.

pechos-y-nalgas

El público del circo romano no ha cambiado con los siglos.

Los romanos competían entre ellos a “¿quién escupe más lejos?”, a quién acertaba en la cabeza de un león o de un cristiano con el ánfora vacía, en abucheos, silbidos y groserías, así como en lágrimas de cocodrilo y manifestación de buenos sentimientos… el típico caso de falsificación en que el original carece de importancia, tomarse la molestia de fingir vale más que aquello que se finge; ya lo expliqué largamente en mi novela ‘Las aventuras del perrito Dinky’ -que es un homenaje a ‘Jerry de las Islas’ de Jack London- y es un concepto que considero de mi cuño: ‘tomarse la molestia de fingir, vale más que aquello que se finge’.

El espectáculo de los argentinos que analizan al populismo, es parecido al catch de los barrios: ellos fingen encontrarse ante un evento político y desde esa impostación –que no es un autoengaño sino el papel que se les asigna en el sainete- se ven obligados a interpretar todo lo demás; así el verosímil se vuelve disparatado y grotesco.

Borges lo dijo muy claramente: “el peronista es alguien que finge ser peronista”, con eso estaba señalando una cuestión de tipo existencial -inherente, quizás, a los espectáculos masivos- no debe tomarse como una mera expresión peyorativa.

Napoleón señaló algo que no podía fingirse: ‘el valor en la batalla’, luego Clausewitz diría que ese mismo valor era la continuación de la política por otros medios, a su vez Carl Schmitt interpretará que Lenin invirtió el axioma e hizo de la política la continuidad de la guerra.

napoleon

Para esa clase de política se necesitan agallas; fue entonces que apareció ella, una joven de clase media, de un barrio común de Buenos Aires que se sintió asfixiada por la misma mediocridad que hoy ya alcanza niveles de entropía y se fue a recorrer el mundo en puntas de pie.

Agallas no le fataban, a los veinticuatro años de edad bailaba desnuda en un cabaret de Panamá.

Perón con la cortesía que lo caracterizaba la invitó a a tomar unas copas en su reservado, otros dicen que ella tomó la iniciativa presentándose en el hotel donde alojaba vestida de colegiala, desde entonces no se separaron más… son distintas versiones de una novela de pulpa.

Lo cierto es que la Unión Democrática ametralló su gobierno sin piedad y que ella se mantuvo inamovible de una ideología semejante al kemalismo.

Con todos los tópicos de la extrema derecha argentina desplegados, incluso aquellos que referían al Anticristo, que según una antigua profecía habría de nacer en Buenos Aires, cierto día de noviembre de 1975 dio la orden de disparar contra una corbeta inglesa que había ingresado a mar argentino, el análisis político quedó estupefacto y vino el golpe.

Abrir fuego contra una corbeta inglesa, no podía ser racionalizado más que por la Revista Cabildo que hablaba sola en un confesionario vacío.

Efectivamente los nacionalistas argentinos atribuyen al incidente con la corbeta inglesa el motivo de su caída; de ser así agregaría que con el golpe no hubo un llenado de poder, sino un llenado de análisis político.

Está en google con el nombre de Isabel Perón, el esporádico tableteo de armas automáticas lo recuerdan y se le atribuyen toda clase de crímenes y orgías propias de los relatos del Vudú.

La extrema derecha la preserva como a un icono.

isabel-peron

Lo dijo el mismo Jorge Rafael Videla en el último reportaje que pudo dar: “ella era buena”; algunos sostienen que por decir que “ella era buena” fue asesinado…

En este momento el análisis antipolítico argentino -que es todo eso que encuadra en ‘populismo/antipopulismo’- es como el holograma de un análisis político que se presentó en el primer congreso nacional de filosofía, en Mendoza en 1949.

El análisis político surgido de aquel Congreso fue medular para la afirmación del peronismo, resultó una roca que se mantuvo inconmovible -pese a la embestida de la filosofía francesa en el apogeo de los ’60, curiosamente liderada por el padre del actual ideólogo del PRO y en la que abrevan, mayormente, los cientistas de la antipolítica- incluso se mantuvo inconmovible ante la figura y muerte de Ernesto Guevara; hoy es como una quilla en el mar abierto del ‘pospospos… estructuralismo’ y se sigue reflexionando a partir de párrafos de Carlos Astrada con el tesón de antiguos remeros.

¿Por qué se produjo ese vacío de análisis político en el tiempo que va desde el incidente con la corbeta inglesa y marzo del ’76? pareciera que una partícula de política se hubiera encontrado con toneladas de antipolítica; almacenadas a escondidas por truhanes, que en público fingen ser enemigos entre sí.

Quizás intercambiar cañonazos con una nave inglesa no coincidía con la construcción discursiva que finalmente culminará -en un sentido litúrgico- en el juicio a las Juntas, incluso el mismo Borges aportó su oración breve: ‘los militares argentinos nunca escucharon silbar una bala’, después de la guerra escribió la poesía de John y Juan.

Diría Carl Schmitt que, el incidente con la corbeta inglesa, pertenecía a otro ámbito y no a uno nuevo sino a uno anterior: el de la guerra convencional, con otro tipo de enemistad que aquella que implicaban las olas de homicidios políticos que azotaban al país.

En este momento la situación del análisis argentino es como la de aquellas compañías, encabezadas por actores secundarios de la televisión, que se lanzaban -con algún sainete- por los caminos provinciales, casi a la buena de Dios.

Básicamente la fórmula siempre fue: dime quien finge odiarte  y te diré quién finge que te ama.

Juan Ponce

cristina-misil

La gran Puna

la-gran-puna

“Probablemente el paquete de billetes verdes, azules, rojos y multicolores que contenía miró también al señor Goliadkin con afabilidad y aprobación. Con cara radiante, éste puso la cartera abierta en la mesa y se restregó vigorosamente las manos en señal de profunda satisfacción. Sacó por fin su reconfortante fajo de billetes y, por centésima vez desde la víspera, se puso a contarlos, frotando minuciosamente cada uno de ellos entre el índice y el pulgar”.

Fiodor Dotoyevsky, El doble

El populismo sigue ocupando lugar en las vitrinas virtuales, incluso en las reales, es un tema que se extiende del mismo modo que el Capital, generando la demanda.

Marx dice que la generación de demanda tiene un límite, llega un momento en que ese Capital que generó ciertas demandas originales y estas a su vez otras y estas otras y así… estalla como una pompa de jabón.

La misma suerte correrá la literatura populista; llegará el día en que ya nadie querrá ni que le mencionen la palabra.

Antes de irse pasará por una etapa de fábula, recuerdos de un mundo idílico o un infierno perfecto, se repletará de fantasías negativas, positivas y también introspectivas y de fondo el público de pie aplaudiendo fervoroso.

Ella y él darán unos pasos al frente y se atreverán a tomarse de la mano, y ahí en ese preciso momento (en que la heroína y el villano se dan la mano como dos profesionales) el teatro estalla en la ovación…

No es una construcción mediática convencional, es decir ‘meramente propagandística’, sino que busca vaciar un significante y el significante se vacía al ser extirpado del universo simbólico.

No es un significante nuevo, sino que es un significante antiguo, quizás primordial, que se extirpa traumáticamente mediante la evidencia de hechos aberrantes.

En el caso argentino fue la dictadura: infinidad de sitios, museos, charlas, imágenes, videos, daban oportunidad a las víctimas de narrar los horrores que habían padecido; el argentino medio quedó shockeado, cuando volvió en sí se había convertido en Petrovich Goliadkin.

Esto necesita de una construcción mediática que recuerda a los grandes maestros de la Ópera, con su multiplicidad de sonidos, superposición de melodías y leitmotives; más la utilería.

La potencialidad del populismo fue distorsionándose, y menguando, a medida que aumentaba el entusiasmo de sus implementadores; en ciertos momentos iniciales los populistas argentinos parecían alineados con los valores de la Fundación Clinton, en otros con los del filántropo Georges Soros, en otros trabajando codo a codo con Barrik Gold para una megaminería sustentable, en otros parecían náufragos en las costas de China… finalmente ella confesó su sueño: ‘la gran Puna’ (tópico fascista si los hay).

¡Quiero convertir a este país en un desierto apisonado surcado por ríos encausados con hormigón!

¡Hormigón, hormigón! ¡Los muchachos de hormigón!, respondió la turba disociada de la realidad.

La estrategia comunicacional a primera vista resulta muy simple; porque se guía, digamos, por un sistema binario… por momentos pareciera que a todos nos resulta más fácil de entender el sistema decimal.

Básicamente: es Uno, el protagonista, y Cero, el antagonista; con sus respectivos coros y segundones, que no son otra cosa que el desdoblamiento y repetición de los dos primeros.

Cuando sobre el escenario se da el enfrentamiento estelar, entre protagonista y antagonista, la habilidad de uno está en la confirmación del otro.

Así lo que busca él es confirmarla a ella y lo que busca ella es confirmarlo a él.

Ella y él avanzan tomados de las manos en alto y en los palcos y en la platea los presentes copulan en cada abrazo de camaradería, las luces se encienden, los demás actores se unen al aplauso generalizado, la barra en el paraíso va a desplomarse, todos saltan, festejan, ella recibe un ramo de flores, lo sostiene con naturalidad en el brazo y saca una flor y se la da a él, que tiene el gesto de oler su perfume.

Es la apoteosis…

El teatro entero, con todo su personal, entona la canción central de la banda de sonido, ella comienza a retirarse y él la escolta como un bailarín, se hace un poco al lado y le cede la parte que le toca del amor de los plateístas…

Luego se apagan las luces, en el fondo del escenario comienza a proyectarse la presencia de un submarino atómico norteamericano, muestra como lanza sus misiles  y se explica que cada uno es equivalente a cincuenta hiroshimas.

Desde la ventana del hospicio Charly suplica que no bombardeen Buenos Aires.

La ‘farsa’ -que Marx señala en la repetición de la historia- termina en el submarino y su bestialismo apocalíptico, el público parece salir de la sala como niños que se percatan de la ausencia de sus padres, afuera es un día de mierda que se hace de noche, la cartelería es reemplazada con el anuncio de un clásico: Krakatoa al este de Java.

Juan Ponce

krakatoa